La banca cerca de casa: el desafío de los corresponsales no bancarios es mirar hacia lo digital

prensa

La banca cerca de casa: el desafío de los corresponsales no bancarios es mirar hacia lo digital

Prensa > Noticias > La banca cerca de casa: el desafío de los corresponsales no bancarios es mirar hacia lo digital

Las restricciones de movilidad y las medidas de confinamiento que se implementaron y se siguen tomando en Ecuador y otros países de la región, por la pandemia de COVID 19, impactaron en la dinámica de interacción entre los clientes y las instituciones bancarias.

Durante la pandemia se ha registrado una mayor demanda de servicios de banca digital y las instituciones bancarias privadas en el país han estado listas para responder a este comportamiento. No obstante, en Ecuador y en los países de América Latina, fuera de las modernas zonas urbanas, aún hay áreas con un importante número de personas sin acceso a internet, tecnología o infraestructura digital.

En este complicado escenario de movilidad que ha planteado la pandemia y con las limitaciones de acceso a servicios digitales para una parte de la población, uno de los actores claves en Ecuador y la región ha sido el corresponsal no bancario (CNB), un servicio que ha permitido que la gente continúe accediendo a la banca, sin ir lejos de casa y reduciendo el riesgo de exposición al virus.Los corresponsales no bancarios son puntos de atención que ofrecen servicios financieros y están ubicados en pequeños y medianos comercios, en donde los clientes pueden realizar transacciones, pagos de servicios básicos, cobro de bonos y remesas, entre otros.

A febrero 2021, el número de CNBs fue de 34.846, con una variación mensual de 0,9% y un aumento anual de 23,0%, es decir 6.506 corresponsales no bancarios adicionales, de acuerdo con los datos recopilados por la Asociación de Bancos Privados (Asobanca) en su Boletín de Servicios Financieros.

De acuerdo con el informe “Banca corresponsal e inclusión financiera. Tecnologías para la inclusión financiera”, del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el mecanismo de corresponsales no bancarios fue implementado en la región primero en Brasil, en el año 2002 y actualmente, Latinoamérica es la región del mundo con la tasa más alta de CNB por cada 100.000 habitantes.

A Ecuador el sistema de los CNB llegó en 2008, con la iniciativa de Banco Guayaquil, que implementó el servicio que hasta hoy se conoce como Banco del Barrio; comenzó con 437 establecimientos.

Cuatro bancos son los que actualmente ofrecen este servicio: Banco del Pacífico, Banco Guayaquil, Banco Pichincha y Banco Bolivariano. Casi 13 años después de que se desplegó el programa de Banco del Barrio, Ecuador está entre los cinco países de la región que tiene más corresponsales no bancarios por cada 100.000 habitantes, de acuerdo con datos recopilados por el portal Datalab, de la Asociación de Bancos Privados (Asobanca). Hasta 2020, el país con más CNB es Colombia. Ecuador está en cuarto lugar, con una tasa de 533 CNB por cada 100.000 habitantes.

Una de las fortalezas de este mecanismo es que ha propiciado una mayor inclusión financiera, porque ha permitido que los servicios de los bancos lleguen a zonas en donde implementar oficinas tradicionales o agencias es más complicado y costoso.

Y en el contexto de emergencia sanitaria, su uso es más seguro para los ciudadanos de zonas rurales y más alejadas, que evitan hacer largos viajes en transporte público hasta llegar a un banco en las zonas bancarias o comerciales de sus ciudades. Se evita, además, tener que hacer filas largas y se promueve el dinamismo económico de los pequeños negocios que también se han visto golpeados por la crisis derivada de la pandemia.

En medio de una pandemia que ha transformado la forma de vida de todos, el corresponsal no bancario enfrenta desafíos importantes para alcanzar a más población.

En el informe: “Inclusión financiera en América Latina y el Caribe Coyuntura actual y desafíos para los próximos años”, del BID se menciona que uno de los retos es la preferencia de los clientes por el uso de dinero en efectivo y el alto nivel de informalidad en los negocios de la región. “Aun cuando se han podido extender modelos de negocio de pagos digitales, predomina la propensión a que las transacciones inicien y terminen en efectivo, es decir, la función de almacén de valor no ha sido utilizada. Lo anterior implica altos costos por el manejo de liquidez y seguridad (sobre todo en zonas remotas y en países de alta inseguridad general)”, dice el documento.

El informe del BID sugiere que para que los corresponsales dejen de tener un enfoque tan centrado en el efectivo se requiere una estrategia de promoción masiva de pagos electrónicos e implementación de monederos electrónicos, que depende de actores públicos y privados.

La Asociación Bancaria y de Entidades Financieras de Colombia (Asobancaria), en el informe Dinámica reciente de los corresponsales bancarios en Colombia, también menciona que es necesario que los corresponsales adopten estrategias que permitan a los CNB ir hacia un enfoque de corresponsalía digital.

Pero primero, para que el sistema de corresponsales se transforme en un sistema con énfasis en lo digital, es prioritario que la brecha de acceso a Internet y tecnología en Ecuador y en otros países de la región se acorte y esa es una tarea para el sector público, que podría tener mejores resultados si se hace mediante alianzas público-privadas.

 Actualmente, menos de la mitad de la población de América Latina tiene acceso a Internet, lo que se traduce en exclusión digital, señaló el Banco Mundial en el artículo “Cerrar la brecha digital para combatir la pobreza en América Latina y el Caribe”, publicado en octubre de 2020.  “Hace ya algún tiempo se habla de los ‘pobres digitales’. En tiempos de coronavirus esto significa que millones de personas no acceden a posibilidades de empleo remoto, educación y formación profesional en línea, o servicios financieros, entre otros beneficios”, dice el artículo del multilateral.

La tecnología que está atada al sector bancario es una de las que más crece si se compara con otros sectores productivos. Gracias a esto, durante la pandemia, los bancos respondieron oportunamente a las necesidades de los clientes que no podían salir o movilizarse. Sin embargo, todavía hay espacio para potenciar los servicios digitales en los corresponsales no bancarios.

Una oportunidad para la región en cuanto a la innovación digital está en las mipymes y emprendimientos que han surgido tras en la pandemia, pues son negocios claves para la reactivación de las economías y, en este escenario, necesitan soluciones digitales a su medida, dijo Rodolfo Lanzagorta el pasado 21 de abril de 2021 en la primera edición de Asobanca Future Forums.

En Ecuador, cada banco desarrolla, de acuerdo con sus metas y las necesidades de sus clientes, estrategias de transformación digital. Es importante destacar que varios bancos privados cuentan desde hace unos tres años con sus propios centros y laboratorios de innovación. La banca ecuatoriana podría avanzar más rápido en innovación y digitalización, para estar a la par o por delante de otros países de la región, pero para ello se requiere un mejor entorno regulatorio.

 

 

Compartir

Otras noticias