
El crédito anticipa la dinámica de la economía: efectos sobre las ventas y la recaudación


La intermediación financiera cumple un papel central en el funcionamiento de la economía al canalizar los recursos de los depositantes hacia hogares y empresas que requieren financiamiento. Sin embargo, el efecto económico del crédito no termina con su desembolso: una vez que estos recursos comienzan a circular, pueden destinarse al consumo, capital de trabajo o inversión y, a medida que circulan en la economía, traducirse en mayor actividad comercial. En una economía dolarizada como la ecuatoriana, entender este proceso resulta especialmente relevante, pues el sistema financiero constituye uno de los principales canales para movilizar la liquidez hacia la actividad económica.
¿Cuánto de este efecto puede observarse y cuantificarse? Casares et al. (2026)* aportan evidencia para Ecuador al estudiar la relación dinámica entre la intermediación financiera y las ventas en las 24 provincias del país durante 2019-2025. Sus resultados muestran que los cambios en el crédito ayudan a anticipar la evolución de la actividad comercial y que su efecto sobre las ventas se observa con rezago. Sobre estos hallazgos, ASOBANCA extiende el análisis para explorar un eslabón adicional: si el crédito contribuye a mayores ventas y estas, a su vez, generan recaudación tributaria, ¿hasta dónde llega el efecto del financiamiento en la economía?.
¿Hacia dónde va el financiamiento?
Los bancos cumplen una función de intermediación: captan recursos de quienes tienen excedentes y los canalizan hacia quienes necesitan financiamiento. Este proceso permite transformar el ahorro en crédito y dirigir recursos hacia hogares y empresas. Casares et al. (2026) destacan que los depósitos y el crédito representan dos componentes distintos de este proceso: mientras los primeros reflejan la liquidez captada por el sistema financiero, el crédito constituye el mecanismo mediante el cual parte de esos recursos se canaliza hacia las necesidades de financiamiento de la economía.
Una vez otorgado, el crédito puede financiar distintas decisiones económicas. Para las empresas, puede proporcionar recursos para capital de trabajo, adquisición de activos o expansión de sus operaciones; para los hogares, permite financiar la adquisición de bienes y servicios. De esta manera, el destino económico del crédito permite conectar la actividad financiera con la actividad real: los recursos desembolsados se utilizan en transacciones que pueden reflejarse posteriormente en mayores ventas.
¿Qué pasa con la actividad económica?
La relación entre el sistema financiero y la actividad económica ha sido ampliamente estudiada, aunque la evidencia no siempre apunta en la misma dirección. Una parte de la literatura sostiene que el desarrollo financiero favorece la actividad económica al movilizar el ahorro, facilitar el acceso a recursos y mejorar su asignación. Otra plantea la relación inversa: a medida que la economía crece, hogares y empresas demandan más servicios financieros y financiamiento. También existe evidencia de una relación en ambas direcciones. Por ello, determinar cómo opera este vínculo depende del contexto económico y financiero de cada país.
En este contexto, el trabajo de Casares et al. (2026) estudia esta relación para Ecuador. A diferencia de otros análisis que estudian esta relación a escala nacional y con información anual, los autores analizan información mensual de las 24 provincias. Esta combinación permite observar con mayor precisión no solo si existe una relación entre la intermediación financiera y la actividad económica, sino también en qué dirección ocurre y cuánto tiempo tarda en manifestarse.
El trabajo analiza información mensual entre enero de 2019 y julio de 2025, utilizando los depósitos y el crédito como variables de intermediación financiera y las ventas declaradas al Servicio de Rentas Internas (SRI) como indicador de la actividad económica. Esta última variable permite seguir el comportamiento de la economía con una frecuencia mensual y presenta una alta relación con otros indicadores: las ventas registran una correlación de 0,87 con el Indicador Mensual de Actividad Económica (IMAEc), de 0,79 con el empleo adecuado y de 0,69 con la recaudación tributaria.
Para identificar cómo interactúan estas variables a través del tiempo, el estudio utiliza un modelo Panel VAR, que permite analizar conjuntamente la dinámica del crédito, los depósitos y las ventas, considerando tanto su evolución temporal como las diferencias entre provincias. Las variables monetarias se expresan en términos reales y se ajustan por estacionalidad, mientras que el período de la pandemia se incorpora como un control adicional. Así, el análisis va más allá de observar que el crédito y las ventas se mueven de forma similar y evalúa si los cambios en el financiamiento ayudan a anticipar el comportamiento posterior de la actividad económica.
Más crédito, más actividad
Los resultados de Casares et al. (2026) muestran que los cambios en el crédito contienen información relevante para anticipar el comportamiento de las ventas provinciales, mientras que no se encuentra evidencia robusta de que los cambios en las ventas permitan anticipar la evolución del crédito. En otras palabras, los resultados apuntan principalmente en una dirección: del financiamiento hacia la actividad económica. Esta evidencia es consistente con la hipótesis de supply-leading, según la cual, la intermediación financiera contribuye a generar condiciones para la expansión de la actividad económica, en lugar de limitarse a responder a su crecimiento.
Este efecto, sin embargo, no es inmediato. Las estimaciones muestran que un incremento de 1% en el crédito real está asociado con un aumento aproximado de 0,21% en las ventas dos meses después. Este rezago es consistente con el propio proceso del financiamiento: desde la evaluación y el desembolso del crédito hasta el momento en que los recursos son utilizados por hogares y empresas y terminan reflejándose en transacciones y ventas.
Los resultados dinámicos refuerzan esta relación. El estudio analiza qué ocurre con las ventas cuando el crédito registra un aumento inesperado respecto de su comportamiento habitual, lo que en términos econométricos se denomina un shock positivo de crédito. Este ejercicio permite aislar cómo responde el resto del sistema ante una variación no anticipada del financiamiento y seguir su efecto durante los meses posteriores. Ante este tipo de incremento, las ventas presentan una respuesta positiva a lo largo del horizonte de ocho meses analizado, aunque la precisión estadística varía entre períodos. Asimismo, los shocks de crédito explican alrededor del 21% de la variabilidad de las ventas, frente a menos del 5% explicado por los shocks de depósitos. Esta diferencia posiciona al crédito como el principal canal de transmisión hacia la actividad económica.
La evidencia permite, por tanto, establecer el primer eslabón de la cadena: los cambios en el crédito se reflejan posteriormente en la actividad comercial. El siguiente paso es analizar si este efecto se extiende hacia la recaudación tributaria.
Del crédito a la recaudación
Con este resultado como punto de partida, el Departamento Económico de ASOBANCA extiende el análisis hacia un segundo vínculo: la relación entre las ventas y la recaudación tributaria. Si un mayor financiamiento se traduce posteriormente en mayores ventas, ¿qué parte de este efecto puede reflejarse también en la recaudación tributaria?
La estimación de ASOBANCA utiliza información mensual provincial para el período 2019-2025 y modelos de efectos fijos, que permiten controlar características propias de cada provincia que se mantienen relativamente constantes en el tiempo. Los resultados se mantienen bajo distintas especificaciones que incorporan controles por el período de la pandemia y por la reforma tributaria que incrementó la tarifa del Impuesto al Valor Agregado (IVA) del 12% al 15%. En la especificación más completa, un incremento de 1% en las ventas está asociado con un aumento de aproximadamente 0,63% en la recaudación del SRI.
Para conectar ambos resultados se utilizan elasticidades, las cuales miden cuanto cambia, en términos porcentuales, una variable cuando otra varía en 1%. En este caso, permite expresar cuánto cambian las ventas ante una variación de 1% en el crédito y, posteriormente, cuánto cambia la recaudación ante una variación de 1% en las ventas. La combinación de ambas elasticidades permite aproximar el efecto indirecto del crédito sobre la recaudación a través de las ventas.
Casares et al. (2026) estiman que un incremento de 1% en el crédito real está asociado con un aumento aproximado de 0,21% en las ventas dos meses después. Por su parte, ASOBANCA estima que un incremento de 1% en las ventas está asociado con un aumento de 0,63% en la recaudación. Al combinar ambas elasticidades (0,21 × 0,63), se obtiene una elasticidad indirecta crédito – recaudación de aproximadamente 0,13. Es decir, un incremento de 1% en el crédito está asociado, a través de las ventas, con un aumento de alrededor de 0,13% en la recaudación tributaria.
Al trasladar esta relación a los valores observados de crédito y recaudación entre 2022 y 2025, el ejercicio de ASOBANCA estima que por cada USD 100 adicionales de crédito, la recaudación aumenta aproximadamente USD 5. Este efecto se suma al aporte tributario directo que ya realiza el sector bancario: entre enero y junio de 2026, las actividades bancarias contribuyeron con USD 1.449 millones, consolidándose como la actividad económica con mayor aporte a la recaudación, con una participación de 11,6% del total. Así, la contribución de la banca opera por dos vías: directamente, a través de los impuestos de su propia actividad, e indirectamente, mediante el crédito que canaliza hacia hogares y empresas, y la recaudación adicional generada por ventas.
La evidencia de Casares et al. (2026) muestra que los cambios en el financiamiento ayudan a anticipar la evolución en las ventas, mientras que la extensión realizada por ASOBANCA identifica un vínculo adicional entre las ventas y la recaudación tributaria. La integración de ambos ejercicios muestra que por cada USD 100 de incremento en el crédito, a través del canal de las ventas, las finanzas públicas obtienen un incremento de USD 5 en la recaudación.
*Casares, F., Maridueña, A., González, R., Cadena, J. y Álvarez, P. (2026). Financial Intermediation and Provincial Economic Activity in a Dollarised Economy: Panel VAR Evidence from Ecuador. International Journal of Financial Studies, 14(6), 140. https://doi.org/10.3390/ijfs14060140
Asociación de Bancos Privados del Ecuador (Asobanca)


