
Crecimiento económico de Ecuador: avances en 2026 y desafíos para 2027


La economía ecuatoriana mantendría una trayectoria de crecimiento durante 2026 y 2027, aunque a un ritmo más moderado que el registrado en 2025. Las últimas proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial (BM) coinciden en que el país continuará expandiéndose, respaldado por la demanda interna y las exportaciones. En este escenario, la banca privada desempeñará un papel relevante mediante la canalización del ahorro hacia el financiamiento del consumo y las actividades productivas. Sin embargo, el desempeño económico de 2027 estará condicionado por la consolidación fiscal, la evolución del entorno internacional y los riesgos climáticos y energéticos.
Perspectivas de crecimiento
En octubre de 2026, el FMI elevó su previsión de crecimiento para Ecuador a 2,7%, frente al 2,5% estimado en abril y el 2,2% previsto en la cuarta revisión del programa que mantiene con el país. Por su parte, el Banco Mundial proyecta una expansión de 2,8% para 2026, mientras que el Banco Central del Ecuador (BCE) revisó al alza su estimación de 2,5% a 2,7% en septiembre. Estas previsiones reflejan una mejora de las expectativas económicas durante el año, aunque anticipan una desaceleración respecto al crecimiento de 3,7% registrado en 2025.
Si bien las proyecciones para 2026 muestran una mejora respecto a las estimaciones iniciales, también reflejan una moderación del crecimiento frente al año anterior. Esta evolución responde, en parte, al efecto de comparación con 2024, cuando la economía se contrajo 1,9%, lo que favoreció las tasas de crecimiento registradas durante la recuperación de 2025. En este contexto, el desafío será sostener la expansión económica mediante un mayor dinamismo de inversión y consumo.
Las proyecciones también sitúan a Ecuador por encima del crecimiento promedio de América Latina y el Caribe, estimado por el Banco Mundial en 2,2% para 2026, y de América del Sur, previsto por el FMI en 2,1%. En comparación con otras economías sudamericanas, el FMI proyecta un crecimiento de 2,2% para Brasil y Colombia, de 2,1% para Argentina y de 0,6% para Chile, mientras que Perú registraría una expansión de 3,0%. De esta manera, Ecuador se ubicaría entre las economías con mayor crecimiento de la región durante 2026.
Para 2027, las perspectivas presentan diferencias importantes. Mientras el FMI y la Programación Macroeconómica del BCE prevén un crecimiento de 2,5%, el Banco Mundial proyecta una expansión de 2,0%. Si bien las previsiones coinciden en que la economía continuará creciendo, también anticipan una moderación de la actividad económica. Estas diferencias reflejan la incertidumbre sobre la capacidad del país para sostener el dinamismo de la demanda interna y la inversión, en un contexto de mayores restricciones fiscales y riesgos externos.
Demanda interna
El crecimiento previsto para 2026 estaría respaldado principalmente por el consumo de los hogares, la inversión y las exportaciones. Según la Programación Macroeconómica del BCE de septiembre, el consumo privado aumentaría 3,3%, mientras que la formación bruta de capital fijo crecería 5,8% y las exportaciones se expandirían 3,8%. Estas proyecciones reflejan la importancia de la demanda interna para sostener la actividad económica, particularmente en el comercio, los servicios y los sectores productivos.
En este contexto, la banca privada continuará desempeñando un papel relevante en el financiamiento de la economía. Según estimaciones de Asobanca, al cierre de 2026 la cartera de crédito crecería entre 11,8% y 11,9%, mientras que los depósitos aumentarían entre 11,0% y 11,1%. Estas perspectivas apuntan a una expansión sostenida de la intermediación financiera, que contribuiría a respaldar el consumo de los hogares y el financiamiento de las actividades productivas. A su vez, el crecimiento de los depósitos fortalecería la disponibilidad de recursos para atender la demanda de crédito.
La relación entre la banca privada y la actividad económica también será importante para sostener el crecimiento durante 2027. Una mayor disponibilidad de financiamiento puede facilitar las decisiones de consumo e inversión, mientras que una economía más dinámica favorece la demanda de crédito y la capacidad de ahorro. No obstante, la moderación prevista del crecimiento económico podría traducirse en una expansión más gradual de la demanda de financiamiento. Por ello, la evolución de la cartera y los depósitos será un indicador relevante para evaluar el dinamismo de la actividad económica.
El sector externo también contribuiría a sostener las condiciones macroeconómicas. Según las proyecciones del FMI de octubre de 2026, Ecuador mantendría un superávit de cuenta corriente equivalente al 4,6% del PIB tanto en 2026 como en 2027, aunque debajo del 5,9% registrado en 2025. Esta evolución refleja la continuidad de una posición superavitaria, relevante para una economía dolarizada.
Consolidación fiscal
La consolidación fiscal continuará siendo uno de los principales desafíos para el crecimiento económico. Actualmente, se encuentra en curso la sexta revisión del acuerdo con el FMI, cuyos resultados permitirán evaluar los avances en el cumplimiento de las metas fiscales y las reformas comprometidas, así como posibles ajustes a las proyecciones económicas y las necesidades de financiamiento del país.
Según la quinta revisión del FMI, Ecuador debe alcanzar un ajuste fiscal acumulado equivalente al 6,6% del PIB entre 2024 y 2028, medido a través de la variación del resultado primario no petrolero, incluyendo los subsidios a los combustibles. De este ajuste, se ejecutó el equivalente al 2,5% del PIB entre 2024 y 2025, por lo que queda pendiente un esfuerzo de 4,1% del PIB para 2026-2028.
En este contexto, la sexta revisión será relevante para evaluar la trayectoria de consolidación fiscal y sus implicaciones para el crecimiento económico. Entre los factores que podrían generar desviaciones respecto a las metas previstas destacan las presiones sobre el gasto público asociadas a las elecciones seccionales de noviembre, los cambios en el esquema de subsidios a los combustibles del sector automotriz y la ejecución de programas estatales como “Jóvenes en Acción”. Estos elementos plantean desafíos adicionales para el cumplimiento de los compromisos fiscales y la sostenibilidad del crecimiento económico.
Riesgos para el crecimiento
Las perspectivas para 2027 también estarán condicionadas por la evolución de los riesgos climáticos. La Programación Macroeconómica del BCE contempla escenarios alternativos ante los posibles efectos del Fenómeno de El Niño (FEN). Bajo un escenario moderado, el crecimiento económico podría reducirse de 2,5% a 2,0%, mientras que un evento de mayor intensidad podría llevarlo hasta 1,1%. Estas estimaciones evidencian la exposición de la economía a interrupciones productivas, daños en infraestructura y afectaciones a actividades como la agricultura, el comercio y el transporte.
Por otra parte, la evolución del nivel del embalse de Mazar evidencia una reducción de la disponibilidad hídrica para la generación hidroeléctrica. Al 15 de octubre de 2026, la cota se ubicó en 2.123,53 metros sobre el nivel del mar, una disminución de 23,5 metros respecto al inicio de septiembre. Aunque este nivel se mantiene por encima del registrado en octubre de 2024, cuando el país enfrentó restricciones eléctricas, su trayectoria descendente constituye un factor de riesgo ante la continuidad del periodo de estiaje. A esto se suma el incremento del 11% en la demanda de electricidad durante el periodo enero-agosto de 2026, respecto al mismo periodo de 2025, lo que podría generar mayores presiones sobre el sistema eléctrico, incluso con niveles del embalse superiores a los registrados en 2024.
Una menor disponibilidad de generación hidroeléctrica podría incrementar la necesidad de recurrir a fuentes alternativas de energía y, ante eventuales restricciones en el suministro, afectar las operaciones empresariales, elevar los costos de producción y limitar las decisiones de inversión.
Perspectivas para 2027
En conjunto, las proyecciones del FMI, el Banco Mundial y el BCE apuntan a que Ecuador continuará creciendo durante 2026 y 2027, aunque a un ritmo inferior al observado en 2025. La revisión al alza de las estimaciones para este año refleja un escenario económico más favorable que el previsto inicialmente, respaldado por la demanda interna y la inversión. En este contexto, la expansión proyectada de la cartera y los depósitos bancarios constituye un factor de apoyo para el financiamiento del consumo y las actividades productivas.
Sin embargo, sostener el crecimiento durante 2027 dependerá de la capacidad de mantener el dinamismo de la inversión, cumplir con los compromisos de consolidación fiscal y reducir la exposición de la economía a riesgos climáticos y energéticos. La banca privada continuará siendo un actor relevante en este proceso, mediante la canalización del ahorro hacia el financiamiento de hogares y empresas. Así, el desempeño económico dependerá no solo de la evolución de la demanda interna y las condiciones externas, sino también de la estabilidad macroeconómica y la disponibilidad de financiamiento para sostener la actividad productiva.
Las perspectivas para 2026 reflejan una mejora de las expectativas de crecimiento, acompañada de una expansión del crédito y los depósitos de la banca privada. Sin embargo, el desempeño de 2027 estará condicionado por la consolidación fiscal, la continuidad de la inversión y la exposición a riesgos climáticos y energéticos. A estos desafíos se suman los riesgos del entorno internacional, particularmente los incrementos de tasas de interés, que elevaría los costos de fondeo de la banca, y una posible moderación de la liquidez, asociada también al menor dinamismo de las exportaciones y a la incertidumbre sobre la evolución de las remesas, cuyo crecimiento ya muestra señales de desaceleración. Frente a este escenario, resulta fundamental revisar el entorno regulatorio, en especial el sistema de techos a las tasas de interés, para que la banca privada continúe desempeñando un papel clave en el financiamiento de hogares y empresas y, con ello, en el sostenimiento de la actividad económica.
Asociación de Bancos Privados del Ecuador (Asobanca)


