El ABC de las tasas de interés en Ecuador

El ABC de las tasas de interés en Ecuador

Hace poco se presentaron los resultados del Global Findex 2021 del Banco Mundial, un estudio que se realiza cada cuatro años en más de 123 economías del mundo sobre el acceso, el uso y la calidad de los servicios financieros de las personas mayores de 15 años.

Este estudio, reveló que el 64,2% de la población mayor a 15 años en Ecuador tiene una cuenta en las instituciones del sistema financiero formal: bancos, cooperativas y mutualistas. Es decir, que 4 de cada 10 ecuatorianos, no tienen una cuenta en una entidad financiera, lo que les deja por fuera de las oportunidades que ser parte del sistema financiero formal trae consigo, como, por ejemplo, la posibilidad de ahorrar para ser más resilientes a los shocks económicos (pérdida de empleo, reducción de ventas, o la pandemia que acabamos de vivir).

Pero hay una muy mala noticia, y es que también encontró que solamente el 23,2% ha tenido acceso a un crédito formal, es decir, apenas dos de cada 10 personas tienen acceso a financiamiento en una entidad financiera formal, y una de las razones, como explicaremos en esta nota, es debido a la tasa de interés.

Constantemente hemos escuchado que las tasas de interés son muy altas en Ecuador y por ende, el imaginario común es que si hubiera una ley que haga que se reduzcan las tasas de interés, entonces habría más crédito.

Vamos a analizar este mito.  Pero antes, entender con claridad la definición y los alcances de las tasas de interés es fundamental a la hora de tomar decisiones financieras acertadas.

Para ello es importante iniciar comentando que la principal función de un banco es la intermediación financiera, que significa captar fondos de los clientes ahorristas para prestarlos a los clientes que requieren un crédito.

Un concepto importante en este proceso de intermediación es el de las tasas de interés, que es el valor del dinero en el tiempo. Para explicarlo mejor, es importante aclarar que existen dos tipos de tasa:

  • El banco paga un valor a quien deposita su dinero (tasa de interés pasiva), la cual varía en función del monto y del tiempo al cual se pretender dejar el dinero en el banco.
  • Así mismo, el banco cobra un valor a quien recibe el dinero a través de un crédito (tasa de interés activa), que también varía en función del monto y el tiempo para el cual se obtiene el crédito.

Es importante, para realizar un buen análisis, comprender cuáles son los 4 elementos clave que componen las tasas activas:

  1. El costo de fondeo, es decir, el costo que debe pagar la entidad financiera por conseguir dinero, sea a los ahorristas o también a otras entidades de exterior.
  2. El costo asociado al riesgo de prestar dinero a un cliente, es decir, es el costo que debe asumir una entidad financiera para recuperar el dinero prestado a través de un crédito.
  3. El costo operativo que asume una entidad financiera para atender a los clientes, como, por ejemplo, el pago a empleados, agencias, seguridad, infraestructura informática, monitoreo, seguimiento a sus clientes con crédito, entre otros.
  4. El costo de los tributos y contribuciones que paga el sistema financiero en Ecuador.

Tasas de interés: Realidad del mercado

Todos estos costos que asumen las entidades financieras son más altos en Ecuador que en otros países.  Por ejemplo, la tasa que se paga a los ahorristas es alta, los tributos y contribuciones son elevados y, más recientemente, se ha incrementado el costo de financiamiento del exterior.

Esto último se da porque desde 2021, luego de la recuperación económica post pandemia y dada la guerra entre Rusia y Ucrania, la inflación se ha incrementado.

Para enfrentar este problema, los bancos centrales de las economías desarrolladas han elevado la tasa de interés de política monetaria, con el objetivo de enfriar la demanda y por ende controlar la subida de precios (inflación).

Uno de esos casos es el de la Reserva Federal de Estados Unidos (FED), que ha elevado las tasas de interés desde marzo de 2022, alcanzando a diciembre del año anterior el rango de entre 4,25% – 4,50%, mientras que a inicios de 2022 se ubicaba en 0,25%.

Para Ecuador, el efecto de estas decisiones implica que el acceso a financiamiento internacional es más costoso, tanto para las instituciones financieras e incluso para las empresas del país, superando, en varios casos, los dos dígitos.

El encarecimiento de este financiamiento dificulta que un flujo importante de recursos nuevos arribe al país para fondear nuevos créditos.

Cabe manifestar que el financiamiento externo ha sido un importante aliado para el crecimiento del crédito. Desde el inicio de la pandemia en 2020, el sistema financiero privado trajo más de USD 1.400 millones de recursos frescos del exterior para nuevos créditos. Una parte importante de estos recursos ha sido para financiar créditos sostenibles de microcrédito y enfocados en la inclusión financiera.

Por otro lado, el costo del fondeo local también se ha incrementado. La tasa de interés pasiva referencial -a enero del 2023 del sistema financiero- alcanzó el 6,65%, más de un punto porcentual por encima del año anterior.

Si bien el encarecimiento del fondeo, tanto local como internacional, obedece a una dinámica propia de las decisiones de política monetaria internacional y la coyuntura global, para Ecuador las consecuencias de estos acontecimientos resultan incompatibles con el sistema y la estructura rígida de las tasas máximas de interés activas vigentes.

En la publicación “Más exclusión por control de tasas” (diciembre, 2021), Alberto Acosta Burneo, economista y editor de Análisis Semanal, afirma que “el estrechamiento de las condiciones financieras locales y globales se está traduciendo en tasas de interés más altas. Pero en Ecuador, los máximos legales a las tasas de interés impiden que estas se ajusten para que la oferta de crédito iguale a su demanda”.

Tasas con estructuras rígidas

El artículo 130 del Código Orgánico Monetario y Financiero establece -desde 2007- que las tasas de interés de todos los segmentos y subsegmentos de crédito que ofrecen los bancos privados del país tengan techos o topes máximos.

El problema es que los techos que tienen las tasas activas máximas no reflejan las condiciones actuales del entorno internacional y nacional, y están provocando restricción del crédito en todos los segmentos, especialmente en los segmentos del crédito productivo, empresarial, PYME y microcrédito, agravando la situación de algunos de esos segmentos que venían ya afectados con exclusión financiera desde que se establecieron los límites y techos a las tasas de interés, en 2007.

En diciembre de 2022, en el informe de la sexta y última revisión del acuerdo con Ecuador por USD 6.500 millones, suscrito en septiembre de 2020, el Fondo Monetario Internacional (FMI) recomendó al país relajar gradualmente los techos de las tasas de interés porque ayudaría en la inclusión financiera.

“La evolución de las tasas de interés debe ser monitoreada de cerca. El endurecimiento de las condiciones financieras en el mundo podría traducirse en un aumento de las tasas de interés en Ecuador y, ante la presencia de topes a las tasas de interés, dan como resultado un racionamiento del crédito, lo que perjudica la inclusión financiera”, señala el informe del FMI.

Según una estimación del FMI, en Ecuador, ante la imposibilidad de tener tasas de interés liberalizadas y reales se prevé que la concesión de créditos caiga al menos un 6% en 2023.

Efectos de poner techos a las tasas

Hay varios efectos que desencadena la decisión de fijar límites y techos a las tasas de interés:

1.       Exclusión financiera: causada por menor posibilidad de colocación en segmentos que implican mayores costos por una mayor prima de riesgo, limitando la inclusión financiera.

2.       Aumento en la informalidad: dado que la población de mayor riesgo quedaría fuera del acceso a crédito, estos se verán obligados a buscar fuentes de financiamiento informales (chulco).

3.       Menor competencia, innovación y competitividad: existiría un desincentivo para invertir en innovación y calidad de servicios ya que el precio del dinero no reflejaría sus costos actuales en una coyuntura de crisis.

4.       Afectación en la solvencia: con una menor tasa que no necesariamente reflejaría el riesgo total de la colocación de créditos, se requerirán mayores provisiones, que, dependiendo de su magnitud, podrían llegar a afectar el patrimonio.

5.       Reducción de operaciones crediticias: ya que se limitaría la colocación de crédito a los solicitantes de algunos segmentos, principalmente aquellos que representan mayor riesgo (mayor costo).

Entre enero y noviembre de 2022, el sistema financiero privado colocó una cifra récord en nuevos créditos de USD 37.619 millones, lo que equivale a 2,9 millones de operaciones colocadas en 1,6 millones de clientes en todo el país.

Acosta Burneo señala que, aunque esta cifra que es positiva, si se analiza desde otro ángulo, refleja que los techos en las tasas de interés generan un impacto negativo de exclusión financiera. Mientras los montos colocados aumentaron entre enero y noviembre en un 22% anual, el número de operaciones creció en menor medida, 9%; y los clientes aumentaron en un 7% anual.

“Los montos colocados crecen, pero el número de clientes y operaciones disminuye, es decir, el crédito se concentra en menos manos”, concluyó Acosta Burneo en su publicación “Más exclusión por control de tasas”.

La restricción del crédito afecta principalmente a los sectores productivos, empresas grandes, medianas, pequeñas y micro, mismas que generan actualmente más de 3 millones de plazas de empleo y aportan con más de USD 4.000 millones anuales en el pago de tributos al Estado, según cifras del Servicio de Rentas Internas (SRI).

¿Qué pasa si se bajan las tasas de interés a través de una ley?

En la Asamblea Nacional hay una serie de proyectos de ley para reformar el Código Orgánico Monetario y Financiero. Uno de los cambios que se plantean es bajar la tasa de interés de los créditos.

Aunque suene una idea atractiva y se pueda pensar que, con la reducción de la tasa de interés, habrá más acceso al crédito. Esto no será así, y, más bien, ocurrirá todo lo contrario.

Bajar las tasas de interés por ley provocaría escasez de crédito.  Las tasas son precios, y, en el caso de aprobarse una reforma para bajar precios por debajo de las condiciones de mercado, la única opción que le quedaría a la ciudadanía es el financiamiento informal o chulco. Para explicarlo se presenta el siguiente ejemplo:

Uno de los principales alimentos de los ecuatorianos es el pan.  Imagínese que las autoridades deciden bajar el precio del pan a USD 1 centavo buscando que más gente pueda comer pan. Esa decisión causaría escasez de ese alimento porque ningún panadero vendería algo por debajo de lo que le cuesta producir. Lo mismo pasaría si se quiere bajar las tasas de interés por ley, habría una escasez, y los únicos ganadores serán los “chulqueros”.

Según un estudio del buró de crédito Equifax (Agosto, 2021) sobre el impacto del chulco en la economía, la tasa de interés que cobran los chulqueros en Ecuador es de 1.200% promedio anual, lo que demuestra que el problema del crédito no es la tasa de interés, si no el acceso. Es decir, la gente que no accede al crédito formal, y, que son las víctimas de haber reducido la tasa de interés vía normativa, termina obteniendo crédito a un costo altísimo con chulqueros.

Por eso, siempre será mejor que las tasas de interés activas en Ecuador reflejen las condiciones del mercado para que se pueda acompañar e impulsar un mejor desempeño económico, fomentar el empleo y consolidar la confianza en las instituciones financieras.

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El rol de la intermediación financiera para cumplir objetivos de empresas y personas

El rol de la intermediación financiera para cumplir objetivos de empresas y personas

Imagínese que una persona tiene un excedente de dinero y quiere ahorrar, pero no sabe dónde. A la par, existe otra persona que necesita dinero para hacer crecer su negocio. Los bancos juegan un papel crucial para ser el puente entre esos casos.

En el artículo ¿Qué es un banco?, el Fondo Monetario Internacional (FMI, 2012) señala que el banco es una institución que “pone relación a los ahorristas y prestatarios y contribuye al buen funcionamiento de la economía”.

Los bancos tienen como principal función captar fondos (o depósitos) de la ciudadanía, para prestarlos, total o parcialmente, a quienes más lo necesitan.

Esa labor clave se llama intermediación financiera, es decir, son un puente que conecta a aquellas personas que tienen recursos disponibles con aquellos que les falta recursos para sus proyectos y necesitan que alguien se los preste. El banco paga un valor (tasa de interés pasiva) a quien deposita su dinero y cobra un valor (tasa de interés activa) a quien recibe el dinero a través de un crédito.

“Tanto los depositantes como los prestatarios pueden ser personas y hogares, empresas financieras y no financieras, o gobiernos nacionales y locales. Los depósitos pueden ser a la vista (por ejemplo, una cuenta corriente) o tener algunas restricciones (como los depósitos a plazo y las cuentas de ahorro)”, señala el FMI.

En otras palabras, la intermediación financiera ocurre cuando un grupo de personas deposita su dinero en una entidad financiera y este mismo dinero se presta a otras personas que lo necesitan para la compra de bienes y servicios o para actividades productivas. De esta manera, el ahorro de un grupo de personas se convierte en recursos para otros.

Este manejo, precisamente, debe hacerse con prudencia y responsabilidad. Por eso, el Banco Interamericano de Desarrollo (2005) reconoce que la mayoría de las actividades de los bancos están relacionadas con la distribución eficiente de los recursos, siendo agentes fundamentales en la colocación del capital requerido para el desarrollo económico. Esto significa que, los bancos redireccionan los ahorros de las personas -con excedentes de dinero- hacia aquellas que no tienen, con la perspectiva de vincularla hacia la inversión, lo que facilita el desarrollo de las actividades productivas.

Concesión de créditos y resguardo de depósitos

El FMI señala que la actividad de intermediación financiera implica una “transformación de los vencimientos”, es decir, los pasivos a corto plazo (depósitos) se convierten en activos a largo plazo (préstamos). Es una combinación en la que todos salen ganando.

Por eso, la Asociación de Bancos Privados del Ecuador (Asobanca) señala que los bancos manejan con prudencia y responsabilidad los depósitos de los ecuatorianos; y también seguirá apoyando -como lo ha venido haciendo hasta ahora- en la reactivación económica del país a través de créditos para los negocios y familias que lo requieran, siempre siendo otorgados de manera prudente, técnica y responsable.

Según cifras de la Superintendencia de Bancos (SB), la cartera de crédito de la banca privada cerró en USD 38.331 millones a noviembre de 2022, un 16% (USD 5.248 millones) más que el mismo mes de 2021, cifra que demuestra que las colocaciones crediticias impulsan la cadena productiva, debido a su efecto multiplicador.

El reporte de la SB señala que además de la cartera de crédito, los depósitos también continúan creciendo. El saldo de las captaciones bancarias (o depósitos) cerró a noviembre de 2022 en USD 42.118 millones, un 6,2% más que la cifra de noviembre de 2021. Esto significa USD 2.463 millones adicionales en el último año.

En línea con el manejo técnico y responsable, que es uno de los principales compromisos de los bancos privados, el sector se mantiene con buenos indicadores de liquidez y cobertura, para tranquilidad de todos sus clientes. La liquidez bancaria se ubicó en 24,55% a noviembre de 2022.

En tanto, el nivel de cobertura bancaria fue de 284,6% a noviembre de 2022. Esto significa que la banca privada cuenta con provisiones que son 2,8 veces superiores a la cartera de crédito improductiva, es decir, para cubrir aquella cartera que está en mora. Este indicador creció 10 puntos porcentuales con respecto a noviembre de 2021.

El constante crecimiento de los depósitos es una muestra de la confianza de los más de 7 millones de clientes en la banca privada, debido a la solidez, estabilidad y seguridad que les brinda.

El sistema bancario privado representa un pilar fundamental para impulsar la recuperación económica, gracias a la creciente provisión del crédito y también al mantenerse como el resguardo de los recursos de sus depositantes.

Conclusión

Entonces ¿de quién es el dinero que está en los bancos? Los recursos pertenecen a sus clientes, por eso, las entidades financieras deben ser prudentes a la hora de otorgar créditos para no poner en riesgo el dinero de los depositantes.

En caso de que un deudor no pueda pagar esa obligación, el banco absorbe el riesgo para que el ahorrador no pierda su dinero, y, de esta manera, lo resguarda.

En definitiva, los bancos cumplen con varios roles clave:

  • Facilitan el movimiento del dinero entre quienes pueden ahorrar y quienes necesitan un préstamo.
  • Son motores del crecimiento de la economía.
  • Impulsan el crecimiento económico de las personas y de las empresas, y finalmente del país.
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