Ecuador está entre los cuatro países de la región con más Corresponsales No Bancarios

Ecuador está entre los cuatro países de la región con más Corresponsales No Bancarios

A lo largo de 13 años, desde su incursión en el Ecuador, los Corresponsales No Bancarios (CNB) han propiciado una banca cada vez más accesible, a pocos pasos de los hogares, en las tiendas de barrio, a unas cuadras de la oficina o en esos rincones del país a los que vamos de turismo.

Actualmente, Ecuador es uno de los países con más CNB en la región latinoamericana, de acuerdo con los últimos datos reportados por la Federación Latinoamericana de Bancos (Felaban).

Los CNB son canales mediante los cuales las entidades financieras pueden prestar sus servicios a través de terceros, como tiendas, bazares, farmacias, entre otros, que están conectados a la entidad mediante sistemas de transmisión de datos, previamente autorizados por el organismo de control.

A marzo de 2021, según el último reporte de Felaban, Ecuador es el cuarto país con más Corresponsales No Bancarios por habitante, entre 13 países de la región. Así, Ecuador registró 200 CNB por cada 100.000 habitantes. El indicador presenta un aumento si se compara con marzo de 2020, cuando se registraron 162 CNB por cada 100.000 habitantes; es decir, un crecimiento de 23,5%.

Ecuador está por delante de países como México, que tiene 36 CNB por cada 100.000 habitantes; Panamá, que tiene 29 y Bolivia, con 12. Los países que están por delante de Ecuador son Perú, que tiene 356 CNB por habitante; Colombia, con 319 y Brasil, con 212.

En el caso de Ecuador, los CNB son de los servicios financieros que más han crecido. Según los últimos datos de la Superintendencia de Bancos, el número de CNB fue de 35.974 en abril de 2021; lo que representa un incremento de 7.653 Corresponsales No Bancarios si se compara con abril de 2020 (27% de aumento).

En un contexto en el que la movilidad de las personas se ha visto limitada por la pandemia de Covid-19, los Corresponsales No Bancarios han sido aliados para la ciudadanía, pues han permitido acceder a los servicios bancarios más usados sin la necesidad de recorrer grandes distancias.

El incremento de los CNB demuestra que la banca privada tiene entre sus prioridades mantenerse cercana a sus clientes e impulsar una mayor inclusión financiera.

Los ataques de phishing alcanzaron su máximo histórico por la pandemia. ¿Cómo huir de ellos?

Los ataques de phishing alcanzaron su máximo histórico por la pandemia. ¿Cómo huir de ellos?

“Cuando cortejas a una bella muchacha, una hora parece un segundo, pero te sientas sobre carbón al rojo vivo, un segundo parecerá una hora. Eso es relatividad”. Esta es una famosa frase que usó Albert Einstein para explicar lo relativo del tiempo.

Y sí, a veces un minuto parecería poco, ¿pero sabe la cantidad de cosas que suceden en solo 60 segundos en el mundo virtual?

En 2020, en promedio, durante un minuto se registraron USD 1,1 millones en compras online. Se realizaron 4,1 millones de búsquedas en Google y se enviaron 190 millones de e-mails.

Debido a que la digitalización y el uso de Internet se disparó en 2020, por el confinamiento derivado de la pandemia, los ciberdelincuentes tuvieron una cantidad mucho mayor de oportunidades para lanzar carnadas usando una de las técnicas de estafa más antiguas de la Internet: el phishing.

¿Qué implica un ataque phishing?

El portal web del sitio web del antivirus Avast explica que un ataque de phishing tiene tres componentes:

  • Se realiza mediante comunicaciones electrónicas (correo electrónico o redes sociales).
  • El delincuente se hace pasar por una persona u organización de confianza usando tácticas de ingeniería social con los que manipula a la persona. Los engaños son cada vez más sofisticados: se crean perfiles falsos, se elaboran diseños idénticos a los que usan las organizaciones reales, etc.
  • El objetivo es obtener información confidencial de las personas: usuarios y contraseñas de banca digital, números de tarjeta de crédito, entre otros.

Este no es un problema que se quedó en el 2020; en enero de 2021 se registró un pico histórico de este tipo de delitos a nivel mundial, con 245.771 sitios de phishing en un solo mes, según el reporte: Phishing Activity Trend Report, de la organización internacional APWG, conformada 2.200 instituciones de la industria de la seguridad, organizaciones gubernamentales y no gubernamentales.

Otro dato interesante es que ocho de cada diez ataques de este tipo implicaron una falla del factor humano, según el Data Breach Investigation Report (DBIR) 2021.

Estos consejos le ayudarán a estar atento y evitar morder el anzuelo de los delincuentes

  • Sus claves y usuarios de canales digitales son personales e intransferibles. Nunca las comparta con terceros ni las anote en papeles.
  • Si va a descargar las aplicaciones de banca móvil, siempre hágalo a través de las tiendas móviles oficiales o desde las páginas de los bancos. Esto a fin de evitar descargar aplicaciones fraudulentas en las tiendas AppStore (para iOS) y PlayStore (para Android).
  • Evite entrar a su cuenta de banca digital desde dispositivos que no son suyos, como computadoras en café nets o desde el celular de algún conocido, por ejemplo, pues estos pueden estar infectados con virus o troyanos.
  • Instale un antivirus con licencia en los equipos con los que se realiza sus operaciones bancarias.
  • No responda a correos electrónicos o comunicaciones en donde le soliciten información de tipo personal ni sus claves. Los bancos nunca solicitan esa información por correo ni por redes sociales ni en mensajes de texto.
  • Verifique que las páginas web en las que está entrando sean realmente de la institución. Fíjese que siempre se lean las letras https o un candado antes del nombre del sitio web.
  • Si los correos y páginas web que está revisando tienen faltas de ortografía o errores de sintaxis en las frases tenga cuidado, seguro son falsos.
  • Si recibe un correo sospechoso y este contiene un link, nunca de clic a ese link.
  • En el caso de cambio de equipos móviles de comunicación (celulares) o correos electrónicos, informe inmediatamente a la institución bancaria, pues regularmente son éstos los mecanismos que se usan para recibir notificaciones sobre operaciones o claves.
  • Si recibe un correo o comunicación sospechosa, haga la denuncia o alerta respectiva al banco.
  • Infórmese solo a través de los canales oficiales del banco en donde es cliente.
¿Por qué estamos tan enganchados con el efectivo en la era digital?

¿Por qué estamos tan enganchados con el efectivo en la era digital?

Los billetes son viajeros, aventureros que fueron acuñados un día y no paran hasta que el deterioro los da de baja. Piense en el billete de USD 5. Salió de la Oficina de Grabado e Impresión de los Estados Unidos y llegó a un pequeño país que se dolarizó hace 21 años. Usted recibió ese billete como “vuelto” de manos de la vecina que tiene una panadería. ¿Pero por cuántas manos habrá pasado? ¿Cuántos viajes hizo antes de llegar a su mano y cuántos más podrá hacer?

En Ecuador, la vida útil de los billetes es menor que la vida útil que tienen estos mismos papeles en países como EE.UU., reconoció Verónica Artola, gerente del Banco Central del Ecuador (BCE) en una entrevista con la agencia EFE, en 2018.

La vida del papel moneda en Ecuador es de 3 a 5 años máximo, según el BCE. Y reponer los billetes le cuesta al Banco Central entre USD 8 y 12 millones al año, porque Ecuador no imprime dólares, los importa. Ese gasto, al fin y al cabo, es del Estado, de los ecuatorianos.

Según publicó Diario El Universo, para satisfacer la demanda de billetes en los meses más duros de la emergencia sanitaria, solo entre marzo y mayo 2020, el BCE importó alrededor de USD 1.897 millones de los Estados Unidos, así lo reportó el ente en el informe Evolución de los medios de pago en el contexto de pandemia Covid -19, publicado en febrero de 2021.

USD 8 millones es un monto parecido al que destinó el Fisco de manera mensual para pagar el bono Joaquín Gallegos Lara para personas con discapacidad en 2019. Con USD 8 millones se le podría pagar este bono a 33.000 personas con discapacidad.

El acelerado deterioro del papel moneda en Ecuador se debe, entre otras cosas, a que todavía existe una fuerte preferencia de los ecuatorianos por tener el dinero contante y sonante en la mano o en el bolsillo. Esto, aunque tenerlo así lo haga más propenso a sufrir asaltos o estafas y aunque haya sido tocado quizás por alguien infectado con Covid-19.

¿Pero por qué estamos tan enganchados con el efectivo?  

Es cierto que todavía hay trabas que siguen atando a una parte de la población al efectivo, como la brecha de aprendizaje digital; los problemas de acceso a internet; y la informalidad en los pequeños negocios.

Pero también es cierto que en lo que se refiere al desarrollo digital en el país, la tecnología que está atada al sector bancario es la que más crece. Así, al menos 10 bancos tienen su propio laboratorio de innovación. Toda inversión en tecnología persigue un mismo fin: hacer la experiencia más fácil, más digital, más rápida, menos arcaica. 

La banca ecuatoriana ofrece desde hace ya más de una década un medio de pago que reemplaza perfectamente al efectivo: la tarjeta de débito. Y en los últimos años se han implementado tecnologías que permiten incluso reemplazar ese plástico. ¿Y ha escuchado de los ‘wearables’ o sistemas ‘contactless’? Hoy puede pagar su entrada al cine tocando con su reloj inteligente sobre un dispositivo POS (terminal de pago).

Y están otras vías que ahora nos resultan de lo más normal, pero que en su momento fueron un gran salto: las transacciones virtuales, las ‘app’ en el celular y la tablet.

La pandemia nos demostró lo importante que es tener una banca lista para un mundo de pagos digitales y también nos demostró que sí, es posible usar menos efectivo.

De un día para otro un virus nos encerró y tuvimos que pedir comida o medicina solo a través de una aplicación, pagando desde el celular. Pagamos la pensión del colegio de nuestros hijos a través de transferencia y ya no en la ventanilla del plantel. Hay quienes acudieron a los hijos y nietos y descubrieron que podían aprender a usar otros medios distintos al efectivo.

En este escenario, la banca estuvo lista para responder al súbito incremento de movimientos digitales, según muestran los datos del estudio del BCE: Evolución de los medios de pago en el contexto de pandemia Covid -19. El número de transacciones por pagos interbancarios realizados por los clientes del sistema financiero entre mayo y septiembre 2020 creció en 35%, lo cual evidencia un mayor uso de los medios de pago electrónicos. De igual forma, el número de transferencias de clientes de bancos privados aumentó un 49%, alcanzando 35.7 millones de operaciones mensuales a septiembre 2020. Antes de la pandemia se canalizaban mensualmente en promedio 25 millones de operaciones.

El informe del BCE menciona que entre marzo y junio de 2020 —los meses de mayor incertidumbre por la pandemia— la demanda de efectivo se incrementó en USD 1.600 millones respecto a similar período del 2019. Sin embargo, a partir de julio 2020, la situación se invirtió y disminuyó la demanda de efectivo en USD 346 millones respecto al año 2019.

En julio de 2020 se registraron más transacciones electrónicas que en meses que históricamente son de más transaccionalidad, como diciembre. El número de transferencias desde mayo de 2020 creció mensualmente alrededor del 10%, en promedio.

La pandemia aceleró cambios en la población que pudieron haber tomado mucho más. El uso de medios digitales es un ejemplo en Ecuador.

El reto de la banca ahora es seguir fortaleciendo sus estrategias de soluciones digitales, mientras que, desde otras esferas, el desafío es que las trabas, como la falta de internet y el analfabetismo digital, mermen y, un día, desaparezcan.

Las transferencias bancarias facilitan el día a día de pequeños negocios

Las transferencias bancarias facilitan el día a día de pequeños negocios

Julio Gualotuña es un apasionado del ciclismo. Esa afición le llevó a montar un negocio de repuestos y accesorios de bicicletas en el valle de Los Chillos de Quito. Su local se llama Ciclovalle y ya tiene 16 años de atención al público.

Para recibir los pagos de sus clientes Gualotuña se apoya en la tecnología. Desde hace casi dos años, el emprendedor utiliza un lector de tarjetas de débito (conocido como POS) y en medio de la pandemia del Covid-19, además empezó a recibir pagos a través de transferencias bancarias. “Hay que adaptarse a lo que pide el cliente”, cuenta desde el mostrador de su negocio.

Julio es uno de los cientos de ciudadanos que impulsaron en el 2020 el uso de canales electrónicos bancarios. En 2020, durante los meses de mayores restricciones de movilidad, por la pandemia, el uso de estos medios creció, de acuerdo con el estudio Evolución de los medios de pago del Ecuador en el contexto de pandemia Covid-19, publicado en marzo de 2021 por el Banco Central del Ecuador (BCE).

El documento menciona que se reistró un crecimiento de 35% en el número de transacciones de pagos interbancarios realizados por los clientes del sistema financiero entre mayo – septiembre de 2020. «Los clientes de las entidades financieras empezaron a utilizar el Sistema de Pagos Interbancarios (SPI) como canal para realizar transferencias con pagos más pequeños, lo que evidencia que se convierte en un mecanismo de pago más cotidiano en la sociedad», destaca el informe de la entidad.

En Ciclovalle la oferta de productos es grande. Allí se encuentran desde bicicletas para niños y adultos, hasta cascos, llantas, guantes, gafas y decenas de otros artículos para ciclistas. Además se ofrece el servicio mecánico y mantenimiento de bicicletas.

El dueño del local cuenta que hoy en día tres de cada 10 clientes pagan a través de transferencias bancarias. Añade que es una tendencia que seguirá creciendo porque funciona bien y es una ayuda para el negocio y para los clientes. “Este sistema de pago va a ser la norma, la gente lo utiliza cada día más”, dice Gualotuña mientras revisa la mercadería que exhibe en su local.

Uno de los clientes que paga mediante transferencias bancarias es Camilo Rueda, de 28 años.  “Prefiero este sistema porque así evito el contacto con billetes y monedas. Es más seguro y rápido”, explica mientras ingresa a la ‘app’ móvil de su banco en su teléfono móvil.

Rueda también utiliza las transferencias bancarias para comprar comida a domicilio y para las revisiones mecánicas de su vehículo. “Antes llevaba siempre efectivo en el bolsillo, pero ahora por la pandemia uso la aplicación del banco en mi teléfono”.

Otro negocio que se apoya en las transferencias bancarias es El Jazmín Bakery. David Egas, fundador del local que ofrece hamburguesas, pan de horno, empanadas y otras golosinas, vivió algo parecido a Gualotuña. En el 2020, los clientes de este negocio ubicado en Los Chillos empezaron a comprar más usando la tecnología que ofrece el sector financiero ecuatoriano.

“Las transferencias bancarias las usamos desde hace un año y medio, pero con la pandemia estos pagos aumentaron y cada vez son más comunes”, indica Egas. En El Jazmín Bakery, la venta promedio es de USD 20 y para evitar posibles estafas, Egas levantó una base de datos de sus clientes y cada vez que hay un pago mediante transferencia pide al cliente un ‘print’ o captura de pantalla del depósito bancario.

Este negocio tiene tres años en el mercado y hoy en día 4 de cada 10 compras se pagan con transferencia bancaria. Egas recibe los pedidos por whatsapp o por teléfono, comparte sus datos bancarios y entrega los pedidos a domicilio, de lunes a domingo.

Santiago Jarrín, Chief Digital Officer de Banco Pichincha, confirma que la tendencia de las transferencias y pagos digitales evoluciona con gran ritmo. Los pagos digitales que incluyen transferencias o pagos de tarjetas eran por USD 300 millones en enero de 2020 y en octubre de 2020 se llegó a la cifra de USD 1.000 millones. Además, el número de clientes de banca digital pasó de 600.000 a 1.100.000 en los primeros 10 meses de 2020 en esta entidad.

Jarrín resume la evolución de estos servicios en tres puntos: los clientes confían cada vez más en los canales digitales; la banca entiende mejor las necesidades de los clientes; y la pandemia hizo que las entidades financieras prueben nuevos canales que ahora ya son permanentes. “Los clientes se quedaron en el canal digital y los pequeños negocios se acoplaron para desarrollar nuevos servicios y medios de pago”.

Produbanco es otra entidad que confirma la tendencia creciente de las transferencias bancarias.  Del total de transacciones monetarias realizadas en los canales digitales, hasta noviembre de 2020, el 68% correspondía a transferencias “siendo este servicio el más utilizado por los clientes del Banco en dicho período”.

El principal factor que incidió fue la pandemia del Covid-19, que generó una reducción de la afluencia de clientes en las agencias bancarias y en cajeros automáticos, migrando dichas transacciones hacia los canales digitales. El crecimiento también obedece a una adopción natural del mercado hacia los canales digitales.

Otro dato: en Produbanco, el monto promedio de las transferencias ronda los USD 450.

Cifras de la Asociación de Bancos Privados del Ecuador (Asobanca) demuestran que las transacciones bancarias realizadas a través de canales digitales han tenido un incremento de 26% durante el primer semestre del 2020, en comparación con el primer semestre de 2019.

Los servicios financieros que más se usaron a través de los canales digitales fueron transferencias internas e interbancarias, consultas de movimientos y saldos, pagos de tarjetas de crédito y pagos de servicios. Con la tecnología, añade ASOBANCA, “no faltó banca para nadie y se brindó tranquilidad y confianza a los depositantes en los momentos más duros del confinamiento”.

El informe del BCE además detalla que el uso de las tarjetas de débito se recuperó brevemente a los niveles alcanzados en el 2019. Los comercios también vieron la necesidad de implementar puntos de venta electrónico (POS); de ahí que se incrementaron 10,382 POS entre marzo -agosto 2020 en el Ecuador.

Más allá de las estadísticas y las cifras, los testimonios de Egas, Gualotuña y Rueda coinciden en que las transferencias bancarias constituyen es un sistema amigable y ventajoso, tanto para los consumidores como para los negocios y esto se repite a nivel nacional.

La tarjeta de débito es cada vez más usada por los ecuatorianos

La tarjeta de débito es cada vez más usada por los ecuatorianos

El uso de la tarjeta de débito es cada vez mayor en el país, de acuerdo con los últimos datos reportados por la Superintendencia de Bancos. A febrero de 2021 se registraron 8,7 millones de tarjetas de débito; esto es un incremento de 9,3% frente a igual mes de 2020.

Se trata de una tendencia que se mantiene desde el año pasado, pues en diciembre de 2020 se registró un incremento anual de 11% en el número de tarjetas de débito.

Es importante también indicar que el número de transacciones con tarjetas de débito creció, lo que evidencia que las personas están optando por usar más este medio de pago seguro y rápido.

Los usuarios de tarjeta de débito hicieron 5,7 millones de transacciones en febrero de 2021; lo que representa un alza de 6,5% frente al número de transacciones con tarjeta de débito registradas en febrero de 2020.

El monto de compras y pagos que se realizaron con tarjeta de débito también aumentó. La facturación total con tarjetas de débito fue de USD 169 millones a febrero 2021, lo que representa una variación anual positiva de 11,7% (USD 18 millones adicionales).

Esta tendencia de crecimiento muestra que los usuarios del sistema financiero prefieren usar la tarjeta de débito con más frecuencia, pues reconocen que es un mecanismo más rápido y seguro para hacer sus transacciones, incluso para hacer compras virtuales sin salir de casa, en un contexto de pandemia.

Optar por el uso de tarjetas de débito también representa menor riesgo para las personas y familias que tratan de evitar incidencias relacionadas con la inseguridad, por ejemplo, para no recibir billetes falsos.

Este comportamiento es positivo, ya que la alta demanda y uso del efectivo es costosa para el país, por todo lo que implica la importación y administración de billetes y monedas en el sistema financiero.

En tanto, el número de transacciones con tarjetas de crédito registró un decrecimiento de 21% si se compara con febrero de 2020. Es importante mencionar que este comportamiento es compresible si se toma en cuenta que febrero de 2020 fue un mes normal para la economía; es decir, “pre-COVID”. Pese a esto, se registró un crecimiento anual en los cupos promedio. El cupo promedio máximo creció anualmente 1,7% en febrero de 2021 y el cupo promedio mínimo creció 1,4% en igual período de comparación.

Los últimos datos de la Superintendencia de Bancos además muestran que los corresponsales no bancarios (CNB) mantienen una importante tendencia de crecimiento. A febrero de 2021, el número de CNB fue de 34.846, es decir, 6.506 corresponsales no bancarios adicionales frente a febrero de 2020. Del total de CNB, el 36,4% se encuentra en industrias, el 24,0% en tiendas y el 7,2% en micromercados.

El incremento de los CNB es parte de la estrategia de la banca para mantenerse cercana a sus clientes, gestionar la inclusión financiera y ofrecer los servicios financieros en sus barrios, evitando la necesidad de desplazamiento de grandes distancias.