Cinco señales de que eres apto para recibir un crédito

Cinco señales de que eres apto para recibir un crédito

Las experiencias de las personas en torno al crédito pueden resultar muy distintas. Por un lado, están las personas que han encontrado en el crédito un instrumento útil para alcanzar metas que cambiaron sus vidas.

El año pasado tuve la oportunidad de entrevistar a una madre de familia de dos pequeños, que con orgullo me contó que logró ampliar su pequeño restaurante en el sur de Quito; compró un horno e insumos que hicieron más sencillo el trabajo y le permiten atender mejor a sus clientes. Lo hizo con ayuda de un crédito de la banca privada.

Varios recuerdos importantes de mi vida están ligados también a un crédito.  Mi intercambio para aprender inglés en Canadá. Mis papás decorando la casa que por fin pudieron comprar luego de haber pagado arriendos durante 20 años. Mi primer auto.

Pero del otro lado están también aquellos que no pueden o no han podido acceder a un crédito formal. En este punto, entonces, surge la pregunta: ¿por qué unos sí reciben créditos y otros no?

Los expertos en educación financiera coinciden en que existen al menos cinco aspectos que suelen influir en el otorgamiento de créditos. Conocer estas variables resulta indispensable para que corrijamos o mejoremos aquellas cosas que están en nuestra cancha. Por una amable coincidencia del idioma español estos cinco aspectos comienzan con la letra “C” y, por ello, los especialistas suelen referirse a estos como: Las cinco “C” del crédito.

Carácter

El carácter de pago es la credibilidad que ha construido una persona en lo referente al pago de sus compromisos y obligaciones de crédito. Esta variable, en términos sencillos se refiere a qué tan bueno o malo es un sujeto para honrar sus deudas; el carácter se puede ver a través del historial crediticio de una persona.

Es cierto que un cliente puede tener recursos para pagar un crédito, pero si no tiene disposición o carácter para hacerlo, incurrirá en mora, por lo tanto, no será visto como un buen sujeto de crédito.

Recuerde que esta variable está en la cancha del cliente. Pagar a tiempo una deuda es la mejor forma de mostrar un buen carácter de pago.

Capacidad

Un prestamista necesita saber si la persona que recibe el crédito tiene posibilidades de pagar su compromiso, de ahí que resulta importante evaluar su capacidad de pago.

Una de las prioridades de los bancos es cuidar el dinero de sus depositantes, por ello, no pueden arriesgar esos recursos prestando dinero que quizás nunca podrán recuperar, esto afectaría a los depositantes.

No existe un monto de dinero específico que se requiera tener como ingreso para acceder a un préstamo, lo que se debe tener en cuenta más bien es la capacidad de pago de cada uno. ¿Qué es la capacidad de pago? Es la cantidad máxima de los ingresos que una persona puede destinar al pago de deudas.

Para saber su capacidad de pago debe conocer cuáles son sus ingresos y cuáles son sus gastos, no olvide incluir las cuotas de deudas ya adquiridas.

Reste a los ingresos sus gastos y las cuotas de las deudas que debe pagar. Ese es su ingreso neto. Los especialistas recomiendan que no se destine más del 40% de los ingresos a pagar deudas.

Colateral

También suele ser llamado “garantía” o “aval” y se refiere a los activos (por ejemplo, un bien inmueble, maquinaria, inventarios) con los que cuente el cliente para asegurar o garantizar el pago del préstamo en el caso de que, por alguna razón, no pudiera pagar el monto.  

La intención del ente que otorga un crédito no es quedarse con los bienes del cliente, pues esto genera más gastos a los bancos y engorrosos trámites legales. Lo ideal es recuperar el crédito con los pagos a tiempo recibidos por el cliente. Además, así usted puede construir un buen historial.

Recuerde que no todos los créditos exigen un colateral, este requisito suele depender del monto que solicite la persona o empresa y del tipo de crédito. También hay créditos en los que más que un colateral, se solicita que una persona participe como garante de la deuda.

Capital

Los ingresos, como el salario mensual del cliente, suelen ser la fuente principal de pago de un crédito, no obstante, los entes también pueden tomar en cuenta otros factores, como el capital; es decir, los ahorros, inversiones y otros activos con los que cuente el posible deudor para hacer frente a su compromiso.

Condiciones

Se refiere a las condiciones generales que puedan afectar el pago del monto prestado. En este punto están temas como el destino que se le dará a los fondos recibidos del banco, el plazo de pago, e incluso, las condiciones económicas que atraviesa el país en donde vive el deudor. ¿El país atraviesa una grave recesión económica, la economía está estancada o más bien está en una etapa de crecimiento? Eso influye en importantes aspectos como la inflación, la tasa de empleo, entre otros.

Millennials y Baby Boomers: ¿Cómo afrontan las incertidumbres económicas dos generaciones tan distantes?

Millennials y Baby Boomers: ¿Cómo afrontan las incertidumbres económicas dos generaciones tan distantes?

Agruparnos bajo estas etiquetas generacionales nos ha permitido identificar qué características compartimos y así entender qué experiencias y detalles nos hacen pensar y actuar diferente.

Por: Evelyn Tapia, especialista en Gestión de Contenidos Asobanca

Nos hemos acostumbrado a agruparnos con etiquetas que nos definen de acuerdo con la época en la que nacimos, aunque todavía no haya un consenso total con respecto a los años tope de los relevos generacionales.

Hay por lo menos cinco etiquetas generacionales, pero dos acaparan más atención y generan más análisis, por el protagonismo que han tenido en la economía. Están los baby boomers, que hoy están entre los 60 y 75 años, quienes impulsaron el desarrollo inmobiliario y el crecimiento de las grandes urbes.  Y por otro lado están los millennials, la generación marcada por el desarrollo tecnológico y ávida por la preparación académica.

Agruparnos bajo estas etiquetas generacionales nos ha permitido identificar qué características compartimos y así entender qué experiencias y detalles nos hacen pensar y actuar diferente. Conocernos y reconocernos, además, es útil para hacer frente a los desafíos de la vida; uno de esos desafíos es el manejo de las finanzas personales.

Los millennials

El portal PR Newswire menciona los resultados de un análisis que realizó en 2019 la firma estadounidense especializada en consolidación de deudas Consolidated Credit sobre el endeudamiento de las personas según su generación. El reporte señala que la generación más endeudada es la generación de los millennials.

Estos jóvenes adultos acumulan deudas de consumo con tarjetas de crédito por alrededor de USD 1.500 millones y, además, tienen altas sumas que pagar por préstamos estudiantiles, dice PR Newswire. “Los millennials enfrentan la presión de mimar a sus hijos al tiempo que pagan sus préstamos estudiantiles”, se explica en el reporte. En efecto, una de las características de esta generación es su alto nivel de preparación educativa y su afán por conocer el mundo. De ahí que para esta generación una de las claves está en prestar más atención a cómo están usando su tarjeta de crédito y en mantener en orden sus finanzas para honrar el préstamo educativo y el resto de compromisos acumulados.

Aquí algunos consejos útiles:

  • Si tiene más de una tarjeta de crédito, establezca recordatorios en agenda o celular de las fechas de corte y vencimiento de cada plástico, para evitar caer en mora.
  • Elabore un presupuesto mensual para identificar sus ingresos y gastos permanentes, para que así conozca cuál es su capacidad de endeudamiento con la tarjeta, sin olvidar otras deudas ya adquiridas, por ejemplo, la de su maestría. Los especialistas en educación financiera coinciden en que la capacidad de endeudamiento de una persona debería ser máximo el 40% de los ingresos netos.
  • Lo óptimo es usar el crédito diferido de su tarjeta para aquellos consumos de bienes de larga duración, por ejemplo, el juego de muebles y electrodomésticos para su hogar de recién casado. En cambio, el pago corriente, que no genera interés si se paga a tiempo, es recomendable para aquellos consumos de bienes y servicios de más corto plazo, como por ejemplo, las compras de víveres en el supermercado o el viaje a Galápagos de una semana.
  • Si por la crisis económica llega a tener problemas para pagar las cuotas de su crédito educativo o de su tarjeta de crédito, recuerde que los bancos siempre ofrecen alternativas de alivio a los clientes que atraviesan complicaciones. Consulte sobre las opciones de refinanciamiento y reestructuración de su deuda y evite así caer en mora, pues esto perjudicará su historial y complicará el acceso a futuros créditos.

Los baby boomers

Un reportaje de la BBC los llama la generación más rica, pues lograron comprar casa y criar varios hijos. Además, son la generación que ha logrado ahorrar más.

No obstante, hay incertidumbres que matizan las realidades de los baby boomers que viven en economías menos prósperas.

Esta generación está conformada por personas que están por jubilarse o llevan ya un par de años jubiladas. De ahí que algunas de sus preocupaciones son: ¿me alcanzará el dinero de mi jubilación para tener una vida de calidad? ¿Alcanzará mi jubilación para pagar médicos y tratamientos si me enfermo? ¿Podrá mi hijo pagar su maestría y mantener a mis nietos?

Al ser una generación que ahorró más y tiene más recursos, pueden sentirse atraídos por invertir su dinero para que este genere más ganancias.

Estos son algunos consejos para aquellas personas que están en este segmento:

  • Invertir es sano, pero manténgase alerta y evite caer en posibles estafas que prometen altísimos rendimientos en períodos cortos de tiempo.
  • No invierta en sistemas “novedosos” de inversión si no comprende cómo funcionan, busque asesoría para invertir en entidades formales y reguladas por las autoridades del país.
  • Evite dar clic en ofertas de inversión y negocios llamativos que aparecen en sitios de internet poco seguros o que llegan de correos desconocidos.
  • No apueste todo al mismo caballo; es decir, si ha decidido invertir en una entidad formal y regulada, diversifique los instrumentos en los que va a invertir.
Conozca las cinco claves que le dirán si es un buen sujeto de crédito

Conozca las cinco claves que le dirán si es un buen sujeto de crédito

Por Evelyn Tapia

Las experiencias de las personas en torno al crédito pueden resultar muy distintas. Por un lado, están las personas que han encontrado en el crédito un instrumento útil para alcanzar metas que cambiaron sus vidas.

El año pasado tuve la oportunidad de entrevistar a una madre de familia de dos pequeños, que con orgullo me contó que logró ampliar su pequeño restaurante en el sur de Quito; compró un horno e insumos que hicieron más sencillo el trabajo y le permiten atender mejor a sus clientes. Lo hizo con ayuda de un crédito de la banca privada.

Varios recuerdos importantes de mi vida están ligados también a un crédito.  Mi intercambio para aprender inglés en Canadá. Mis papás decorando la casa que por fin pudieron comprar luego de haber pagado arriendos durante 20 años. Mi primer auto.

Pero del otro lado están también aquellos que no pueden o no han podido acceder a un crédito formal. En este punto, entonces, surge la pregunta: ¿por qué unos sí reciben créditos y otros no?

Los expertos en educación financiera coinciden en que existen al menos cinco aspectos que suelen influir en el otorgamiento de créditos. Conocer estas variables resulta indispensable para que corrijamos o mejoremos aquellas cosas que están en nuestra cancha. Por una amable coincidencia del idioma español estos cinco aspectos comienzan con la letra “C” y, por ello, los especialistas suelen referirse a estos como: Las cinco “C” del crédito.

Carácter

El carácter de pago es la credibilidad que ha construido una persona en lo referente al pago de sus compromisos y obligaciones de crédito. Esta variable, en términos sencillos se refiere a qué tan bueno o malo es un sujeto para honrar sus deudas; el carácter se puede ver a través del historial crediticio de una persona.

Es cierto que un cliente puede tener recursos para pagar un crédito, pero si no tiene disposición o carácter para hacerlo, incurrirá en mora, por lo tanto, no será visto como un buen sujeto de crédito.

Recuerde que esta variable está en la cancha del cliente. Pagar a tiempo una deuda es la mejor forma de mostrar un buen carácter de pago.

Capacidad

Un prestamista necesita saber si la persona que recibe el crédito tiene posibilidades de pagar su compromiso, de ahí que resulta importante evaluar su capacidad de pago.

Una de las prioridades de los bancos es cuidar el dinero de sus depositantes, por ello, no pueden arriesgar esos recursos prestando dinero que quizás nunca podrán recuperar, esto afectaría a los depositantes.

No existe un monto de dinero específico que se requiera tener como ingreso para acceder a un préstamo, lo que se debe tener en cuenta más bien es la capacidad de pago de cada uno. ¿Qué es la capacidad de pago? Es la cantidad máxima de los ingresos que una persona puede destinar al pago de deudas.

Para saber su capacidad de pago debe conocer cuáles son sus ingresos y cuáles son sus gastos, no olvide incluir las cuotas de deudas ya adquiridas.

Reste a los ingresos sus gastos y las cuotas de las deudas que debe pagar. Ese es su ingreso neto. Los especialistas recomiendan que no se destine más del 40% de los ingresos a pagar deudas.

Colateral

También suele ser llamado “garantía” o “aval” y se refiere a los activos (por ejemplo, un bien inmueble, maquinaria, inventarios) con los que cuente el cliente para asegurar o garantizar el pago del préstamo en el caso de que, por alguna razón, no pudiera pagar el monto.

La intención del ente que otorga un crédito no es quedarse con los bienes del cliente, pues esto genera más gastos a los bancos y engorrosos trámites legales. Lo ideal es recuperar el crédito con los pagos a tiempo recibidos por el cliente. Además, así usted puede construir un buen historial.

Recuerde que no todos los créditos exigen un colateral, este requisito suele depender del monto que solicite la persona o empresa y del tipo de crédito. También hay créditos en los que más que un colateral, se solicita que una persona participe como garante de la deuda.

Capital

Los ingresos, como el salario mensual del cliente, suelen ser la fuente principal de pago de un crédito, no obstante, los entes también pueden tomar en cuenta otros factores, como el capital; es decir, los ahorros, inversiones y otros activos con los que cuente el posible deudor para hacer frente a su compromiso.

Condiciones

Se refiere a las condiciones generales que puedan afectar el pago del monto prestado. En este punto están temas como el destino que se le dará a los fondos recibidos del banco, el plazo de pago, e incluso, las condiciones económicas que atraviesa el país en donde vive el deudor. ¿El país atraviesa una grave recesión económica, la economía está estancada o más bien está en una etapa de crecimiento? Eso influye en importantes aspectos como la inflación, la tasa de empleo, entre otros.

Educación financiera para jóvenes: El gran desafío está en el seguimiento y medición de los resultados

Educación financiera para jóvenes: El gran desafío está en el seguimiento y medición de los resultados

La mente de los niños es como una poderosa esponja lista para absorber conocimientos. Se sabe que mientras más joven es una persona, más fácil le resulta aprender algo.

Sabiendo esta importante característica de la mente durante la infancia, hay publicaciones y especialistas que recomiendan impartir alfabetización financiera a las personas desde la niñez, debido a que es más fácil enseñar a un niño o a un adolescente cómo debe comportarse cuando genere su propio dinero, que educar a un adulto para que cambie su comportamiento en el manejo de sus finanzas.

En la investigación “La Educación Financiera en Ecuador. Su inserción en el Sistema de Educación Regular”, realizada por Eliana Santamaría, se señala que el grado de alfabetización financiera afecta el nivel y la calidad de la administración personal y familiar e incide directamente en la calidad de la participación ciudadana de la persona.  

Sabiendo su importancia, ¿qué estamos haciendo en nuestros países al respecto? ¿Qué tan bien vamos?

Según un estudio realizado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OECD) sobre Estrategias Nacionales de Inclusión y Educación Financiera, publicado en 2020, la mayor parte de las estrategias de educación financiera que se llevan a cabo en América Latina tienen como público objetivo niños y jóvenes. Una parte importante de la estrategia de educación financiera para niños se concentra en actividades como la celebración de la semana o el día de la educación financiera.

Estas iniciativas son instrumentos que permiten coordinar acciones de índole educativo, informativo y comunicacional dentro de un período de tiempo limitado.  “Es también una oportunidad para las instituciones, ya sea que estas estén involucradas o no de manera directa en la estrategia, de presentar y promover sus iniciativas directas”, dice el informe.

La OECD, de hecho, promueve cada año la Global Money Week en la que participan 175 países, incluyendo a Ecuador.

Pero pese al trabajo que se realiza desde el sector privado y público en programas de educación financiera para niños y jóvenes, uno de los principales desafíos que se enfrenta todavía es la falta de monitoreo, seguimiento y medición del impacto de las iniciativas que se implementan, dice el informe de la OECD.

Si queremos saber cómo mejorar y qué más hace falta fortalecer en este aspecto, es necesario dar seguimiento a los objetivos establecidos y a la evolución de los programas, con base en el cumplimiento de las metas.

El análisis de la OECD señala que en las estrategias nacionales estudiadas se encontró que todas parten de objetivos generales y específicos claramente establecidos, sin embargo, son pocos los países que reportaron dar seguimiento al cumplimiento. “A ello se suma el hecho de que, en muchos casos, no se han desarrollado indicadores que permitan medir los objetivos o metas establecidos inicialmente, para con ello realizar un seguimiento y evaluación efectivos”.

Un paso importante en lo relacionado a la medición del impacto de las iniciativas de educación financiera en niños y jóvenes se dio en 2012, cuando se incluyó a este tema como una de las categorías de las evaluaciones PISA (Programme for International Student Assessment), que se realizan cada tres años a adolescentes de unos 20 países.

Este estudio ha mostrado que, en la categoría de educación financiera, los tres países de América Latina que participan (Brasil, Chile y Perú) están por debajo del promedio que los países que forman parte de la OECD, que son naciones de ingresos medios y altos. Sin embargo, la buena noticia es que han mostrado mejorías. Entre la evaluación de 2015 y 2018, Brasil mejoró 27 puntos; Chile mejoró 19 puntos y Perú, 8 puntos.

En Ecuador es importante destacar que existen programas de educación financiera diseñados por los bancos privados, en donde se ofrecen útiles herramientas para que los niños y jóvenes comiencen procesos de alfabetización financiera de manera gratuita. Sin embargo, todavía hay más camino por recorrer, puesto que el país no ha sido parte de estas pruebas PISA, ni se han implementado estrategias nacionales en las escuelas y colegios.

Nuestro vecino Perú, en cambio, da pasos más acelerados que podríamos imitar.

Verónica Frisancho, economista senior en el Departamento de Investigación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), ha realizado importantes estudios sobre el impacto de la alfabetización de educación financiera en las escuelas de Perú.

En ese país, desde el año 2016, se ha implementado un programa en alianza público- privada para impartir educación financiera en escuelas públicas. Ella cuenta que los resultados impresionan.

El programa aumentó los conocimientos financieros y el autocontrol de los jóvenes, con el beneficio añadido de mejores notas en todo el currículo escolar, dijo Frisancho en el artículo Los programas de alfabetización financiera pueden beneficiar tanto a los niños como a los adultos, publicado en 2018.

La autora reconoció que es difícil saber con total certeza cómo estas transformaciones influirán en el comportamiento financiero cuando los niños y jóvenes tengan acceso al sistema financiero formal. Sin embargo, acotó que el programa de 2016 tuvo como resultado un aumento de 1,2 puntos porcentuales en el número de alumnos que comparaban precios antes de comprar; un aumento de 1,3 puntos porcentuales en los alumnos que ahorraban en lugar de pedir prestado para comprar algo que no podían pagar, y un aumento de 1,1 puntos porcentuales en el número de alumnos que hablaban con sus padres sobre las decisiones financieras del hogar.

Y añadió que también sorprendió el efecto del programa en los profesores que fueron capacitados para impartirlo a los niños y adolescentes. “Observamos que el programa cambió significativamente el comportamiento financiero de los profesores, que recibieron una formación y enseñaron el material en sus clases. El propio ejercicio de repetir el material que habían aprendido en su formación reforzó sus conocimientos y generó mejoras reales en su conocimiento y comportamiento”.

Otros desafíos en lo referente a educación financiera, según la OECD es la falta de recursos humanos especializados para la preparación de contenidos, la identificación de canales privados de difusión masiva y gratuita y la falta de presupuesto.

La inclusión financiera genera un ganar-ganar

La inclusión financiera genera un ganar-ganar

Daniela Ordóñez tiene una cuenta de ahorros desde hace 10 años, cuando empezó a trabajar en una guardería de Cuenca. Esta madre de dos niñas de 8 y 2 años siente que al tener una cuenta bancaria sus ahorros están seguros; además siente que tiene mejores posibilidades de acceder a créditos en el banco.

Esta mujer de 33 años utiliza su cuenta bancaria para mantener un fondo que se destina para alimentos y educación principalmente. En la cuenta de ahorros deposita el sueldo que recibe en una empresa que distribuye materiales de construcción. Ordóñez además vende ropa por su cuenta y parte de esos ingresos también van a su libreta de ahorros. Ella es parte de la población que accede a productos y servicios de la banca, o lo que se llama inclusión financiera.

En Ecuador, según datos del Banco Central, el 52% de la población tiene una cuenta de ahorro en una institución financiera. Pero, en promedio, entre un 20% y 25% de ese grupo no accede a otro tipo de servicios, como créditos, tarjetas bancarias, entre otros.

Expertos en educación financiera señalan que la inclusión financiera contribuye en los hogares a reducir la vulnerabilidad ante situaciones imprevistas o adversas. Además evita que las personas acudan a estrategias que deterioran aún más la calidad de vida, como los prestamistas informales o chulqueros.

Para Cristóbal Neira el acceso a servicios y productos financieros representa una oportunidad para gestionar sus ingresos y los de su familia. Este economista abrió hace cinco años una cuenta bancaria para sus dos hijos de 15 y 10 años con un objetivo: ahorrar para su educación y enseñarles el valor del dinero bien administrado.

Neira está satisfecho con su decisión porque sus hijos ya entienden con claridad lo que significa un crédito o una cuenta de ahorros. “Al estar dentro del sistema financiero se abren oportunidades”, dice.

¿Por qué es importante la inclusión financiera? La banca ecuatoriana indica que una mayor inclusión financiera está relacionada con la disminución de la pobreza, así como con la reducción de las desigualdades.
Gracias a la inclusión financiera las personas empiezan a manejar su dinero y esto genera ahorro lo cual se convierte en un círculo positivo porque después del ahorro viene la inversión, el aumento de productividad y de empleo.

Además se dinamizan las actividades de las pequeñas economías, genera capacidades para aprovechar los recursos, eleva los niveles de ingresos y facilita el manejo de crisis, como emergencias médicas, muertes, robos o desastres naturales.

El sector bancario añade que el acceso a servicios financieros formales facilita la vida cotidiana de las familias, y contribuye a su bienestar general.  Una persona financieramente capaz es aquella que puede utilizar los productos y servicios financieros de una manera responsable y efectiva por ello es vital que los productos sean diseñados pensando en las necesidades de las clientes, y en las barreras que enfrentan, y que sean proporcionados de manera responsable y sostenible.

El país también se beneficia, según la banca ecuatoriana. La inclusión financiera permite una mayor generación de ahorro interno lo que da paso a un ciclo productivo mucho más amplio en toda la base de la pirámide y adicionalmente previene el gasto.

El sector bancario menciona que existen estudios que reafirman que cuando una persona tiene el dinero en el bolsillo es más fácil gastarlo de manera improductiva que cuando lo tienes en una entidad financiera. “El ahorro impulsa la economía de un país, genera producción y empleo, es por eso que todos los países miden la inclusión financiera, miden el total de ahorro y crédito contra el producto interno bruto, para tener el ahorro nacional y no depender del ahorro externo que normalmente se llama deuda externa”.

Las autoridades también destacan la importancia de la inclusión financiera. La Superintendencia de Bancos señala que la bancarización de la población contribuye al desarrollo económico de los países, por medio de la asignación de recursos. Y los servicios financieros mejoran las oportunidades de las personas.

Para Sonia Zurita, docente de la Espae, la inclusión financiera abre puertas, permite que la economía se formalice y se dinamice, “lo que permite mejores controles por parte de las autoridades”.

La dieta de la toronja y de la banca

La dieta de la toronja y de la banca

Cada cierto tiempo se ponen de moda algunas dietas: la Keto, la Atkins, y la siempre popular dieta de la toronja, a veces llamada la dieta de Hollywood. ¿En qué consiste esta terapia mágica? Básicamente, en tomar media toronja antes de cada comida para quemar la grasa que uno va a ingerir y listo.

En su versión más conocida, no implica rutinas de ejercicio. Basta ingerir media toronja antes de cada comida y bajará de peso. En realidad, todos sabemos que lo único que nos hace bajar de peso, de manera consistente y sostenible, es una buena alimentación y una rutina de ejercicio regular.

El resto son mitos, que nos hacen creer que sin atacar la causa real del problema podemos encontrar soluciones milagrosas.

Resulta que entrando en materia bancaria, hay quienes parecen creer en recetas mágicas que suenan bien, pero al igual que la dieta de la toronja, no solucionan nada. Es más pueden empeorarlo todo. Algunas de esas mágicas ‘dietas bancarias’ incluyen, eliminar el récord crediticio para que haya más crédito, crear segmentos de crédito para que sea obligatorio prestar, hacer que los servicios bancarios sean gratuitos, impedir el cobro de multas por deudas en mora o bajar las tasas de interés por decreto.

Abordemos este último punto, por ser el más recurrente. Es lo que llamaremos la Dieta de las Tasas. Solución mágica: bajar las tasas de interés. Resultado: menos crédito y sobre endeudamiento. Este es posiblemente el caso más recurrente de dietas bancarias. Si bajamos las tasas, por decreto, a la mitad o menos todos tendrán más crédito. Falso. Se olvidan quienes proponen esto de que en cualquier industria hay oferta y demanda.

Si la tasa baja demasiado, la demanda crecerá de forma desproporcionada y, en cambio, la oferta se restringirá porque las tasas no se cubrirían los costos mínimos para poder prestar. El resultado puede ser uno de dos: o desaparece el crédito del mercado y hay menos bienestar que antes, o los bancos se ven presionados a colocar a tasas bajísimas, lo cual induce a malas prácticas, pues los bancos deben prestar a clientes de alto riesgo y se genera un incentivo para sobre endeudar a los clientes.

Eso fue exactamente lo que pasó entre los años 2002 y 2006 en Estados Unidos. Tasas artificialmente bajas con créditos garantizados por el Estado, hicieron que los bancos comenzaran a tomar riesgos que nunca antes habían tomado. Y aparecieron los famosos créditos NINJA (No Income, No Jobs, No Assets). Una receta explosiva.

La realidad es que sabemos de sobra que las tasas son una consecuencia, no una causa en sí misma.

¿Queremos que las tasas bajen?

  • Hay que atraer más capital barato y estable.
  • Hay que bajar la carga impositiva, como los Impuestos a los Activos en Exterior o el Impuesto a la Salida de Divisas.
  • Hay que reformar el Código Monetario para que sea atractivo tener bancos en Ecuador, y que así venga más inversión directa y venga también la banca extranjera.
  • Hay que mejorar el entorno económico, que ha hecho que el riesgo país haya sido, en el promedio de la última década, 4 o 5 veces mayor que el de Colombia y Perú.
  • Hay que profesionalizar y formalizar a las empresas de Ecuador, para que el crédito sea menos riesgoso.
  • Hay que incentivar la cultura de ahorro, para que los depósitos sobre el PIB no sean los más bajos de América Latina (33%), sino los más altos, como en el caso de Panamá (110%).
  • Hay que crear incentivos que promuevan la innovación financiera y la competitividad. Entre muchas otras acciones previas.

Pero claro, lo más fácil es pensar que existen soluciones mágicas para bajar las tasas de interés, sin antes trabajar en lo realmente importante. Pero al igual que en las dietas, hay tanta gente dispuesta a creerse ese cuento que es muy fácil vender la píldora.

*Artículo Publicado en Primicas.ec