Ponerles un límite a las tasas de interés: arma de doble filo que desencadenó escasez de crédito y otras distorsiones que afectan a los más vulnerables

Para entender a la tasa de interés es necesario conocer la principal función de un banco, que es la intermediación financiera. Intermediación financiera es captar fondos de los clientes ahorristas para prestarlos a los clientes que requieren un crédito. En esta interacción, la institución financiera paga un valor a quien deposita su dinero (tasa de interés pasiva). Así mismo, el banco cobra un valor a quien recibe el dinero a través de un crédito (tasa de interés activa).

La tasa de interés activa es el precio del dinero que una entidad financiera cobra cuando otorga un crédito. La determinación de la tasa de interés activa, tiene varios componentes que la influyen, entre otros, está la dinámica de oferta y demanda de dinero en el mercado, el costo de obtener el fondeo (tasa pasiva), los costos operativos que asume una entidad financiera para atender a los clientes, el costo de los tributos y contribuciones que paga el sistema financiero en Ecuador, las expectativas que hay sobre la inflación y el riesgo que tiene una operación crediticia.

Ambas tasas varían en función de los componentes antes señalados, así como del monto y el tiempo al cual se dejó el dinero y se otorgó el crédito.

De hecho, el costo de los componentes descritos es más alto en Ecuador que en otros países. Por ejemplo, la tasa que se paga a los ahorristas es alta, además, los tributos y contribuciones son más elevados para los bancos que para las empresas, de hecho, hay impuestos aplicados solamente a los bancos, y hay un constante incremento del costo de financiamiento del exterior.

Desde finales de 2007, el Gobierno ecuatoriano intervino en el sistema financiero para fijar tasas de interés activas, buscando, que su política permita que más ecuatorianos accedan a financiamiento, y que esto impulse la producción y el empleo, pero esto no ocurrió. De hecho ocurrió exactamente lo contrario.

Si bien el espíritu y la intención detrás de reducir las tasas de interés por ley es dinamizar el crédito, lo que sucede en la práctica es que este se restringe y causa que menos ecuatorianos (principalmente emprendedores) tengan acceso a un crédito en el sistema financiero formal (exclusión financiera). Estas medidas generan distorsiones, creando desabastecimiento en ciertos segmentos y concentración del crédito en pocas manos.

“En ese momento pensaban que bajando las tasas de interés iba a existir más bienestar porque todo el mundo podría acceder al crédito, lo cual es absolutamente falso. Lastimosamente, el Gobierno solo se fijó en el síntoma de lo que sucede en el mercado, pero no atacó a la enfermedad”, señaló el analista económico y editor de Análisis Semanal, Alberto Acosta Burneo.

Uno de los resultados de esa política estatal fue la escasez de recursos para colocarlos en nuevos créditos.

Exclusión Financiera

Que menos personas tengan acceso a financiamiento formal se conoce como exclusión financiera. El reporte del Programa de Evaluación del Sector Financiero de Ecuador (FSAP) del Fondo Monetario Internacional (FMI), publicado el 21 de septiembre de 2023, aborda también el desafío de la inclusión financiera y el impacto de las tasas de interés en el mismo, y tanto los expertos responsables de ese reporte, así como otros expertos que ya antes han analizado la problemática, coinciden en que actualmente el techo a las tasas de interés y su reducción por ley ha sido el principal factor de exclusión financiera, que limita la reactivación económica y productiva al evitar que las personas puedan acceder a crédito en bancos y cooperativas quedando a merced del chulco, pagando tasas de interés por sobre el 1200% anual (Equifax, 2021).

Poner límites a la tasa de interés por ley no es el camino para inclusión financiera, como lo demuestran diversos estudios. Deben crearse las condiciones para que más personas accedan al sistema financiero y las que ya han accedido lo hagan en aún mejores condiciones, de allí que crear programas de garantía crediticia, impulsar una mayor digitalización y mejorar el acceso a información que permita la evaluación crediticia. Estas son algunas de las acciones adecuadas que ayudarán a resolver la falta de acceso al crédito en el país. Estos son parte de los estudios donde se evidencia esta cruda realidad:

  • Estudio Banco Mundial (Octubre, 2020) en 108 países, muestra que la imposición de límites a las tasas de interés restringe el acceso al crédito, sobre todo a las personas de escasos recursos y las pequeñas y medianas empresas. Concluye que cuando se reducen las tasas de interés por normativa se provoca una represión financiera en el sistema financiero nacional.
  • Estudio Red Financiera para el Desarrollo (Julio, 2021) cuyo principal hallazgo es que los controles y reducción de tasas de interés desde 2007, ha demostrado que cada vez se entrega mayores montos de crédito, pero en cada vez menos operaciones y por ende generando una menor inclusión financiera. Este estudio revela que prácticamente ha desaparecido el crédito para el segmento llamado Microcrédito Minorista (montos menores de USD 1.000):

 

  1. En 13 años, a medida que las tasas de interés de mercado se han ido reduciendo por efecto de la normativa, en el microcrédito el número de operaciones cae de manera continua. En ninguno de los períodos previos a la pandemia se alcanza los niveles del 2008.
  2. Se evidencia cada vez un menor número de operaciones de montos bajos; es decir, en el subsegmento de crédito minorista (menos de USD 1.000) y un mayor número de operaciones de montos altos; es decir, en los subsegmentos de microcrédito de acumulación simple y ampliada (mayores a USD 1.000).
  3. A pesar de la caída en el número de operaciones, las entidades han incrementado el volumen desembolsado de su cartera, principalmente en los subsegmentos de montos más altos en microcrédito, como el de acumulación ampliada y simple. Así el subsegmento minorista casi tiende a desaparecer, con la consecuente afectación a los segmentos más bajos de la población, que son los que buscan los créditos más pequeños.
  4. El monto promedio de microcrédito casi se ha cuadruplicado desde 2008. En ese año el crédito minorista tenía un monto promedio de USD 300 mientras que hoy supera los USD 1.000.

 

  • Estudio especial de Análisis Semanal (Diciembre, 2021) cuyas conclusiones son similares a las del estudio de RFD (Agosto, 2021), y su principal hallazgo es que desde 2007 el número de operaciones de crédito de la banca privada se redujo a pesar de que el monto promedio subió. Es decir, que los techos a las tasas de interés han causado exclusión financiera, teniendo un efecto contrario al esperado con la fijación y reducción de tasas. La política pública fomentó mayores montos de crédito en menos manos.

La inclusión financiera es importante porque proporciona acceso a servicios financieros básicos, reduce la pobreza, promueve la estabilidad financiera, impulsa el desarrollo económico, empodera a las personas y promueve la equidad. Al garantizar que todas las personas tengan igualdad de oportunidades para participar en el sistema financiero, se puede lograr un mayor bienestar económico y social para todos.

Los primeros cambios

Por eso, en varias resoluciones, la Junta Financiera ha señalado “la necesidad de establecer un sistema de tasas de interés activas efectivas máximas flexible (…), con lo que se busca que el sistema financiero conserve su dinamismo y, al mismo tiempo, promueva el crecimiento económico”.

Al respecto, la Junta a través de las resoluciones No. JPRF-F.2023-070, del 22 de junio de 2023 y la No. JPRF-F-2023-087, del 28 de noviembre de 2023, estableció un cambio en la metodología de cálculo en los techos de las tasas de interés en tres subsegmentos productivos: Corporativo, Empresarial y Productivo PYMES. Si bien es una buena noticia que las autoridades de la Junta Financiera hayan reconocido que hay menor dinamismo en el crédito a los sectores productivos como consecuencia de los techos a las tasas de interés, y que la solución pasa por flexibilizar los mismos, lamentablemente la nueva metodología de cálculo para estos tres subsegmentos no resuelve la esencia de la problemática profundizando la exclusión financiera, por lo cual, se prevé que el impacto en una mayor entrega de crédito no sea el que el sector productivo requiere.

De hecho, los bancos registran una cartera de crédito de USD 42.129 millones a noviembre de 2023, un 9,9% más que al mismo mes de 2022. Sin embargo, ya existe una desaceleración en la entrega de crédito comparada con años anteriores. Por ejemplo, a noviembre de 2022 se había registrado un crecimiento anual de 15,9%, es decir, existe una desaceleración de seis puntos porcentuales durante el último año.

Financiamiento local se encarece, pero tiene límites

El incremento de las tasas de interés por parte de los bancos centrales de las principales economías del mundo provoca que el acceso a financiamiento internacional sea más costoso para las instituciones financieras y empresas de Ecuador, superando, en varios casos, los dos dígitos.  Esto provoca que se deteriore el flujo de recursos nuevos que arriben al país para colocarlos en nuevos créditos.

Entonces, una alternativa de las instituciones financieras es buscar financiamiento a nivel interno, lo que ha provocado que el costo del fondeo local también se haya incrementado. Así, la tasa pasiva alcanzó el 7,70% a diciembre de 2023, más de un punto porcentual por encima del año anterior.

No obstante, esta opción de fondeo interno por parte de los bancos es limitada, especialmente por el impacto de techos a la tasa de interés activa. Lo que sucede es que al establecer un máximo para las tasas de interés activas (techos) al mismo tiempo se limita la tasa que pueden pagar las entidades financieras a los clientes que quieren dejar sus ahorros. “En la actualidad, los bancos no pueden subir las tasas de interés pasivas porque se chocarían con el techo a las tasas de interés activas, lo que limita el crecimiento del ahorro”, afirma Acosta Burneo.

El presidente ejecutivo de la Asociación de Bancos Privados del Ecuador (Asobanca), Marco Rodríguez, señala que, en la actualidad, la institución financiera que capta los depósitos a nivel interno lastimosamente tiene obstáculos para colocarlos en nuevos créditos, lo que provoca que no se pueda canalizar el costo del dinero de los depósitos a la tasa de interés activa.

Evidentemente la tasa pasiva no puede ser mayor a la tasa activa pues un banco debe mantener un margen a favor para cubrir los gastos que implica colocar créditos, como los gastos operativos, logísticos, tributarios, riesgo crediticio, entre otros.

A noviembre de 2023, los depósitos totalizaron USD 44.946 millones, un crecimiento anual de 6,7% (USD 2.828 millones adicionales), de acuerdo con los últimos datos reportados por la Superintendencia de Bancos. En tanto, a noviembre de 2022, las captaciones bancarías registraron un crecimiento anual de 6,2%.

Para mirar en perspectiva, el indicador de profundización financiera medido por la relación de los depósitos sobre el PIB, alcanzó los 37,2 % en noviembre de 2023. Para el economista Acosta Burneo, esa cifra es insuficiente y refleja el impacto de la legislación de techos a las tasas de interés, provocando el aislamiento del sistema financiero ecuatoriano del mundo.

“Lo ideal sería que los depósitos superen en un 100% el PIB de Ecuador, esa sería una meta sostenible y adecuada, así como ocurre en los países desarrollados”, añadió Acosta Burneo.

De hecho, a nivel regional, otras economías dolarizadas como Panamá y El Salvador exhiben indicadores de profundización financiera (Depósitos/PIB) mucho más altos que Ecuador, con un 117,5 % y 49,68 %, respectivamente.