La gestión de riesgos, una clave para la solidez y estabilidad de los bancos

Un desastre natural como un terremoto o una erupción volcánica; los efectos de los ciclos económicos en el crédito; las consecuencias del cambio climático y el impacto de un virus en la población son algunos de los riesgos que enfrentan las empresas de manera continua, y los bancos no son una excepción

Sin embargo, los bancos trabajan constantemente en la administración de los diferentes riesgos que el sistema financiero puede enfrentar, eventos internos o externos que puedan repercutir negativamente en sus operaciones y, por ende, en sus clientes

Mark Zuckerberg, dueño de la empresa tecnológica Meta, señala que “el mayor riesgo que puedes tomar es no tomar ningún riesgo. En un mundo que está cambiando tan rápidamente, la única estrategia que te garantiza el fracaso es no tomar riesgos”.

En este contexto es importante preguntarnos ¿a qué consideran un riesgo las instituciones bancarias? Se refiere a la posibilidad de que ocurra un evento que afecte los objetivos institucionales, entre ellos, el despliegue de financiamiento y, principalmente, el resguardo de los depósitos.

Los bancos se enfrentan de manera constante a diversos riesgos financieros, reputacionales, operativos, crediticios, de mercado, entre otros. Resulta clave el trabajo de los Departamentos de Gestión de Riesgos con el fin de anticipar los peligros, gestionarlos de manera oportuna y, con ello, proteger a la institución y a los clientes. Por eso, los bancos ecuatorianos cuentan con equipos de gestión de riesgos muy profesionales, altamente preparados y técnicos que guían las acciones para mitigar los efectos en el sistema financiero, es decir, siempre hay un plan.

Durante una exposición en el  Club de Banca de la Asociación de Bancos Privados del Ecuador (Asobanca), que es un espacio académico de aprendizaje, discusión e investigación del sector financiero en general dirigido a siete universidades del país, Daniel Godoy, experto en Gestión de Riesgos Bancarios, señaló que, para analizar el nivel de los riesgos, los departamentos específicos analizan entre otras cosas, la vulnerabilidad (la probabilidad de ocurrencia); la causa (motivo que genere el evento); la consecuencia (efecto del evento) y el control, es decir, las acciones y las actividades para mitigar los riesgos.

“Los riesgos no se eliminan; se administran y se mitigan. Además, los controlamos y los monitoreamos. Los bancos tienen riesgos de todo tipo, y son de baja, media y alta probabilidad y severidad”, dijo Godoy.

De acuerdo con la exposición del experto, hay tres aspectos clave a la hora de administrar los riesgos:

  • El apetito al riesgo, que es la cantidad y tipo de riesgo que la organización está preparada a asumir para alcanzar sus objetivos.
  • La tolerancia al riesgo, es decir, los criterios cuantificados o medidas de exposición al riesgo.
  • Un límite al riesgo, que es la medida del riesgo expresada, ya sea en la exposición (bruta) o ante una posible pérdida.

Riesgos más comunes

Existen riesgos comunes en la industria bancaria. En esta lista están:

  • Riesgo de crédito, es decir, que el cliente no pague un préstamo.
  • Riesgo operativo, como los problemas que podrían existir a nivel tecnológico, legal, en la continuidad del negocio y en la seguridad de la información. Estos riesgos pueden ocasionar que la institución tenga problemas en sus operaciones del día a día, como una caída en los sistemas o un ataque informático.
  • Riesgo de mercado, se refiere a los cambios que se producen a nivel económico como la caída de los precios de los productos (por ejemplo, del petróleo y del oro).
  • Riesgo de liquidez. La teoría señala que el riesgo de crédito puede convertirse en un riesgo de liquidez, es decir, que el banco no tenga los recursos necesarios para cubrir los depósitos (obligaciones inmediatas). En este caso, afortunadamente la banca ecuatoriana goza de buenos indicadores de liquidez gracias a su manejo técnico. El indicador de liquidez se ubicó en 25,2% en abril de 2023, lo que significa un crecimiento anual de 1,5 puntos porcentuales. En tanto, la solvencia fue de 12,8%, es decir, 3,8 puntos sobre el requerimiento legal. Finalmente, la cobertura bancaria (expresada en la relación entre las provisiones de cartera frente a la cartera improductiva) alcanzó los 217%.
  • Otros: emergencias, como erupciones volcánicas, sismos e incendios; riesgos reputacionales, entre otros.

Godoy expuso varios ejemplos de situaciones que enfrentan los bancos en Ecuador. En 2020, la emergencia sanitaria del coronavirus materializó un riesgo de crédito debido a la mayor probabilidad de que los clientes no puedan cumplir con sus obligaciones crediticias. Ante este riesgo, los bancos hicieron más provisiones y al mismo tiempo otorgaron alivios financieros, es decir, diferimientos en el pago de cuotas de créditos para permitir a los clientes afectados, priorizar su liquidez durante la emergencia sanitaria, sin afectar su historial crediticio ni incurrir en intereses de mora. En junio de 2020, los alivios financieros alcanzaron más de USD 10.000 millones, cifra que, por cierto, hubiese sido imposible de lograr sin una banca líquida, bien provisionada y capitalizada.

Medir riesgos, el pilar estratégico de los bancos

“Si hoy, un amigo o familiar le pide dinero, usted, antes de prestar la plata, va a requerir garantías para asegurarse que recuperará el dinero. Lo mismo pasa con una entidad financiera, que debe asegurarse que el crédito que otorga a una persona o empresa será recuperado, teniendo siempre presente que esos recursos les pertenecen a los depositantes”, afirma Godoy.

Ese ejemplo muestra que los bancos siempre están alertas ante los nuevos desafíos que se presentan día a día. Es así como las entidades financieras siempre están pensando en lo que pueden hacer cuando se materializa un riesgo, por ejemplo, la erupción del volcán Cotopaxi, el fenómeno de El Niño, entre otros. Y, para ello, es clave la existencia de planes de contingencia para actuar ante esos riesgos.

“Los planes de contingencia deben ser muy robustos para que el sistema financiero siga funcionando. No basta con tener el plan, se debe trabajar en cómo emplearlo o una alternativa diferente en el caso de que no funcione”, indicó Godoy.

Esta es una muestra más de cómo los bancos privados trabajan de forma profesional, y bajo una administración técnica y prudente, implementando las mejores prácticas internacionales para continuar brindando tranquilidad a los más de 7 millones de clientes. Por esta razón, los bancos ecuatorianos se mantienen sólidos, líquidos y estables.

Según el reporte de la Superintendencia de Bancos, las entidades privadas registran un incremento en su liquidez, indicador que se ubicó en 24,4% en mayo de 2023, lo que significa un crecimiento anual de 1,6 puntos porcentuales. En tanto, la solvencia fue de 12,8%, es decir, 3,8 puntos sobre el requerimiento legal.