El ABC de las tasas de interés en Ecuador

El ABC de las tasas de interés en Ecuador

Hace poco se presentaron los resultados del Global Findex 2021 del Banco Mundial, un estudio que se realiza cada cuatro años en más de 123 economías del mundo sobre el acceso, el uso y la calidad de los servicios financieros de las personas mayores de 15 años.

Este estudio, reveló que el 64,2% de la población mayor a 15 años en Ecuador tiene una cuenta en las instituciones del sistema financiero formal: bancos, cooperativas y mutualistas. Es decir, que 4 de cada 10 ecuatorianos, no tienen una cuenta en una entidad financiera, lo que les deja por fuera de las oportunidades que ser parte del sistema financiero formal trae consigo, como, por ejemplo, la posibilidad de ahorrar para ser más resilientes a los shocks económicos (pérdida de empleo, reducción de ventas, o la pandemia que acabamos de vivir).

Pero hay una muy mala noticia, y es que también encontró que solamente el 23,2% ha tenido acceso a un crédito formal, es decir, apenas dos de cada 10 personas tienen acceso a financiamiento en una entidad financiera formal, y una de las razones, como explicaremos en esta nota, es debido a la tasa de interés.

Constantemente hemos escuchado que las tasas de interés son muy altas en Ecuador y por ende, el imaginario común es que si hubiera una ley que haga que se reduzcan las tasas de interés, entonces habría más crédito.

Vamos a analizar este mito.  Pero antes, entender con claridad la definición y los alcances de las tasas de interés es fundamental a la hora de tomar decisiones financieras acertadas.

Para ello es importante iniciar comentando que la principal función de un banco es la intermediación financiera, que significa captar fondos de los clientes ahorristas para prestarlos a los clientes que requieren un crédito.

Un concepto importante en este proceso de intermediación es el de las tasas de interés, que es el valor del dinero en el tiempo. Para explicarlo mejor, es importante aclarar que existen dos tipos de tasa:

  • El banco paga un valor a quien deposita su dinero (tasa de interés pasiva), la cual varía en función del monto y del tiempo al cual se pretender dejar el dinero en el banco.
  • Así mismo, el banco cobra un valor a quien recibe el dinero a través de un crédito (tasa de interés activa), que también varía en función del monto y el tiempo para el cual se obtiene el crédito.

Es importante, para realizar un buen análisis, comprender cuáles son los 4 elementos clave que componen las tasas activas:

  1. El costo de fondeo, es decir, el costo que debe pagar la entidad financiera por conseguir dinero, sea a los ahorristas o también a otras entidades de exterior.
  2. El costo asociado al riesgo de prestar dinero a un cliente, es decir, es el costo que debe asumir una entidad financiera para recuperar el dinero prestado a través de un crédito.
  3. El costo operativo que asume una entidad financiera para atender a los clientes, como, por ejemplo, el pago a empleados, agencias, seguridad, infraestructura informática, monitoreo, seguimiento a sus clientes con crédito, entre otros.
  4. El costo de los tributos y contribuciones que paga el sistema financiero en Ecuador.

Tasas de interés: Realidad del mercado

Todos estos costos que asumen las entidades financieras son más altos en Ecuador que en otros países.  Por ejemplo, la tasa que se paga a los ahorristas es alta, los tributos y contribuciones son elevados y, más recientemente, se ha incrementado el costo de financiamiento del exterior.

Esto último se da porque desde 2021, luego de la recuperación económica post pandemia y dada la guerra entre Rusia y Ucrania, la inflación se ha incrementado.

Para enfrentar este problema, los bancos centrales de las economías desarrolladas han elevado la tasa de interés de política monetaria, con el objetivo de enfriar la demanda y por ende controlar la subida de precios (inflación).

Uno de esos casos es el de la Reserva Federal de Estados Unidos (FED), que ha elevado las tasas de interés desde marzo de 2022, alcanzando a diciembre del año anterior el rango de entre 4,25% – 4,50%, mientras que a inicios de 2022 se ubicaba en 0,25%.

Para Ecuador, el efecto de estas decisiones implica que el acceso a financiamiento internacional es más costoso, tanto para las instituciones financieras e incluso para las empresas del país, superando, en varios casos, los dos dígitos.

El encarecimiento de este financiamiento dificulta que un flujo importante de recursos nuevos arribe al país para fondear nuevos créditos.

Cabe manifestar que el financiamiento externo ha sido un importante aliado para el crecimiento del crédito. Desde el inicio de la pandemia en 2020, el sistema financiero privado trajo más de USD 1.400 millones de recursos frescos del exterior para nuevos créditos. Una parte importante de estos recursos ha sido para financiar créditos sostenibles de microcrédito y enfocados en la inclusión financiera.

Por otro lado, el costo del fondeo local también se ha incrementado. La tasa de interés pasiva referencial -a enero del 2023 del sistema financiero- alcanzó el 6,65%, más de un punto porcentual por encima del año anterior.

Si bien el encarecimiento del fondeo, tanto local como internacional, obedece a una dinámica propia de las decisiones de política monetaria internacional y la coyuntura global, para Ecuador las consecuencias de estos acontecimientos resultan incompatibles con el sistema y la estructura rígida de las tasas máximas de interés activas vigentes.

En la publicación “Más exclusión por control de tasas” (diciembre, 2021), Alberto Acosta Burneo, economista y editor de Análisis Semanal, afirma que “el estrechamiento de las condiciones financieras locales y globales se está traduciendo en tasas de interés más altas. Pero en Ecuador, los máximos legales a las tasas de interés impiden que estas se ajusten para que la oferta de crédito iguale a su demanda”.

Tasas con estructuras rígidas

El artículo 130 del Código Orgánico Monetario y Financiero establece -desde 2007- que las tasas de interés de todos los segmentos y subsegmentos de crédito que ofrecen los bancos privados del país tengan techos o topes máximos.

El problema es que los techos que tienen las tasas activas máximas no reflejan las condiciones actuales del entorno internacional y nacional, y están provocando restricción del crédito en todos los segmentos, especialmente en los segmentos del crédito productivo, empresarial, PYME y microcrédito, agravando la situación de algunos de esos segmentos que venían ya afectados con exclusión financiera desde que se establecieron los límites y techos a las tasas de interés, en 2007.

En diciembre de 2022, en el informe de la sexta y última revisión del acuerdo con Ecuador por USD 6.500 millones, suscrito en septiembre de 2020, el Fondo Monetario Internacional (FMI) recomendó al país relajar gradualmente los techos de las tasas de interés porque ayudaría en la inclusión financiera.

“La evolución de las tasas de interés debe ser monitoreada de cerca. El endurecimiento de las condiciones financieras en el mundo podría traducirse en un aumento de las tasas de interés en Ecuador y, ante la presencia de topes a las tasas de interés, dan como resultado un racionamiento del crédito, lo que perjudica la inclusión financiera”, señala el informe del FMI.

Según una estimación del FMI, en Ecuador, ante la imposibilidad de tener tasas de interés liberalizadas y reales se prevé que la concesión de créditos caiga al menos un 6% en 2023.

Efectos de poner techos a las tasas

Hay varios efectos que desencadena la decisión de fijar límites y techos a las tasas de interés:

1.       Exclusión financiera: causada por menor posibilidad de colocación en segmentos que implican mayores costos por una mayor prima de riesgo, limitando la inclusión financiera.

2.       Aumento en la informalidad: dado que la población de mayor riesgo quedaría fuera del acceso a crédito, estos se verán obligados a buscar fuentes de financiamiento informales (chulco).

3.       Menor competencia, innovación y competitividad: existiría un desincentivo para invertir en innovación y calidad de servicios ya que el precio del dinero no reflejaría sus costos actuales en una coyuntura de crisis.

4.       Afectación en la solvencia: con una menor tasa que no necesariamente reflejaría el riesgo total de la colocación de créditos, se requerirán mayores provisiones, que, dependiendo de su magnitud, podrían llegar a afectar el patrimonio.

5.       Reducción de operaciones crediticias: ya que se limitaría la colocación de crédito a los solicitantes de algunos segmentos, principalmente aquellos que representan mayor riesgo (mayor costo).

Entre enero y noviembre de 2022, el sistema financiero privado colocó una cifra récord en nuevos créditos de USD 37.619 millones, lo que equivale a 2,9 millones de operaciones colocadas en 1,6 millones de clientes en todo el país.

Acosta Burneo señala que, aunque esta cifra que es positiva, si se analiza desde otro ángulo, refleja que los techos en las tasas de interés generan un impacto negativo de exclusión financiera. Mientras los montos colocados aumentaron entre enero y noviembre en un 22% anual, el número de operaciones creció en menor medida, 9%; y los clientes aumentaron en un 7% anual.

“Los montos colocados crecen, pero el número de clientes y operaciones disminuye, es decir, el crédito se concentra en menos manos”, concluyó Acosta Burneo en su publicación “Más exclusión por control de tasas”.

La restricción del crédito afecta principalmente a los sectores productivos, empresas grandes, medianas, pequeñas y micro, mismas que generan actualmente más de 3 millones de plazas de empleo y aportan con más de USD 4.000 millones anuales en el pago de tributos al Estado, según cifras del Servicio de Rentas Internas (SRI).

¿Qué pasa si se bajan las tasas de interés a través de una ley?

En la Asamblea Nacional hay una serie de proyectos de ley para reformar el Código Orgánico Monetario y Financiero. Uno de los cambios que se plantean es bajar la tasa de interés de los créditos.

Aunque suene una idea atractiva y se pueda pensar que, con la reducción de la tasa de interés, habrá más acceso al crédito. Esto no será así, y, más bien, ocurrirá todo lo contrario.

Bajar las tasas de interés por ley provocaría escasez de crédito.  Las tasas son precios, y, en el caso de aprobarse una reforma para bajar precios por debajo de las condiciones de mercado, la única opción que le quedaría a la ciudadanía es el financiamiento informal o chulco. Para explicarlo se presenta el siguiente ejemplo:

Uno de los principales alimentos de los ecuatorianos es el pan.  Imagínese que las autoridades deciden bajar el precio del pan a USD 1 centavo buscando que más gente pueda comer pan. Esa decisión causaría escasez de ese alimento porque ningún panadero vendería algo por debajo de lo que le cuesta producir. Lo mismo pasaría si se quiere bajar las tasas de interés por ley, habría una escasez, y los únicos ganadores serán los “chulqueros”.

Según un estudio del buró de crédito Equifax (Agosto, 2021) sobre el impacto del chulco en la economía, la tasa de interés que cobran los chulqueros en Ecuador es de 1.200% promedio anual, lo que demuestra que el problema del crédito no es la tasa de interés, si no el acceso. Es decir, la gente que no accede al crédito formal, y, que son las víctimas de haber reducido la tasa de interés vía normativa, termina obteniendo crédito a un costo altísimo con chulqueros.

Por eso, siempre será mejor que las tasas de interés activas en Ecuador reflejen las condiciones del mercado para que se pueda acompañar e impulsar un mejor desempeño económico, fomentar el empleo y consolidar la confianza en las instituciones financieras.

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Bajar las tasas de interés: cinco caminos por andar

Bajar las tasas de interés: cinco caminos por andar

Por: Evelyn Tapia y Andrea Villarreal

“Las tasas de interés deben bajar”. “Las tasas de interés son altísimas, hay que reducirlas para reactivar la economía”. “Si bajamos las tasas de interés por ley habrá más crédito”.

Estos y otros enunciados similares plagaron los discursos de varios actores políticos en Ecuador durante este 2021, año en el que está previsto que el país tenga un nuevo sistema para fijar las tasas de interés y así acatar lo dispuesto en la Ley de Defensa de la Dolarización, presentada en febrero de 2021 por el Gobierno del expresidente Lenín Moreno y aprobada en abril de este año, a pocos días de finalizar su mandato.

El discurso político orientado a obligar a una baja de tasas de interés para los créditos resulta popular y ha sido reiterativo desde hace años, y no solo en Ecuador. Sin embargo, en el año 2021, el tema se volvió más importante en el contexto de la entrada en vigencia de la Ley de Defensa de la Dolarización. Esta norma estableció que la hasta entonces llamada Junta de Política y Regulación Monetaria y Financiera se dividiera en dos organismos: una Junta de Política y Regulación Monetaria y otra Junta Política y Regulación Financiera.

A esta última entidad, la Ley le dio la responsabilidad de “establecer el sistema de tasas de interés para las operaciones activas y pasivas del sistema financiero nacional y las demás tasas de interés requeridas por la ley”. Por supuesto, para que esto se cumpla primero debía conformarse la nueva Junta y esto tomó varios meses —apenas en octubre pasado la Asamblea Nacional posesionó a la nueva Junta Financiera.

No obstante, mientras los tiempos corrían para la conformación de la Junta, el Banco Central del Ecuador (BCE) adelantaba el diseño de dicha metodología, para que la Junta, una vez conformada, lo pudiera implementar. Se espera que, hasta la segunda semana de diciembre, la Junta Financiera dé a conocer la nueva forma en la que se fijará el precio del dinero. Porque, en efecto, la tasa de interés es un precio: el precio que cobran las entidades financieras por el servicio de intermediación financiera, de otorgar créditos y asegurar que el dinero de los depositantes se mantenga seguro y generando réditos.

El BCE ha adelantado que el nuevo sistema consistiría en crear bandas de tasas de interés para incorporar a aquellas personas que actualmente no están en el sistema financiero. Para la fijación de la tasa de interés se usarían cuatro componentes: 1) riesgo crediticio, 2) costo de fondeo, 3) costo operacional y 4) costo de capital. Esto significa que, si bien habrá cambios en la forma en la que se fijan las tasas, estas seguirán teniendo techos o controles fijados por parte del Gobierno.

Estudios técnicos de organismos internacionales y nacionales han demostrado que los controles que buscan reducir las tasas de interés de manera artificial, es decir, por decisión gubernamental o mediante normas que dictan reducciones “a dedo”, derivan en exclusión financiera; hay menos acceso a crédito debido a que, al obligar a reducir las tasas de interés, las entidades financieras no logran cubrir el verdadero costo que representa dar un crédito a algunos segmentos de la población que son más propensos a caer en mora, entre otras distorsiones. En esta línea, el 7 de diciembre pasado, Grupo Spurrier señaló en su Boletín de Análisis Semanal que los techos a las tasas de interés no son el mecanismo idóneo ni técnico para su reducción, pero destacó que el cambio propuesto por el BCE es un avance porque permitirá que las tasas se ajusten de mejor manera al perfil de cada cliente.

En Ecuador, las tasas de interés están controladas desde 2008 por techos o topes máximos fijados por el Gobierno. Este modelo ha propiciado exclusión financiera de miles de personas que, por los controles a las tasas, no han podido acceder a un crédito formal y han tenido que buscar préstamos de usureros, poniendo en riesgo su seguridad y pagando tasas de 1238% anual en promedio, de acuerdo con un estudio de Equifax (2021).

Análisis Semanal señala que, en Ecuador, entre 2007 y 2019, el número de operaciones de crédito en todos los segmentos se redujo en 0,6%, en promedio anual, mientras el monto promedio en dólares se elevó en 10,1%. Esto significa que las entidades financieras otorgaron más montos de crédito, pero ese dinero llegó a menos manos. El segmento más afectado es el de los clientes del microcrédito, pues es un crédito con elevados costos operativos para las entidades, ya que sus ejecutivos deben visitar a los clientes frecuentemente y recorrer grandes distancias; pero, además, implican un mayor nivel de riesgo, pues son personas más vulnerables a contingencias como una enfermedad o accidente, lo que podría incidir en que caigan en mora.

 ¿Hay una forma de que reduzcan las tasas sin hacerlo a la fuerza?

Que algún producto o servicio baje de precio es una buena noticia para los clientes, pero esa reducción es saludable para la economía de un país siempre y cuando no se dé de manera artificial, generando las distorsiones ya mencionadas. Entonces ¿cómo lograr que las tasas de interés bajen sin afectar la inclusión financiera ni la economía?

Las tasas de interés pueden reducirse sin necesidad de hacerlo mediante órdenes gubernamentales a través de cinco caminos:

Normativa que siga los estándares internacionales

Luego de la crisis financiera mundial del 2008, se reforzó uno de los estándares internacionales más reconocidos por la banca, el marco de Basilea III, establecido por el Comité de Supervisión Bancaria del Banco de Pagos Internacionales. En este marco, se identificaron puntos vitales de reforma a marcos de regulación previos a la crisis y se buscó fortalecer las bases para un sistema bancario resiliente que ayude a evitar la acumulación de vulnerabilidades sistémicas. Actualmente, Ecuador es uno de los países más atrasados en la implementación de los estándares propuestos por este esquema regulatorio, lo cual, a ojos de otros mercados internacionales, es una clara oportunidad de mejora para equipararnos a economías que tienen una penetración importante de banca extranjera.

En el caso ecuatoriano, existen además una serie de normativas que difieren de las mejores prácticas internacionales y ahuyentan la posibilidad de contar con mayor inversión en el sector. Estas medidas incluyen la existencia de controles absolutos a las tasas de interés, sin que respondan a ningún criterio técnico y que generan exclusión. Además, el control de las tarifas que se cobran por servicios prestados es otro ejemplo. La necesidad de contar con aprobación para repartir dividendos, así como requerir autorización para establecer salarios de altos directivos, son otros caminos de excesivo control. También está la prohibición de participar en distintas actividades económicas, entre otras.

Entorno estable, competitivo y amigable para la inversión

 Normalmente, en cualquier sector económico, si hay más actores compitiendo, los precios bajan. En el caso del sistema financiero esto también es aplicable. Que el país reciba más inversiones y lleguen nuevos competidores extranjeros al sector financiero beneficia a todos. El ingreso de nuevos bancos al país ayudaría a tener un desarrollo más dinámico del comercio exterior, atracción de más inversión extranjera y una mejor capacidad de gestión y de atracción de nuevas tecnologías para atender a los clientes que exigen cada vez servicios más personalizados, ágiles y seguros.

Actualmente en Ecuador no existe norma alguna que prohíba el ingreso de banca extranjera al país. Sin embargo, como se menciona en el punto anterior, el entorno regulatorio desincentiva el ingreso de bancos internacionales. Cabe indicar que los bancos ecuatorianos tienen presencia en otros países, es decir, están prestos a competir.

Pero además de lo normativo, en términos económicos, los inversionistas necesitan tener confianza en el país, la cual viene dada por las condiciones de mercado y ambiente de seguridad jurídica que promuevan la estabilidad macroeconómica.

El entorno político también juega un rol muy importante debido a que las decisiones políticas pueden fortalecer la economía o pueden generar incertidumbre dentro y fuera de ella.

El país tiene debilidades estructurales que tienen que ver también con la estabilidad social y política, lo cual ahuyenta las nuevas inversiones.

Fomentar la llegada de capitales

En una economía dolarizada, el flujo de dólares se vuelve fundamental para su funcionamiento. Al Ecuador no arriban capitales del exterior, pese a que contamos con la fortaleza del dólar. El problema es que el país tiene importantes desincentivos para captar recursos o depósitos del exterior, uno de ellos es el impuesto a la salida de divisas (ISD) creado en 2007. Debido a este tributo, la captación de recursos, tanto de ecuatorianos como de extranjeros, se ve limitada.

Eliminar o reducir impuestos que distorsionan el mercado crearía mejores condiciones para tener una mayor profundización financiera e interconexión con los flujos de capitales del mundo. Esto traería grandes beneficios a los emprendedores, empresarios y el sector productivo, generando más actividad económica y beneficios para el país.

Además, los bancos también pueden obtener dinero de otras fuentes internacionales o de sus propios accionistas. En otros países de América Latina, el nivel de recursos que fluye hacia el sistema financiero es muy alto porque sus economías atraen capitales extranjeros y son amigables con la inversión local e internacional. Así, por ejemplo, Panamá, país dolarizado, tiene niveles de flujos de capital que superan más de cuatro veces a los de Ecuador, y se reflejan en un nivel de depósitos frente al PIB superior al 130%, mientras que en nuestro país es del 35%.

Requerimientos de liquidez adecuados

La actividad bancaria, en su principio más básico, es la de mover el dinero de sus depositantes para generar un beneficio económico (tasa pasiva) y colocarlo en personas y empresas que lo necesitan para generar más recursos a través de créditos que permitan potenciar las actividades económicas o satisfacer necesidades. Sin embargo, esta actividad está limitada por la cantidad de dinero que los bancos pueden utilizar para colocar créditos. A nivel internacional, los requerimientos de liquidez son uno de los indicadores que permiten a los bancos mover el dinero de sus depositantes, al mismo tiempo que pueden responder a las peticiones de retiro de dinero de éstos a través de créditos.

En Ecuador, los requerimientos exigidos para el sector bancario por la normativa vigente son excesivos en comparación a los que existen en otros países, lo que pone trabas al otorgamiento de créditos. Los requerimientos de liquidez alcanzan el 16% de los depósitos para los bancos más grandes (incluye un encaje de 5%, fondo de liquidez 5%, títulos del BCE 3%, valores de renta fija sector financiero 2% y renta fija otros emisores 1%). En otros países, el requerimiento principal –y generalmente único– es el encaje bancario y no existe la necesidad de realizar inversiones obligatorias. Los requerimientos existentes en el país significan que, de cada USD 100 recibidos en depósitos, solo se puede prestar USD 84, lo cual limita la intermediación financiera e incrementa su costo.

Competitividad tributaria y menores costos incrementa la oferta crediticia

La carga tributaria del sector bancario es una de las más altas de las actividades productivas. En Ecuador existen aportes específicos del sector bancario, así como tributos y contribuciones elevadas. Por ejemplo, en el año 2020, por cada dólar de utilidad percibido por la banca, el sector pagó USD 2,3 por concepto de impuestos y contribuciones al Estado. En 2019, antes de la pandemia, el aporte ascendió a USD 1,30 por cada dólar de utilidad generado desde la banca privada.

Para bajar las tasas de interés es importante entender la raíz del problema. Las tasas son una consecuencia del entorno económico, normativa bancaria y costos de prestar el dinero. Es importante atraer banca y capitales extranjeros, pero estos solo vendrán si se toman en cuenta estos factores. El hecho de regular tasas por decreto no deriva en más colocación de crédito, al contrario, derivan en la exclusión financiera de las personas de segmentos más vulnerables que podrían producir más para la economía y más para las familias ecuatorianas.

Referencias:

Comité de Supervisión Bancaria de Basilea (2011). “Basilea III: Marco regulador global para reforzar los bancos y sistemas bancarios. Bank for International Settlements.

Equifax (2021). Impacto del mercado de financiamiento informal en Ecuador.

Acosta A., Spurrier W. (2021). Análisis Semanal: El efecto de reducir tasas “a dedo”.

Inclusión financiera: ¿Cuál es el rol de las tasas de interés?

Inclusión financiera: ¿Cuál es el rol de las tasas de interés?

Los techos a las tasas de interés han generado exclusión financiera, sobre todo para personas de escasos recursos y PYMES

Por Andrea Villarreal, directora del Departamento Económico en la Asociación de Bancos Privados del Ecuador (ASOBANCA)

En medio de la pandemia, una respuesta fácil, popular, pero poco efectiva para fortalecer el crédito y la inclusión financiera, ha sido imponer restricciones a las tasas de interés. Esto ha traído resultados inversos que generan exclusión financiera, limitan el otorgamiento de créditos y tienen un efecto nocivo en la activación de la economía.

El Banco Mundial (2020) en su estudio Tasa de interés: Represión alrededor del mundo analiza la existencia de controles a las tasas interés basado en una encuesta realizada a 108 países. Los hallazgos muestran que el 58% de países tienen restricciones a las tasas de interés. Estas medidas se vuelven más populares en un contexto de crisis. Por ejemplo, desde la crisis financiera global de 2008, al menos 30 economías emergentes han impuesto límites a las tasas de interés o han endurecido las existentes (Ferrari et al. 2018). El estudio señala que la crisis de 2008 y la pandemia han desencadenado decisiones gubernamentales y debates relacionados a  mayores límites a las tasas de interés  y advierte que el riesgo es que, una vez que se implementan, es probable que se vuelvan permanentes.

En el caso de la pandemia, un mes después de su inicio, países como Argentina, China, Sri Lanka y Vietman impusieron restricciones en materia de tasas de interés. A este listado se suma Perú, el cual a finales de 2020, por primera vez, aprobó un mecanismo de restricción a las tasas de interés activas al colocar techos. La implementación de esta política fue parte de un amplio debate donde, pese a las advertencias de sus efectos nocivos, decantó en su aprobación por parte del Congreso peruano.

No resulta extraño que el Banco Central de Reserva de   Perú (2021) en su primer comunicado relacionado a las topes de las tasas de interés, haya alertado sobre los efectos dañinos en la inclusión financiera: “se estima que podrían quedar excluidos alrededor de la cuarta parte de créditos (21,5% en créditos de consumo y 3,2% en créditos MYPE como porcentaje del total de cartera consumo y MYPE), en su mayoría otorgados por las entidades financieras especializadas en créditos de consumo y microfinanzas…”

La justificación de quienes promueven estas medidas es que los límites a las tasas de interés ayudan a dinamizar el crédito, regulan el mercado y mejoran la inclusión financiera. Nada más alejado de la realidad. La evidencia internacional muestra que la imposición de límites a las tasas de interés ha generado efectos adversos para la inclusión financiera al restringir el acceso al crédito, sobre todo para las personas de escasos recursos y para las pequeñas y medianas empresas. Además, ahondan brechas de acceso y cobertura y desincentivan la transparencia. Este es el caso de Chile, que al tercer año de aplicación de esta medida la Superintendencia de Bancos (BCN, 2020) estimó que entre 151 000 y 227 000 clientes habrían dejado de tener acceso al crédito formal. En esta línea, Madeira (2019) encontró que la reducción en la tasa de interés máxima legal en Chile restringió el número de deudores con nuevos créditos en 9,7% a fines de 2015, lo cual equivale a unos 197 000 potenciales clientes. Para el caso de Japón, Maimbo y Henríquez (2014) citado en BCR (2021), encontraron que los controles a las tasas de interés restringen el acceso al crédito formal e incrementa los créditos informales.

Aunado a esto, el uso de límites a las tasas de interés como instrumento de política pública puede generar desigualdad y asimetrías, en la medida que excluye del sistema financiero principalmente a los clientes de las entidades financieras de menor tamaño, las cuales usualmente concentran sus esfuerzos en el microcrédito.

Tasas de interés en Ecuador

Desde 2007 Ecuador cuenta con techos a las tasas de interés activas. Estos se consideran restrictivos ya que no responden a una metodología técnica definida, son estáticos y no fluctúan conforme el ciclo económico. El Banco Central del Ecuador tiene hasta finales de agosto para presentar una metodología para la política de techos a las tasas de interés. El hecho de contar con la posibilidad de tener una metodología clara es, sin duda, un gran avance en materia de transparencia. En esta línea, es importante destacar que el Banco Mundial (2020) recomienda a los países considerar en la gestión de tasas de interés dos principios fundamentales. En primer lugar, la transparencia, para asegurar que los techos sean conocidos y comprendidos por los participantes del mercado y, por otro lado, también la flexibilidad, para asegurar que los cambios en los aspectos económicos y estructurales se transmitan a cambios en las tasas de interés.

En medio de la peor crisis que ha enfrentado la economía ecuatoriana, es normal querer que las tasas de interés bajen. La pregunta es cómo lograrlo para no causar efectos distorsionadores en los niveles de crédito, inclusión financiera o aumento de riesgos.

Esto permitirá mejorar el entorno económico, fortalecer la competitividad, atraer inversión extranjera directa, tener reglas del juego claras y caminar a estándares normativos internacionales en materia financiera. Hoy en día ya se evidencia una mejora en las expectativas económicas ligadas a un acelarado plan de vacunación, disminución del riesgo país y políticas amigables con la promoción de la competitividad y atracción de inversiones. Esto, sumado a la reactivación económica paulatina y reapertura de actividades, ha permitido que los niveles de crédito y depósitos se fortalezcan, los servicios financieros se profundicen, la demanda de crédito mejore y las tasas de interés se reduzcan por las condiciones del mercado según los últimos datos del BCE.

La discusión de las tasas de interés en Ecuador debería abordar el problema principal: la exclusión del 49% de la población mayor a 15 años de un sistema financiero formal, seguro y con reglas claras (Global Findex, 2017). Este porcentaje de la población asciende a 5,8 millones de ciudadanos que, en Ecuador, no tienen acceso al sistema financiero y, por ende, están expuestos al mercado informal, sujetos a tasas de interés que superan el 1000% anual. Además, estar excluído implica no poder utilizar productos y servicios financieros, no generar un historial crediticio para acceder al ahorro y crédito, así como no realizar transacciones mediante el uso de canales digitales. Finalmente, la población excluida utiliza dinero en efectivo, lo cual es más riesgoso y enfrenta costos de transacción elevados relacionados con tiempo, movilización, entre otros.

Las políticas que se planteen en esta materia deben ser integrales: por un lado, promover el acceso a crédito, incluir a aquellos que por sus niveles de riesgo no pueden acceder a un sistema de tasas que impone techos y, finalmente, obedecer a parámetros técnicos que no distorsionen el mercado crediticio.

Debido a los efectos de los techos de tasas de interés, es necesario fomentar un entorno que permita que las tasas de interés se reduzcan por medio de medidas que generen más competencia en el mercado de crédito. En tal sentido, además de fortalecer el entorno económico, la estabilidad y caminar hacia estándares normativos internacionales, algunas medidas que podrían apoyar esto se pueden ver en tabla 2 en versión descargable.

En definitiva, una política integral orientada a mejorar la técnica con la que se construyen las tasas de interés debe considerar la evidencia empírica y también la experiencia que ya hemos tenido en el país con la aplicación de los límites existentes. Además de pensar en los usuarios del sistema financiero, proteger sus ahorros de potenciales riesgos y fomentar una cultura inclusiva y responsable con la población hasta hoy excluida de nuestro sistema financiero.

Referencias:

Cinco datos que demuestran que poner controles a las tasas genera menos acceso al microcrédito

Cinco datos que demuestran que poner controles a las tasas genera menos acceso al microcrédito

En los últimos 13 años, las tasas de interés para los créditos en el Ecuador se han visto influenciadas por diferentes modificaciones normativas y controles o techos máximos. Esto significa que las tasas de interés no han podido evolucionar conforme al comportamiento de la oferta y demanda de crédito y a la situación económica del país, como debería ser, en teoría.

La Red de Instituciones Financieras de Desarrollo (RFD) se encargó de analizar cuáles han sido los efectos del control a las tasas de interés en su más reciente estudio: Tasas de interés activas en el mercado crediticio ecuatoriano.

El informe concluye que las normativas actuales para la fijación de las tasas de interés activas efectivas máximas no han cumplido con su objetivo, que era incluir a más personas al sistema de crédito formal en el país en segmentos como el microcrédito.

Al contrario, la data analizada por RFD muestra que aunque el monto de crédito ha crecido en el microcrédito, las operaciones han disminuido; es decir, se han entregado más recursos, pero en menos manos.

“El desenvolvimiento del mercado de microcrédito y consumo ha demostrado que cada vez se entrega mayores montos de crédito y menos operaciones, lo que implica menos personas atendidas y por ende menos inclusión financiera”, sostiene la investigación.

Agosto es un mes clave para discutir sobre la metodología de tasas de interés, pues está previsto que hasta el lunes 30 se conozca cuál será la nueva metodología propuesta por el Banco Central del Ecuador.

Este estudio de RFD es un insumo de suma importancia para aportar datos al debate. Estos son los hallazgos principales del estudio:

  1. A medida que las tasas de interés de mercado se han ido reduciendo en el microcrédito, el número de operaciones cae de manera continua. En ninguno de los períodos previos a la pandemia se alcanza los niveles del 2008.
  2. Se evidencia cada vez un menor número de operaciones de montos bajos; es decir, en el subsegmento de crédito minorista (menos de USD 1.000) y un mayor número de operaciones de montos altos; es decir, en los subsegmentos de microcrédito de acumulación simple y ampliada (mayores a USD 1.000).
  3. A pesar de la caída en el número de operaciones, las entidades han incrementado el volumen desembolsado de su cartera, principalmente por el aumento de la participación de los subsegmentos que otorgan los mayores montos por operación, como son acumulación ampliada y simple, dejando de lado al subsegmento minorista, el cual casi tiende a desaparecer, con la consecuente afectación a los segmentos más bajos de la población que son los que buscan los créditos más pequeños.
  4. El monto promedio de microcrédito casi se ha cuadruplicado desde 2008. En ese año el crédito minorista tenía un monto promedio de USD 300 mientras que hoy supera los USD 1.000.  Lo señalado ratifica que la disminución de tasa de interés sin una metodología técnica atrás tiene efectos importantes en la profundización financiera y en este caso se evidencia una afectación a los segmentos más bajos de la población.
  5. El incremento de montos promedio de crédito ha hecho que los plazos promedios de pago también se extiendan, para que los beneficiarios puedan cumplir con sus obligaciones a tiempo. Los microcréditos de acumulación ampliada pasaron de un promedio de 30 meses en 2015 a un promedio de 53 meses.

En conclusión, el informe de RFD advierte que, si no se establece una metodología adecuada para la fijación de la tasa de interés, de manera que se incentive a la oferta de crédito en diferentes segmentos de la población, podría generarse una grave afectación a la inclusión financiera, haciendo que los segmentos más vulnerables de la población recurran a créditos informales que perjudican gravemente su bienestar financiero e incluso su integridad.

Revise el informe completo aquí: http://rfd.org.ec/docs/comunicacion/EstudiosTecnicos/Tasas-de-Interes-Activas-en-El-Mercado-Ecuatoriano.pdf

¿Por qué la gente está dispuesta a pagar 1.238% de interés al chulco? Hay una pieza que no está funcionando bien

¿Por qué la gente está dispuesta a pagar 1.238% de interés al chulco? Hay una pieza que no está funcionando bien

Hace un par de años viví en un popular barrio de Guayaquil, tenía una vecina a la que llamaré Lucy.

Lucy era madre soltera y aunque tres de sus hijos ya eran mayores de edad y trabajaban, ella todavía tenía alguien a quien cuidar: Juan Carlos, su hijo con una discapacidad física y mental, que parecía un niño pequeño, aunque tenía unos 30 años.

Su sustento era hacer recorridos escolares y vender maquillaje por catálogo, pero no bastaba. Una pareja solía visitar su puerta en una moto cada cierto tiempo, esa era su salida para completar las cuentas: el chulco.

Ya estamos acostumbrados a casos como este, a leer testimoniales en los medios, a ver páginas en redes sociales o panfletos en los postes de las calles, ofreciendo “préstamos fáciles y baratos”.

¿En realidad son préstamos baratos?

Quienes piden dinero al chulco terminan pagando solo en intereses un monto incluso mayor al capital que recibieron como préstamo. Y no solo eso, además deben pagar a diario la deuda. Una crónica de El Comercio relataba en marzo pasado la historia de una comerciante de 78 años, en Quito, que a diario vendía alrededor de USD 10 en verduras, de los cuales debía destinar USD 3 para pagar su deuda con un chulquero. Al chulquero también lo entrevistaron en la crónica, el hombre describía su negocio como “un servicio social”.

Un reciente estudio realizado por el analista económico David Castellanos, en colaboración con el buró de crédito Equifax, pone en números las historias como las de Lucy y la aquella mujer de 78 años que vende verduras.

 El estudio señala que el 53% de quienes han caído en manos del chulco en las principales ciudades del Ecuador son mujeres y también menciona que la tasa de interés promedio diario que cobran los chulqueros es 3,44%, lo que se traduce en un interés de  1.238% al año. Cuatro de cada diez entrevistados dijo que usaba el dinero para comprar mercadería.

Por ejemplo, si un comerciante necesita USD 230 para comprar mercadería a un plazo de 30 días, termina pagando USD 237 en intereses. Al final, esta persona tuvo que pagar USD 467 al chulquero.

Es urgente ir al fondo de un asunto. Y hay que hacerlo como cuando un aparato del hogar tiene un ruido raro que viene de adentro, algo no anda bien, pero no sabemos qué es. Entonces un técnico lo abre, lo revisa por dentro y encuentra que hay una pieza que está estropeando el funcionamiento del aparato.

Para el caso del acceso al crédito, una de las piezas que no está funcionando bien es la tasa de interés. Desde el año 2007 en Ecuador se implementaron techos o topes máximos a las tasas de interés que pueden cobrar las entidades del sector financiero formal, con la intención de ayudar a que más personas accedan a créditos formales con ‘tasas bajas’. Pero la realidad es que en Ecuador, igual que en otros países dónde se han aplicado controles, como en Chile, Bolivia y Japón, esta fórmula ha generado que más personas se queden sin acceso a crédito formal.

¿Y qué tienen que ver estos controles a la tasa de interés en el sector formal con el chulco?

Estas tres claves lo resumen de manera sencilla:

  • Los bancos deben incurrir en mayores costos para ofrecer crédito a los segmentos de la población que representan una mayor prima de riesgo (aquellas personas que representan más riesgo de caer en mora y no pagar la deuda). Cuando la tasa es impuesta por un Gobierno o por decreto, o tiene controles, esta no refleja el costo real de dar un crédito a estos segmentos, y por ende, los bancos no pueden ofrecer los préstamos a estas personas. Sencillamente la tasa no cubre el riesgo que implica prestar ese dinero.
  • Debido a que el dinero que está en los bancos pertenece a los clientes (en eso consiste el negocio del banco), la mayor prioridad es cuidarlo; por ello estas entidades deben ser prudentes otorgando créditos para no poner en riesgo el dinero de sus depositantes. 
  • Dado que la población de mayor riesgo queda fuera del acceso a un crédito formal y debidamente regulado, busca fuentes de financiamiento informales y peligrosas y termina pagando intereses de más del 1.000%.

Bajar las tasas de interés por ley o por decreto sin tomar en cuenta estos aspectos no ayudará a fomentar el acceso al crédito para más personas que lo necesitan, por el contrario, haría más complejo cubrir a aquellos sectores de más riesgo, como lo demuestran estadísticas internacionales que ubican al Ecuador entre los países con más bajos niveles de inclusión financiera en la región.

Para que la economía de todos los ecuatorianos se dinamice, lo ideal es que se puedan entregar préstamos a tasas de interés que se ajusten de la mejor manera al perfil de cada cliente, que es lo más adecuado desde el punto de vista técnico: Se cobra menos interés a aquel cliente que ha mostrado un mejor comportamiento en el pago de sus deudas y se cobra más a aquellos que tienen un perfil de más riesgo de caer en mora, pero no se lo excluye. En un mes en el que se espera conocer la nueva metodología para fijar las tasas de interés del crédito, que deberá presentar hasta el 30 de agosto el Banco Central del Ecuador, es clave tener en cuenta la realidad completa y recordar que es clave el buen funcionamiento de esta pieza.