Inclusión financiera: ¿Cuál es el rol de las tasas de interés?

Inclusión financiera: ¿Cuál es el rol de las tasas de interés?

Los techos a las tasas de interés han generado exclusión financiera, sobre todo para personas de escasos recursos y PYMES

Por Andrea Villarreal, directora del Departamento Económico en la Asociación de Bancos Privados del Ecuador (ASOBANCA)

En medio de la pandemia, una respuesta fácil, popular, pero poco efectiva para fortalecer el crédito y la inclusión financiera, ha sido imponer restricciones a las tasas de interés. Esto ha traído resultados inversos que generan exclusión financiera, limitan el otorgamiento de créditos y tienen un efecto nocivo en la activación de la economía.

El Banco Mundial (2020) en su estudio Tasa de interés: Represión alrededor del mundo analiza la existencia de controles a las tasas interés basado en una encuesta realizada a 108 países. Los hallazgos muestran que el 58% de países tienen restricciones a las tasas de interés. Estas medidas se vuelven más populares en un contexto de crisis. Por ejemplo, desde la crisis financiera global de 2008, al menos 30 economías emergentes han impuesto límites a las tasas de interés o han endurecido las existentes (Ferrari et al. 2018). El estudio señala que la crisis de 2008 y la pandemia han desencadenado decisiones gubernamentales y debates relacionados a  mayores límites a las tasas de interés  y advierte que el riesgo es que, una vez que se implementan, es probable que se vuelvan permanentes.

En el caso de la pandemia, un mes después de su inicio, países como Argentina, China, Sri Lanka y Vietman impusieron restricciones en materia de tasas de interés. A este listado se suma Perú, el cual a finales de 2020, por primera vez, aprobó un mecanismo de restricción a las tasas de interés activas al colocar techos. La implementación de esta política fue parte de un amplio debate donde, pese a las advertencias de sus efectos nocivos, decantó en su aprobación por parte del Congreso peruano.

No resulta extraño que el Banco Central de Reserva de   Perú (2021) en su primer comunicado relacionado a las topes de las tasas de interés, haya alertado sobre los efectos dañinos en la inclusión financiera: “se estima que podrían quedar excluidos alrededor de la cuarta parte de créditos (21,5% en créditos de consumo y 3,2% en créditos MYPE como porcentaje del total de cartera consumo y MYPE), en su mayoría otorgados por las entidades financieras especializadas en créditos de consumo y microfinanzas…”

La justificación de quienes promueven estas medidas es que los límites a las tasas de interés ayudan a dinamizar el crédito, regulan el mercado y mejoran la inclusión financiera. Nada más alejado de la realidad. La evidencia internacional muestra que la imposición de límites a las tasas de interés ha generado efectos adversos para la inclusión financiera al restringir el acceso al crédito, sobre todo para las personas de escasos recursos y para las pequeñas y medianas empresas. Además, ahondan brechas de acceso y cobertura y desincentivan la transparencia. Este es el caso de Chile, que al tercer año de aplicación de esta medida la Superintendencia de Bancos (BCN, 2020) estimó que entre 151 000 y 227 000 clientes habrían dejado de tener acceso al crédito formal. En esta línea, Madeira (2019) encontró que la reducción en la tasa de interés máxima legal en Chile restringió el número de deudores con nuevos créditos en 9,7% a fines de 2015, lo cual equivale a unos 197 000 potenciales clientes. Para el caso de Japón, Maimbo y Henríquez (2014) citado en BCR (2021), encontraron que los controles a las tasas de interés restringen el acceso al crédito formal e incrementa los créditos informales.

Aunado a esto, el uso de límites a las tasas de interés como instrumento de política pública puede generar desigualdad y asimetrías, en la medida que excluye del sistema financiero principalmente a los clientes de las entidades financieras de menor tamaño, las cuales usualmente concentran sus esfuerzos en el microcrédito.

Tasas de interés en Ecuador

Desde 2007 Ecuador cuenta con techos a las tasas de interés activas. Estos se consideran restrictivos ya que no responden a una metodología técnica definida, son estáticos y no fluctúan conforme el ciclo económico. El Banco Central del Ecuador tiene hasta finales de agosto para presentar una metodología para la política de techos a las tasas de interés. El hecho de contar con la posibilidad de tener una metodología clara es, sin duda, un gran avance en materia de transparencia. En esta línea, es importante destacar que el Banco Mundial (2020) recomienda a los países considerar en la gestión de tasas de interés dos principios fundamentales. En primer lugar, la transparencia, para asegurar que los techos sean conocidos y comprendidos por los participantes del mercado y, por otro lado, también la flexibilidad, para asegurar que los cambios en los aspectos económicos y estructurales se transmitan a cambios en las tasas de interés.

En medio de la peor crisis que ha enfrentado la economía ecuatoriana, es normal querer que las tasas de interés bajen. La pregunta es cómo lograrlo para no causar efectos distorsionadores en los niveles de crédito, inclusión financiera o aumento de riesgos.

Esto permitirá mejorar el entorno económico, fortalecer la competitividad, atraer inversión extranjera directa, tener reglas del juego claras y caminar a estándares normativos internacionales en materia financiera. Hoy en día ya se evidencia una mejora en las expectativas económicas ligadas a un acelarado plan de vacunación, disminución del riesgo país y políticas amigables con la promoción de la competitividad y atracción de inversiones. Esto, sumado a la reactivación económica paulatina y reapertura de actividades, ha permitido que los niveles de crédito y depósitos se fortalezcan, los servicios financieros se profundicen, la demanda de crédito mejore y las tasas de interés se reduzcan por las condiciones del mercado según los últimos datos del BCE.

La discusión de las tasas de interés en Ecuador debería abordar el problema principal: la exclusión del 49% de la población mayor a 15 años de un sistema financiero formal, seguro y con reglas claras (Global Findex, 2017). Este porcentaje de la población asciende a 5,8 millones de ciudadanos que, en Ecuador, no tienen acceso al sistema financiero y, por ende, están expuestos al mercado informal, sujetos a tasas de interés que superan el 1000% anual. Además, estar excluído implica no poder utilizar productos y servicios financieros, no generar un historial crediticio para acceder al ahorro y crédito, así como no realizar transacciones mediante el uso de canales digitales. Finalmente, la población excluida utiliza dinero en efectivo, lo cual es más riesgoso y enfrenta costos de transacción elevados relacionados con tiempo, movilización, entre otros.

Las políticas que se planteen en esta materia deben ser integrales: por un lado, promover el acceso a crédito, incluir a aquellos que por sus niveles de riesgo no pueden acceder a un sistema de tasas que impone techos y, finalmente, obedecer a parámetros técnicos que no distorsionen el mercado crediticio.

Debido a los efectos de los techos de tasas de interés, es necesario fomentar un entorno que permita que las tasas de interés se reduzcan por medio de medidas que generen más competencia en el mercado de crédito. En tal sentido, además de fortalecer el entorno económico, la estabilidad y caminar hacia estándares normativos internacionales, algunas medidas que podrían apoyar esto se pueden ver en tabla 2 en versión descargable.

En definitiva, una política integral orientada a mejorar la técnica con la que se construyen las tasas de interés debe considerar la evidencia empírica y también la experiencia que ya hemos tenido en el país con la aplicación de los límites existentes. Además de pensar en los usuarios del sistema financiero, proteger sus ahorros de potenciales riesgos y fomentar una cultura inclusiva y responsable con la población hasta hoy excluida de nuestro sistema financiero.

Referencias:

Cinco datos que demuestran que poner controles a las tasas genera menos acceso al microcrédito

Cinco datos que demuestran que poner controles a las tasas genera menos acceso al microcrédito

En los últimos 13 años, las tasas de interés para los créditos en el Ecuador se han visto influenciadas por diferentes modificaciones normativas y controles o techos máximos. Esto significa que las tasas de interés no han podido evolucionar conforme al comportamiento de la oferta y demanda de crédito y a la situación económica del país, como debería ser, en teoría.

La Red de Instituciones Financieras de Desarrollo (RFD) se encargó de analizar cuáles han sido los efectos del control a las tasas de interés en su más reciente estudio: Tasas de interés activas en el mercado crediticio ecuatoriano.

El informe concluye que las normativas actuales para la fijación de las tasas de interés activas efectivas máximas no han cumplido con su objetivo, que era incluir a más personas al sistema de crédito formal en el país en segmentos como el microcrédito.

Al contrario, la data analizada por RFD muestra que aunque el monto de crédito ha crecido en el microcrédito, las operaciones han disminuido; es decir, se han entregado más recursos, pero en menos manos.

“El desenvolvimiento del mercado de microcrédito y consumo ha demostrado que cada vez se entrega mayores montos de crédito y menos operaciones, lo que implica menos personas atendidas y por ende menos inclusión financiera”, sostiene la investigación.

Agosto es un mes clave para discutir sobre la metodología de tasas de interés, pues está previsto que hasta el lunes 30 se conozca cuál será la nueva metodología propuesta por el Banco Central del Ecuador.

Este estudio de RFD es un insumo de suma importancia para aportar datos al debate. Estos son los hallazgos principales del estudio:

  1. A medida que las tasas de interés de mercado se han ido reduciendo en el microcrédito, el número de operaciones cae de manera continua. En ninguno de los períodos previos a la pandemia se alcanza los niveles del 2008.
  2. Se evidencia cada vez un menor número de operaciones de montos bajos; es decir, en el subsegmento de crédito minorista (menos de USD 1.000) y un mayor número de operaciones de montos altos; es decir, en los subsegmentos de microcrédito de acumulación simple y ampliada (mayores a USD 1.000).
  3. A pesar de la caída en el número de operaciones, las entidades han incrementado el volumen desembolsado de su cartera, principalmente por el aumento de la participación de los subsegmentos que otorgan los mayores montos por operación, como son acumulación ampliada y simple, dejando de lado al subsegmento minorista, el cual casi tiende a desaparecer, con la consecuente afectación a los segmentos más bajos de la población que son los que buscan los créditos más pequeños.
  4. El monto promedio de microcrédito casi se ha cuadruplicado desde 2008. En ese año el crédito minorista tenía un monto promedio de USD 300 mientras que hoy supera los USD 1.000.  Lo señalado ratifica que la disminución de tasa de interés sin una metodología técnica atrás tiene efectos importantes en la profundización financiera y en este caso se evidencia una afectación a los segmentos más bajos de la población.
  5. El incremento de montos promedio de crédito ha hecho que los plazos promedios de pago también se extiendan, para que los beneficiarios puedan cumplir con sus obligaciones a tiempo. Los microcréditos de acumulación ampliada pasaron de un promedio de 30 meses en 2015 a un promedio de 53 meses.

En conclusión, el informe de RFD advierte que, si no se establece una metodología adecuada para la fijación de la tasa de interés, de manera que se incentive a la oferta de crédito en diferentes segmentos de la población, podría generarse una grave afectación a la inclusión financiera, haciendo que los segmentos más vulnerables de la población recurran a créditos informales que perjudican gravemente su bienestar financiero e incluso su integridad.

Revise el informe completo aquí: http://rfd.org.ec/docs/comunicacion/EstudiosTecnicos/Tasas-de-Interes-Activas-en-El-Mercado-Ecuatoriano.pdf

¿Por qué la gente está dispuesta a pagar 1.238% de interés al chulco? Hay una pieza que no está funcionando bien

¿Por qué la gente está dispuesta a pagar 1.238% de interés al chulco? Hay una pieza que no está funcionando bien

Hace un par de años viví en un popular barrio de Guayaquil, tenía una vecina a la que llamaré Lucy.

Lucy era madre soltera y aunque tres de sus hijos ya eran mayores de edad y trabajaban, ella todavía tenía alguien a quien cuidar: Juan Carlos, su hijo con una discapacidad física y mental, que parecía un niño pequeño, aunque tenía unos 30 años.

Su sustento era hacer recorridos escolares y vender maquillaje por catálogo, pero no bastaba. Una pareja solía visitar su puerta en una moto cada cierto tiempo, esa era su salida para completar las cuentas: el chulco.

Ya estamos acostumbrados a casos como este, a leer testimoniales en los medios, a ver páginas en redes sociales o panfletos en los postes de las calles, ofreciendo “préstamos fáciles y baratos”.

¿En realidad son préstamos baratos?

Quienes piden dinero al chulco terminan pagando solo en intereses un monto incluso mayor al capital que recibieron como préstamo. Y no solo eso, además deben pagar a diario la deuda. Una crónica de El Comercio relataba en marzo pasado la historia de una comerciante de 78 años, en Quito, que a diario vendía alrededor de USD 10 en verduras, de los cuales debía destinar USD 3 para pagar su deuda con un chulquero. Al chulquero también lo entrevistaron en la crónica, el hombre describía su negocio como “un servicio social”.

Un reciente estudio realizado por el analista económico David Castellanos, en colaboración con el buró de crédito Equifax, pone en números las historias como las de Lucy y la aquella mujer de 78 años que vende verduras.

 El estudio señala que el 53% de quienes han caído en manos del chulco en las principales ciudades del Ecuador son mujeres y también menciona que la tasa de interés promedio diario que cobran los chulqueros es 3,44%, lo que se traduce en un interés de  1.238% al año. Cuatro de cada diez entrevistados dijo que usaba el dinero para comprar mercadería.

Por ejemplo, si un comerciante necesita USD 230 para comprar mercadería a un plazo de 30 días, termina pagando USD 237 en intereses. Al final, esta persona tuvo que pagar USD 467 al chulquero.

Es urgente ir al fondo de un asunto. Y hay que hacerlo como cuando un aparato del hogar tiene un ruido raro que viene de adentro, algo no anda bien, pero no sabemos qué es. Entonces un técnico lo abre, lo revisa por dentro y encuentra que hay una pieza que está estropeando el funcionamiento del aparato.

Para el caso del acceso al crédito, una de las piezas que no está funcionando bien es la tasa de interés. Desde el año 2007 en Ecuador se implementaron techos o topes máximos a las tasas de interés que pueden cobrar las entidades del sector financiero formal, con la intención de ayudar a que más personas accedan a créditos formales con ‘tasas bajas’. Pero la realidad es que en Ecuador, igual que en otros países dónde se han aplicado controles, como en Chile, Bolivia y Japón, esta fórmula ha generado que más personas se queden sin acceso a crédito formal.

¿Y qué tienen que ver estos controles a la tasa de interés en el sector formal con el chulco?

Estas tres claves lo resumen de manera sencilla:

  • Los bancos deben incurrir en mayores costos para ofrecer crédito a los segmentos de la población que representan una mayor prima de riesgo (aquellas personas que representan más riesgo de caer en mora y no pagar la deuda). Cuando la tasa es impuesta por un Gobierno o por decreto, o tiene controles, esta no refleja el costo real de dar un crédito a estos segmentos, y por ende, los bancos no pueden ofrecer los préstamos a estas personas. Sencillamente la tasa no cubre el riesgo que implica prestar ese dinero.
  • Debido a que el dinero que está en los bancos pertenece a los clientes (en eso consiste el negocio del banco), la mayor prioridad es cuidarlo; por ello estas entidades deben ser prudentes otorgando créditos para no poner en riesgo el dinero de sus depositantes. 
  • Dado que la población de mayor riesgo queda fuera del acceso a un crédito formal y debidamente regulado, busca fuentes de financiamiento informales y peligrosas y termina pagando intereses de más del 1.000%.

Bajar las tasas de interés por ley o por decreto sin tomar en cuenta estos aspectos no ayudará a fomentar el acceso al crédito para más personas que lo necesitan, por el contrario, haría más complejo cubrir a aquellos sectores de más riesgo, como lo demuestran estadísticas internacionales que ubican al Ecuador entre los países con más bajos niveles de inclusión financiera en la región.

Para que la economía de todos los ecuatorianos se dinamice, lo ideal es que se puedan entregar préstamos a tasas de interés que se ajusten de la mejor manera al perfil de cada cliente, que es lo más adecuado desde el punto de vista técnico: Se cobra menos interés a aquel cliente que ha mostrado un mejor comportamiento en el pago de sus deudas y se cobra más a aquellos que tienen un perfil de más riesgo de caer en mora, pero no se lo excluye. En un mes en el que se espera conocer la nueva metodología para fijar las tasas de interés del crédito, que deberá presentar hasta el 30 de agosto el Banco Central del Ecuador, es clave tener en cuenta la realidad completa y recordar que es clave el buen funcionamiento de esta pieza.