Los 10 mandamientos de la ciberseguridad no olvidarás

Los 10 mandamientos de la ciberseguridad no olvidarás

Gracias a la tecnología es cada día más fácil acceder y controlar nuestras cuentas bancarias con un par de clics.  Y, como ocurre en todo el mundo, delincuentes cibernéticos se esfuerzan cada vez más para buscar mecanismos y robar nuestra información personal y luego, nuestro dinero.

En un mundo cada vez más digital, no podemos estar desprevenidos. Según la firma de seguridad Kaspersky, en los primeros ocho meses de este año, los ciberataques aumentaron un 24% en América Latina.

¿Qué hacer ante este peligro? Tranquilo, no estamos solos, tenemos una aliada de nuestro lado: “la ciberseguridad”, que consiste en una serie de normas y principios que debemos seguir para no ser víctimas de los delitos informáticos.

Aquí te compartimos los 10 mandamientos de la ciberseguridad que no debes olvidar:

1 No facilitarás tus contraseñas

2 No darás tus datos personales (Si no tienes total seguridad de quien los va a recibir)

3 Usarás siempre conexiones seguras

4 Tendrás siempre actualizado el antivirus, sistema operativo y el navegador

5 Evitarás las redes de conexión públicas para hacer compras o facilitar datos personales

6 Emplearás siempre métodos seguros de pago

7 No instalarás programas que no procedan de una fuente fiable

8 No abrirás correos ni mensajes que parezcan sospechosos

9 Desconfiarás de los anuncios con precios exageradamente bajos

10 Ante cualquier duda te comunicarás con tu banco

Fuente: https://www.consumoresponde.es/art%C3%ADculos/recomendaciones_sobre_la_utilizacion_de_internet

El Club de Banca: ¡Cinco años y contando!

El Club de Banca: ¡Cinco años y contando!

Desde 2017, la Asociación de Bancos Privados (Asobanca) genera un espacio dinámico en el que jóvenes universitarios se reúnen para aprender sobre cómo funciona el sector bancario y financiero en lo teórico y lo práctico, sus desafíos y oportunidades, tendencias de innovación y banca digital, entre otros tópicos del sector financiero.

Se trata del Club de Banca de Asobanca, que el pasado 26 de noviembre de 2021 finalizó su novena edición.

En la última edición, que se realizó desde el 24 de septiembre de 2021, 150 estudiantes de seis universidades del país: la Escuela Superior Politécnica del Litoral (Espol), la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE), la Universidad de las Américas (UDLA), la Universidad de Especialidades Espíritu Santos (UEES), la Universidad San Francisco de Quito (USFQ) y la Escuela Superior Politécnica de Chimborazo (ESPOCH) participaron de las actividades de este importante Club.

¡Un encuentro después de mucho tiempo!

Una de las últimas actividades que realizó el Club en esta novena edición fue una charla y conversatorio con expertos del sector bancario, quienes expusieron sobre las fortalezas del sector financiero, su papel en la reactivación económica del país, así como los retos que enfrenta la banca en áreas como innovación, inclusión financiera y sostenibilidad.

Este evento se realizó en el marco de la Semana de la Economía que organizó la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE) el pasado 22 de noviembre de 2021, en el Auditorio Mayor del Centro Cultural de la PUCE.

Desde 2017, cuando comenzó el Club, las sesiones se habían venido desarrollando de manera presencial, sin embargo, por la pandemia, estas comenzaron a ser virtuales desde el año 2020. De ahí que el evento del pasado 22 de noviembre se convirtió en la primera actividad presencial que volvió a reunir a estos jóvenes para hablar del sector financiero y fortalecer la comunicación y camaradería entre compañeros, líderes estudiantiles y docentes.

Andrea Villarreal, directora del departamento económico de Asobanca dio la charla “Perspectivas del sistema financiero nacional: fortalezas, desafíos y horizontes de futuro».

Más tarde se realizó un conversatorio en el que Guillermo Poveda, Gerente Corporativo de Innovación de Grupo Pichincha habló sobre innovación y nuevas tendencias de la banca; Carolina Landín, asesora de Sostenibilidad y Responsabilidad Social de Produbanco habló sobre las nuevas tendencias en sostenibilidad y responsabilidad social de la banca y Rodrigo Andrade, Vicepresidente de Banco Guayaquil, expuso sus ideas sobre las nuevas tendencias enfocadas en tecnología y seguridad bancaria.

Un aplauso a los ganadores

Una de las fortalezas del Club de Banca es que permite a los estudiantes aprender a utilizar la herramienta de datos abiertos Datalab, un instrumento de inteligencia financiera que proporciona información y data técnica del sector. En la última sesión, los estudiantes participaron en un concurso en el que se evaluó su habilidad para utilizar la herramienta.

Los ganadores fueron:

Primer lugar: Pedro Rivadeneira -PUCE

Segundo lugar: Camila Marcayata -PUCE

Tercer lugar: Génesis Sagñay -ESPOCH

Cuarto lugar: Lesly Caicedo -ESPOCH

Quito lugar: Angie Aguilar -ESPOCH

Sexto lugar: Luis Bravo -ESPOCH

Además, en el concurso grupal, la universidad ganadora fue la Escuela Superior Politécnica del Litoral Espol, de Guayaquil.

¡Felicitaciones a todos!

¿Qué te pareció el Club de Banca?

Leslie Caicedo estudiante de la Espoch

“El Club me ha traído excelentes experiencias de aprendizaje, pude compartir ideas y conversaciones sobre el sector financiero no solo con mis compañeros de la Espoch, sino también con personas de otras universidades. Una de las cosas más importantes es que aprendimos a usar una herramienta tan completa como el Datalab”.

María Sol Vásquez, estudiante de la PUCE

“Me pareció una experiencia muy interesante, porque combina enseñanzas en lo teórico y en lo práctico. Nos permite reforzar además los conocimientos que adquirimos en las clases y nos da la oportunidad de escuchar y conversar con expertos del sector, con gerentes, con personas muy preparadas que fueron los expositores en las charlas”.

 Ismael Gálvez, estudiante de la Universidad San Francisco de Quito

“El Club de Banca nos permite compartir conocimiento, charlas y diálogos con otros líderes, es una excelente forma de hacer networking y a la vez, de aprender sobre temas tan interesantes del sector financiero”.

Ángel Castelo, docente Espoch

“El Club de Banca es muy oportuno para los estudiantes, porque necesitan estar cerca de la academia y la praxis, entonces estos espacios son muy valiosos para que los jóvenes se nutran y se preparen para la vida profesional”.

Andrea Villarreal, directora del Departamento Económico de Asobanca

“El Club busca conectar a los jóvenes con conceptos bancarios y financieros, permite a los participantes intercambiar conocimientos, desarrollar investigación; y es clave porque también los ayuda a aprender a manejar y analizar datos del sector, con lo que pueden promover iniciativas propias en sus universidades. Sabemos que han organizado seminarios, charlas, podcast, entre otras actividades que acompañan y refuerzan lo aprendido”.

Este 2022, en el Club de Banca estamos listos para comenzar nuevas sesiones de aprendizaje, conversaciones, debates y crecimiento.

La digitalización y la inclusión financiera

La digitalización y la inclusión financiera

Por: Marco Antonio Rodríguez, vicepresidente ejecutivo de la Asociación de Bancos Privados del Ecuador

Es casi seguro que, alguna vez en nuestra vida, hayamos dicho o escuchado esta frase o alguna similar: “¡Qué cantidad de papeles me ha pedido el banco para darme el crédito! ¡Solo me faltó llevar la fe de bautismo de mi garante!”. Y sí, la cantidad de documentación que en ocasiones debemos presentar a las instituciones bancarias en el proceso de solicitar un crédito o abrir una cuenta puede llegar a ser agobiante.

Las instituciones bancarias quisieran que ello no fuera así. No tendría sentido alguno que todas las mañanas nuestro ejecutivo de cuenta se dé a la tarea de pensar cómo hace más complicada nuestra relación con el Banco o cómo logra desanimarnos en la tarea de obtener un crédito para financiar nuestra casa, negocio o simplemente aquel viaje que hemos venido planificando.

La Banca en el Ecuador es el único –sí, el único– sector que reporta balances diariamente a su organismo de control, el único que publica periódicamente tales balances y estados financieros, que publica la calificación de riesgo que terceros independientes –llamados auditoras– le otorgan. Reporta diariamente estructuras de información a la Unidad de Análisis Financiero, al Servicio de Rentas Internas, al Banco Central del Ecuador, entrega información de cada uno de los clientes del sistema financiero a su organismo de control, tan pronto empieza su relación con el banco hasta cuando esa relación termina. La banca genera más de 50 estructuras de información de manera mensual, sin contar con la información que, de manera eventual o con mayor periodicidad, debe entregar a la propia Superintendencia, a la Función Judicial, UAFE, SRI u otras entidades con competencia para requerir información. Y esto, en concepto, no está mal: el sector bancario es y debe ser regulado.

El cumplimiento de la gran cantidad de datos que genera la Banca requiere del acopio de la información a través de los clientes. Por ejemplo, ¿por qué le piden la copia de su cédula de identidad? Porque así lo ordena el anexo de la Resolución SB-2020-0550. Otro ejemplo: ¿por qué le piden una y más veces su rol de pagos o declaración de impuestos y copia de estos documentos? Porque así lo ordena el artículo 7, de la sección III, del capítulo I, del capítulo II, del libro I de la Codificación de normas de la Superintendencia de Bancos. Ambos documentos, señalados a manera de ejemplo, no son una idea del ejecutivo de cuenta: son requerimientos normativos que solo se cumplen agregándolos en copia en la carpeta del cliente. Estos serán evaluados, en el momento menos esperado, por un auditor del organismo de control.

En general, podemos dedicar la revista entera a detallar, documento por documento, la razón por la cual es solicitado en los procesos de apertura de una cuenta o en el otorgamiento de un crédito. El punto es que ningún documento o procedimiento en el sector bancario es implementado arbitrariamente por la institución. Regularmente responde a requerimientos expresos normativos, a la necesidad de efectuar un proceso de debida diligencia o para respaldar la información que verbalmente ha sido otorgada por un cliente.

No contar con los documentos de respaldo genera lo que técnicamente se conoce como riesgo operativo y específicamente, en ocasiones, riesgo legal, y la inadecuada gestión de estos riesgos puede devenir en multas o sanciones más graves. De allí que existan procedimientos que deben cumplirse forzosamente para mitigarlos.

¿Lo anteriormente dicho implica que la Banca está destinada a complicar la existencia de toda persona que requiere un crédito o simplemente abrir una cuenta? No. Y de hecho, el sector bancario viene trabajando arduamente para facilitar la vida de sus clientes a través de procesos de digitalización e innovación de sus procedimientos. Sin embargo, la normativa no ha cambiado y, aún más, la cultura tan arraigada del afecto hacia el papel o la documentación física aletarga cualquier esfuerzo de digitalización. Al punto que en el sector bancario, cosas tan pequeñas como validar la identidad de una persona mediante el acceso a las bases de datos públicas o contrastar los ingresos de una persona con esas mismas bases, ya sería un avance sustancial, un pequeño pero gran paso.

La pandemia fue un desafío para todos los sectores de la economía. Según datos del Banco Central del Ecuador, en el documento Evolución de los medios de pago del Ecuador en el contexto de pandemia COVID-19 se dice que, en los primeros meses de la pandemia, el uso de transferencias electrónicas por el Sistema de Pagos Interbancario (SPI) se redujo hasta su punto más bajo en abril con 2,5 millones de transferencias (18% respecto a abril 2019). Posteriormente, desde mayo 2020 se produjo un mayor uso del SPI por parte de los clientes del sector financiero privado, incrementando en un 35% el número de trasferencias electrónicas desde mayo a septiembre 2020, lo que representó un incremento de 28% respecto al 2019 durante el mismo periodo.

La vocación del sistema financiero privado de acercar más los servicios bancarios a sus clientes se evidencia también en las cifras que muestra la Asociación de Bancos Privados en su Boletín de Servicios Financieros, publicado en julio de 2021, con datos a abril de 2021. Éste señala:

  • El número de tarjetas de débito fue de 8,7 millones, con aumento anual de 9,5% (757 000 tarjetas). Del total de tarjetas de débito, se registraron 6,4 millones de transacciones lo que representó un crecimiento anual de 132,8%, es decir, 3,7 millones de transacciones adicionales.
  • El número de Corresponsales No Bancarios fue de 35 974, un aumento anual de 27,0%, es decir 7653 corresponsales no bancarios adicionales, mientras que, en el mismo periodo, tanto los cajeros automáticos como las oficinas registraron 4711 y 1459 unidades funcionales respectivamente a nivel nacional, con una variación anual de 3,4% en cajeros automáticos y -2,1% en oficinas.
  • Del total de transacciones con tarjeta de crédito 13,9% fueron transacciones por internet, alcanzando 2,14 millones, lo que resulta en un crecimiento mensual de 22,2%.

Todas estas cifras se alcanzaron a pesar de que, como antes se señaló, la normativa local no ha venido acompañando al proceso sostenido de innovación del sector bancario.

El Ecuador es un país con importantes retos en materia de inclusión financiera. De allí que las reformas normativas que faciliten el acceso a servicios financieros son una tarea urgente, impostergable, especialmente el acceso a créditos formales que permitan sacar a las personas de la usura en donde, según recientes datos de la empresa Equifax, llegan a pagar hasta 1300% anual de tasa de interés.

¿Qué podría implementarse de manera rápida para aligerar los procesos de acceso a servicios financieros y disminuir en algo la pesada tramitología que supone acceder a un crédito? Sugiero tres acciones que pudieran abordarse de manera inmediata:

  1. Hacer efectiva una política pública de open data. Es urgente que la información que hoy reposa en bases de datos como el Servicio de Rentas Internas, Registro Civil, Registros de la Propiedad y Mercantiles, se ponga a disposición de los agentes económicos formales, obviamente respetando y cumpliendo las disposiciones de protección de datos personales. Es inaudito que estos datos no puedan ser usados para la rápida y segura evaluación del riesgo de crédito de una persona y se continúe obligando a contar con copias de documentos físicos.
  2. Permitir el acceso y uso de datos alternativos a la información de riesgo crediticio. Si una persona nunca ha estado bancarizada, en consecuencia, no ha tenido un crédito ni siquiera en el sector comercial, ¿cómo se pretende que pueda ser evaluada y tener acceso a créditos en el sector financiero con mecanismos tradicionales? Si no se permite el uso de datos alternativos como, por ejemplo, el historial de pago de servicios públicos, de pensiones educativas, en general, de actos que revelen el carácter de pago y cumplimiento de obligaciones de una persona, sencillamente nunca podrá incluirse a ésta en el sistema financiero, menos con políticas poco técnicas para la asignación del riesgo en la tasa de interés como ocurre actualmente.
  3. Eliminar los arbitrajes regulatorios. Sobre este tema, la Federación Latinoamericana de Bancos señala: “Un análisis sobre el arbitraje regulatorio hecho por la Facultad de Leyes de la Universidad de Oxford muestra que el arbitraje regulatorio resulta ser más nocivo aun en un ambiente de integración financiera y económica. Los agentes económicos buscaran entonces ubicarse en aquella jurisdicción donde los negocios son tratados con más laxitud o simplemente no son supervisados. Esto puede dar origen a burbujas especulativas, entidades que acumulan riesgos financieros sin la debida mitigación y administración”. Si en realidad se quiere fortalecer y dar seguridad a procesos de mayor digitalización e innovación, este tema debe abordarse de manera prioritaria.

Si queremos resultados diferentes a los que hemos venido obteniendo en bancarización y acceso a servicios financieros, debemos emprender acciones diferentes a las que hemos venido aplicando. Las herramientas tecnológicas están allí, la voluntad del sistema financiero de usar esas herramientas también. ¿Qué hace falta? Entre otras cosas, reformas normativas que acompañen a la innovación en el sector bancario y no que la entorpezcan. La implementación de la cultura del consumer centricity en el desarrollo normativo es una tarea pendiente y quizá nunca discutida.

Artículo publicado en revista Perspectiva: https://perspectiva.ide.edu.ec/investiga/2021/10/19/la-digitalizacion-y-la-inclusion-financiera/#respond

Ecuador está entre los cuatro países de la región con más Corresponsales No Bancarios

Ecuador está entre los cuatro países de la región con más Corresponsales No Bancarios

A lo largo de 13 años, desde su incursión en el Ecuador, los Corresponsales No Bancarios (CNB) han propiciado una banca cada vez más accesible, a pocos pasos de los hogares, en las tiendas de barrio, a unas cuadras de la oficina o en esos rincones del país a los que vamos de turismo.

Actualmente, Ecuador es uno de los países con más CNB en la región latinoamericana, de acuerdo con los últimos datos reportados por la Federación Latinoamericana de Bancos (Felaban).

Los CNB son canales mediante los cuales las entidades financieras pueden prestar sus servicios a través de terceros, como tiendas, bazares, farmacias, entre otros, que están conectados a la entidad mediante sistemas de transmisión de datos, previamente autorizados por el organismo de control.

A marzo de 2021, según el último reporte de Felaban, Ecuador es el cuarto país con más Corresponsales No Bancarios por habitante, entre 13 países de la región. Así, Ecuador registró 200 CNB por cada 100.000 habitantes. El indicador presenta un aumento si se compara con marzo de 2020, cuando se registraron 162 CNB por cada 100.000 habitantes; es decir, un crecimiento de 23,5%.

Ecuador está por delante de países como México, que tiene 36 CNB por cada 100.000 habitantes; Panamá, que tiene 29 y Bolivia, con 12. Los países que están por delante de Ecuador son Perú, que tiene 356 CNB por habitante; Colombia, con 319 y Brasil, con 212.

En el caso de Ecuador, los CNB son de los servicios financieros que más han crecido. Según los últimos datos de la Superintendencia de Bancos, el número de CNB fue de 35.974 en abril de 2021; lo que representa un incremento de 7.653 Corresponsales No Bancarios si se compara con abril de 2020 (27% de aumento).

En un contexto en el que la movilidad de las personas se ha visto limitada por la pandemia de Covid-19, los Corresponsales No Bancarios han sido aliados para la ciudadanía, pues han permitido acceder a los servicios bancarios más usados sin la necesidad de recorrer grandes distancias.

El incremento de los CNB demuestra que la banca privada tiene entre sus prioridades mantenerse cercana a sus clientes e impulsar una mayor inclusión financiera.

Los ataques de phishing alcanzaron su máximo histórico por la pandemia. ¿Cómo huir de ellos?

Los ataques de phishing alcanzaron su máximo histórico por la pandemia. ¿Cómo huir de ellos?

“Cuando cortejas a una bella muchacha, una hora parece un segundo, pero te sientas sobre carbón al rojo vivo, un segundo parecerá una hora. Eso es relatividad”. Esta es una famosa frase que usó Albert Einstein para explicar lo relativo del tiempo.

Y sí, a veces un minuto parecería poco, ¿pero sabe la cantidad de cosas que suceden en solo 60 segundos en el mundo virtual?

En 2020, en promedio, durante un minuto se registraron USD 1,1 millones en compras online. Se realizaron 4,1 millones de búsquedas en Google y se enviaron 190 millones de e-mails.

Debido a que la digitalización y el uso de Internet se disparó en 2020, por el confinamiento derivado de la pandemia, los ciberdelincuentes tuvieron una cantidad mucho mayor de oportunidades para lanzar carnadas usando una de las técnicas de estafa más antiguas de la Internet: el phishing.

¿Qué implica un ataque phishing?

El portal web del sitio web del antivirus Avast explica que un ataque de phishing tiene tres componentes:

  • Se realiza mediante comunicaciones electrónicas (correo electrónico o redes sociales).
  • El delincuente se hace pasar por una persona u organización de confianza usando tácticas de ingeniería social con los que manipula a la persona. Los engaños son cada vez más sofisticados: se crean perfiles falsos, se elaboran diseños idénticos a los que usan las organizaciones reales, etc.
  • El objetivo es obtener información confidencial de las personas: usuarios y contraseñas de banca digital, números de tarjeta de crédito, entre otros.

Este no es un problema que se quedó en el 2020; en enero de 2021 se registró un pico histórico de este tipo de delitos a nivel mundial, con 245.771 sitios de phishing en un solo mes, según el reporte: Phishing Activity Trend Report, de la organización internacional APWG, conformada 2.200 instituciones de la industria de la seguridad, organizaciones gubernamentales y no gubernamentales.

Otro dato interesante es que ocho de cada diez ataques de este tipo implicaron una falla del factor humano, según el Data Breach Investigation Report (DBIR) 2021.

Estos consejos le ayudarán a estar atento y evitar morder el anzuelo de los delincuentes

  • Sus claves y usuarios de canales digitales son personales e intransferibles. Nunca las comparta con terceros ni las anote en papeles.
  • Si va a descargar las aplicaciones de banca móvil, siempre hágalo a través de las tiendas móviles oficiales o desde las páginas de los bancos. Esto a fin de evitar descargar aplicaciones fraudulentas en las tiendas AppStore (para iOS) y PlayStore (para Android).
  • Evite entrar a su cuenta de banca digital desde dispositivos que no son suyos, como computadoras en café nets o desde el celular de algún conocido, por ejemplo, pues estos pueden estar infectados con virus o troyanos.
  • Instale un antivirus con licencia en los equipos con los que se realiza sus operaciones bancarias.
  • No responda a correos electrónicos o comunicaciones en donde le soliciten información de tipo personal ni sus claves. Los bancos nunca solicitan esa información por correo ni por redes sociales ni en mensajes de texto.
  • Verifique que las páginas web en las que está entrando sean realmente de la institución. Fíjese que siempre se lean las letras https o un candado antes del nombre del sitio web.
  • Si los correos y páginas web que está revisando tienen faltas de ortografía o errores de sintaxis en las frases tenga cuidado, seguro son falsos.
  • Si recibe un correo sospechoso y este contiene un link, nunca de clic a ese link.
  • En el caso de cambio de equipos móviles de comunicación (celulares) o correos electrónicos, informe inmediatamente a la institución bancaria, pues regularmente son éstos los mecanismos que se usan para recibir notificaciones sobre operaciones o claves.
  • Si recibe un correo o comunicación sospechosa, haga la denuncia o alerta respectiva al banco.
  • Infórmese solo a través de los canales oficiales del banco en donde es cliente.
¿Por qué estamos tan enganchados con el efectivo en la era digital?

¿Por qué estamos tan enganchados con el efectivo en la era digital?

Los billetes son viajeros, aventureros que fueron acuñados un día y no paran hasta que el deterioro los da de baja. Piense en el billete de USD 5. Salió de la Oficina de Grabado e Impresión de los Estados Unidos y llegó a un pequeño país que se dolarizó hace 21 años. Usted recibió ese billete como “vuelto” de manos de la vecina que tiene una panadería. ¿Pero por cuántas manos habrá pasado? ¿Cuántos viajes hizo antes de llegar a su mano y cuántos más podrá hacer?

En Ecuador, la vida útil de los billetes es menor que la vida útil que tienen estos mismos papeles en países como EE.UU., reconoció Verónica Artola, gerente del Banco Central del Ecuador (BCE) en una entrevista con la agencia EFE, en 2018.

La vida del papel moneda en Ecuador es de 3 a 5 años máximo, según el BCE. Y reponer los billetes le cuesta al Banco Central entre USD 8 y 12 millones al año, porque Ecuador no imprime dólares, los importa. Ese gasto, al fin y al cabo, es del Estado, de los ecuatorianos.

Según publicó Diario El Universo, para satisfacer la demanda de billetes en los meses más duros de la emergencia sanitaria, solo entre marzo y mayo 2020, el BCE importó alrededor de USD 1.897 millones de los Estados Unidos, así lo reportó el ente en el informe Evolución de los medios de pago en el contexto de pandemia Covid -19, publicado en febrero de 2021.

USD 8 millones es un monto parecido al que destinó el Fisco de manera mensual para pagar el bono Joaquín Gallegos Lara para personas con discapacidad en 2019. Con USD 8 millones se le podría pagar este bono a 33.000 personas con discapacidad.

El acelerado deterioro del papel moneda en Ecuador se debe, entre otras cosas, a que todavía existe una fuerte preferencia de los ecuatorianos por tener el dinero contante y sonante en la mano o en el bolsillo. Esto, aunque tenerlo así lo haga más propenso a sufrir asaltos o estafas y aunque haya sido tocado quizás por alguien infectado con Covid-19.

¿Pero por qué estamos tan enganchados con el efectivo?  

Es cierto que todavía hay trabas que siguen atando a una parte de la población al efectivo, como la brecha de aprendizaje digital; los problemas de acceso a internet; y la informalidad en los pequeños negocios.

Pero también es cierto que en lo que se refiere al desarrollo digital en el país, la tecnología que está atada al sector bancario es la que más crece. Así, al menos 10 bancos tienen su propio laboratorio de innovación. Toda inversión en tecnología persigue un mismo fin: hacer la experiencia más fácil, más digital, más rápida, menos arcaica. 

La banca ecuatoriana ofrece desde hace ya más de una década un medio de pago que reemplaza perfectamente al efectivo: la tarjeta de débito. Y en los últimos años se han implementado tecnologías que permiten incluso reemplazar ese plástico. ¿Y ha escuchado de los ‘wearables’ o sistemas ‘contactless’? Hoy puede pagar su entrada al cine tocando con su reloj inteligente sobre un dispositivo POS (terminal de pago).

Y están otras vías que ahora nos resultan de lo más normal, pero que en su momento fueron un gran salto: las transacciones virtuales, las ‘app’ en el celular y la tablet.

La pandemia nos demostró lo importante que es tener una banca lista para un mundo de pagos digitales y también nos demostró que sí, es posible usar menos efectivo.

De un día para otro un virus nos encerró y tuvimos que pedir comida o medicina solo a través de una aplicación, pagando desde el celular. Pagamos la pensión del colegio de nuestros hijos a través de transferencia y ya no en la ventanilla del plantel. Hay quienes acudieron a los hijos y nietos y descubrieron que podían aprender a usar otros medios distintos al efectivo.

En este escenario, la banca estuvo lista para responder al súbito incremento de movimientos digitales, según muestran los datos del estudio del BCE: Evolución de los medios de pago en el contexto de pandemia Covid -19. El número de transacciones por pagos interbancarios realizados por los clientes del sistema financiero entre mayo y septiembre 2020 creció en 35%, lo cual evidencia un mayor uso de los medios de pago electrónicos. De igual forma, el número de transferencias de clientes de bancos privados aumentó un 49%, alcanzando 35.7 millones de operaciones mensuales a septiembre 2020. Antes de la pandemia se canalizaban mensualmente en promedio 25 millones de operaciones.

El informe del BCE menciona que entre marzo y junio de 2020 —los meses de mayor incertidumbre por la pandemia— la demanda de efectivo se incrementó en USD 1.600 millones respecto a similar período del 2019. Sin embargo, a partir de julio 2020, la situación se invirtió y disminuyó la demanda de efectivo en USD 346 millones respecto al año 2019.

En julio de 2020 se registraron más transacciones electrónicas que en meses que históricamente son de más transaccionalidad, como diciembre. El número de transferencias desde mayo de 2020 creció mensualmente alrededor del 10%, en promedio.

La pandemia aceleró cambios en la población que pudieron haber tomado mucho más. El uso de medios digitales es un ejemplo en Ecuador.

El reto de la banca ahora es seguir fortaleciendo sus estrategias de soluciones digitales, mientras que, desde otras esferas, el desafío es que las trabas, como la falta de internet y el analfabetismo digital, mermen y, un día, desaparezcan.