Dos jugadores clave para la inclusión financiera

Dos jugadores clave para la inclusión financiera

Por Evelyn Tapia

Especialista en Gestión de Contenidos en la Asociación de Bancos Privados del Ecuador

Casi dos años han transcurrido desde que en Ecuador se declaró la emergencia sanitaria por COVID-19, cuando todos nos encerramos. Hoy nos resultan lejanos esos días en que las noticias de cadáveres en las calles y las morgues copadas nos destrozaban y erizaban la piel. Sí, parecen lejanos, pero difíciles de olvidar. En ese escenario vivimos durante semanas, meses, y el virus aún no nos deja en paz.

Con la pandemia algunos nos dimos cuenta de que éramos privilegiados: podíamos trabajar desde casa, podíamos comprar comida usando el celular, incluso pagar cuentas solo con un par de clics desde la banca virtual. Si por alguna razón necesitábamos efectivo, podíamos caminar solo un poco hasta la tienda del barrio y hacer un retiro de un corresponsal no bancario (CNB).

Tanto los terminales POS —Point of Sale por sus siglas en inglés— (puntos digitales o físicos para cobros con tarjetas) como los CNB fueron dos jugadores fundamentales en el complejo contexto que nos planteó el virus. Estos mecanismos que ya nos facilitaban la vida antes de la pandemia fueron sumamente valiosos para los ecuatorianos en medio del confinamiento, pues contribuyeron a reducir la exposición al virus y riesgo de contagio. Ahora, cuando nuevas variantes siguen causando incertidumbre, estos mecanismos siguen siendo indispensables.

La pandemia también nos recordó, de la manera más clara y cruda, por qué es clave que exista más inclusión financiera en el país. ¿Es un privilegio la inclusión financiera en pleno 2020? Sí, porque lastimosamente hubo una parte de la población que tuvo —y todavía tiene— que exponerse más al virus, seguir pagando todo con efectivo, saliendo a buscar una agencia bancaria usando transporte público o seguir trasladándose largas distancias para cobrar en efectivo su sueldo.

Según el índice Global Findex, en el país cinco de cada diez ecuatorianos todavía no están dentro del sistema financiero formal; es decir que aquello que a unos nos resulta tan normal como tener una cuenta de ahorros y usarla desde el celular, para otros ecuatorianos es toda una novedad.

La falta de acceso a los servicios financieros del sector formal refuerza las condiciones de vulnerabilidad de la población de menores ingresos, señala el informe de la Estrategia Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) presentado en 2020 por el Banco Central del Ecuador (BCE). Al menos tres grandes problemas se alimentan en torno a la exclusión financiera.

Uno es la falta de ahorro. Quienes están fuera del sector financiero formal son menos propensos al ahorro y, por ende, son más vulnerables ante crisis económicas y ante shocks y eventos inesperados. La poca cultura de ahorro es una traba para la recuperación y el crecimiento económico de las familias en Ecuador y América Latina. En 2020, el Banco de Desarrollo de América Latina CAF realizó una encuesta a ciudadanos de Colombia, Brasil, Perú y Ecuador y al consultarles sobre el ahorro, seis de cada diez encuestados dijeron que no ahorran y quienes lo hacen ahorran principalmente de manera informal guardando efectivo en su casa, debajo del colchón o en alcancías (61 % en promedio), con la excepción de Brasil, país en el que el 72 % de la población que ahorra lo hace a través de cuentas de ahorro.

Un segundo problema que genera la exclusión financiera es la usura. Las personas que no tienen acceso a préstamos en el sistema formal no pueden crear un historial en los burós de crédito y suelen verse obligados a pedir dinero a usureros. En el caso de Ecuador las víctimas pueden terminar pagando tasas de interés de 1230 % anual en promedio (Estudio Equifax, 2021).

Un tercer problema es que quienes no están en el sistema financiero formal están lejos de acceder a instrumentos financieros de inversión que les permitan multiplicar sus ingresos; muchas veces, por la falta de educación financiera, esta población cae en estafas de falsos inversionistas como sucedió con los casos Big Money y notario Cabrera.

La Estrategia Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) identifica a las mujeres, los migrantes, los trabajadores y negocios informales como los grupos que requieren más esfuerzos para lograr su inclusión financiera, así como las empresas y emprendimientos del sector de las micro, pequeñas y medianas empresas.

La ENIF también establece metas para lograr el gran objetivo de una mayor inclusión financiera. Dos de estas metas apuntan a los jugadores clave que tanto ayudaron a los ecuatorianos durante la pandemia: los CNB y los pagos digitales.

Para el 2024, una de las metas de la ENIF es que no existan parroquias en el país sin corresponsales no bancarios y, en cuanto a los pagos digitales, otra meta es que la proporción de adultos que hicieron pagos digitales, que hoy corresponde a un 22 %, se incremente en 2024 y alcance al 60 % de la población.

Para alcanzar estas y el resto de metas de la ENIF es necesario el compromiso de los sectores público y privado, un marco regulatorio favorable para expandir la inclusión financiera y la infraestructura del sistema financiero y conectividad, señala el documento.

¿Han hecho los bancos privados su parte? Las cifras muestran que sí, aunque aún existen retos.

Los corresponsales son los que más crecen

En 2012, hace una década, la publicación Inclusión Financiera, aproximaciones teóricas y prácticas, elaborada por el BCE, mencionaba a los CNB como uno de los principales mecanismos nacientes en Latinoamérica con potencial para acercar a la población de menos recursos y de áreas rurales a los servicios financieros, abaratando los costos de despliegue que significan las agencias bancarias tradicionales.

En Ecuador, los CNB comenzaron a implementarse desde la banca privada en 2008 y actualmente el país es el cuarto de la región con más Corresponsales No Bancarios por cada 100 000 habitantes. De acuerdo con las estadísticas de la Federación Latinoamericana de Bancos (Felaban), Ecuador tiene 200 CNB por cada 100 000 habitantes.

El crecimiento de este mecanismo ha sido exponencial. Hoy los corresponsales son casi el 80 % de los puntos de atención de la banca privada. Incluso, algunos bancos ofrecen la opción de abrir cuentas de ahorro desde estos corresponsales, ubicados en tiendas, bazares, farmacias, ferreterías y otros pequeños comercios, dando origen a un camino más ágil hacia la inclusión de más personas al sector financiero.

En 2015, el país tenía 26 852 CNB y para 2021 se registraron 30 626. Actualmente, el número de CNB es casi 9 veces mayor al número de puntos de atención de la Economía Popular y Solidaria, que cuenta con 3634 puntos.

POS, un mecanismo con latente potencial

2020 fue un año de incremento histórico para las compras en línea y el uso de la banca virtual en el país. Una encuesta realizada por la Cámara de Comercio Electrónico señala que el 16 % de los encuestados realizaba compras en línea de manera habitual una vez al mes antes de la pandemia, pero luego de ella el número escaló al 40 %. En noviembre, la Cámara estimaba que al final de 2021 las compras online crecieran un 20 % frente a 2020. Y de acuerdo con los datos recopilados por la Asociación de Bancos Privados (Asobanca), las transacciones en canales virtuales de la banca crecieron 32 % en 2020.

Medicamentos, comida, ropa, tecnología y otros bienes, en medio de las restricciones de movilidad… Tener todo esto al alcance de un par de clics fue posible gracias a aquellos negocios que habían invertido tiempo y recursos en sus plataformas de compra en línea y a la tecnología desplegada por la banca, como los botones de POS (Point of Sale) virtuales para pagar con tarjetas de crédito y débito en la web. Pero además de los botones POS virtuales, también han sido clave aquellos negocios con terminales de POS físicos, es decir, aquellas máquinas que “leen” la tarjeta y procesan los pagos.

Debido a que en Ecuador todavía existe una brecha de acceso a tecnología y penetración de internet de casi un 30 % de la población, la posibilidad de pagar en los comercios de manera física, con tarjetas de débito y crédito, también resulta importante para ayudar a reducir la manipulación de billetes y monedas en el contexto de pandemia.

De acuerdo con datos de la Superintendencia de Bancos, cuando comenzó la emergencia sanitaria, en marzo de 2020, en el país se registraban 101 760 POS (incluyendo los digitales) y para diciembre de 2021 el número escaló a 115 116.

La tendencia de crecimiento en el uso de estos medios de pago en el país demuestra que los usuarios del sistema financiero reconocen que son mecanismos más rápidos y seguros para hacer sus transacciones. Esta tendencia de uso podría ser aún mayor en el país si no existiera normativa que desincentiva a los establecimientos comerciales a implementar esos sistemas de cobro. Por ejemplo, la Resolución NAC-DGERCGC15-00000284 del Servicio de Rentas Internas (SRI), que establece que las entidades financieras actúen como sujetos de retención del IVA en las compras que se realizan con tarjetas de crédito y débito. Esta medida provoca problemas de flujo de caja a los negocios, especialmente a los más pequeños, puesto que, cuando cobran con tarjeta, dejan de tener disponible en caja el dinero que se retiene por concepto del impuesto, desde el momento en que se realiza la compra hasta cuando el establecimiento debe realizar la declaración y liquidación del IVA.

Con la incertidumbre que continúa planteando el 2022 en torno a la pandemia, queda claro que estos dos seguirán siendo jugadores protagonistas en el proceso de generar más inclusión financiera.

Pero ningún juego se gana si no participa todo el equipo. Algunos de los desafíos todavía pendientes en este juego son, por ejemplo, eliminar las trabas que desincentivan a los microempresarios para la contratación de mecanismos como los POS y otras trabas de tramitología o excesiva regulación que hacen más complicado ofrecer servicios acorde a lo que pide el cliente; generar un entorno que permita crear más productos financieros digitales o análogos, creados a la medida de aquellos que aún están excluidos; lograr que la educación financiera alcance cada vez a más ecuatorianos, a través de un trabajo conjunto y técnico coordinado entre todos los actores del ecosistema; incrementar la cobertura de internet y acceso a telefonía celular, junto con educación en el tema digital y de ciberseguridad; y crear incentivos para reducir el uso del efectivo que está tan arraigado en los ecuatorianos.

La inclusión financiera, una herramienta que genera más oportunidades para las mujeres en el Ecuador

La inclusión financiera, una herramienta que genera más oportunidades para las mujeres en el Ecuador

Lograr que más mujeres formen parte del sistema financiero formal es un importante desafío que enfrenta el país. De acuerdo con los últimos datos del estudio Global Findex del Banco Mundial (2017), cuatro de cada diez mujeres en Ecuador no tienen acceso al sector financiero formal a través de productos tan básicos como una cuenta de ahorros y apenas una de cada diez accedió a un crédito de una entidad financiera.

Una mujer que trabaja, que abre una cuenta y ahorra, que accede a un crédito, que emprende y que tiene independencia para tomar decisiones sobre los recursos que genera es una mujer que contribuye a mejorar la calidad de vida de los suyos, que sabe que tiene un rol clave en su familia y en la sociedad, pero además, es una mujer que impulsa el crecimiento económico de su país.

En este 8 de marzo de 2022, cuando se conmemora el Día Internacional de la Mujer, es oportuno reflexionar sobre la importancia de la inclusión financiera de las mujeres, pues contribuye a su independencia económica y desarrollo personal o profesional; y además, es una herramienta clave para la reducción de la brecha económica y para la erradicación de la violencia económica y patrimonial que todavía viven muchas mujeres en Ecuador y el mundo.

La inclusión financiera tiene cuatro dimensiones, según el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF): acceso, uso, calidad y su impacto sobre el bienestar o salud financiera. La banca privada es consciente de la importancia de estas cuatro dimensiones; por ello, ha asumido el reto de esforzarse para que cada día más ecuatorianas estén incluidas en el sector financiero formal.

Uno de los indicadores clave que muestra los resultados de estos esfuerzos de la banca en este tema es el monto de recursos que se han conseguido de varios organismos internacionales y multilaterales. Esto ha permitido a la banca diseñar productos de crédito específicos para mujeres, conociendo su perfil, sus retos y buscando ser ese puente que las conecte con sus metas. 

Este financiamiento ha permitido que más mujeres accedan a capital de trabajo con condiciones más flexibles, tomando en cuenta que son un segmento de la población que enfrenta desigualdad salarial, mayor desempleo, entre otros problemas sociales. 

Entre 2020 y 2021, los bancos privados consiguieron USD 882 millones de crédito sostenible, de ese monto, una buena parte se destinó a crédito para mujeres emprendedoras, dueñas de negocios micro, pequeños y medianos que usaron esos recursos para generar ingresos para sus familias, incrementar la producción de sus negocios y dar empleo a otras mujeres, entre otros. 

El microcrédito es un segmento que requiere de las entidades financieras un intenso trabajo de acompañamiento y asesoría para que los beneficiarios puedan hacer el mejor uso posible de los recursos y construir un buen historial crediticio. Las mujeres, que han demostrado tener un carácter de pago incluso mejor que el de los hombres, son las principales beneficiarias de este tipo de crédito en el país. 

El 52% del microcrédito de la banca privada está destinado a mujeres, de acuerdo con las últimas cifras registradas por la Asociación de Bancos Privados (Asobanca). 

El trabajo de la banca por la equidad también es puertas adentro. De acuerdo con datos de Asobanca recopilados en 2021, el 59% de los trabajadores de la banca privada son mujeres. 

El  60,9% de los colaboradores de áreas operativas de la banca privada son mujeres y si se analizan los cargos administrativos, las mujeres también tienen más espacio, pues representan el 55,4% del personal que ocupa estos puestos. 

El compromiso de la banca privada es continuar desarrollando e implementando productos, servicios y estrategias que acorten los caminos para una mayor inclusión financiera de las mujeres, no solo enfocados en el acceso, sino también en el uso, la calidad y al impacto positivo en la calidad de vida. Y así también, ser un sector líder en la creación de espacios de trabajo libres de violencia que ofrece oportunidades de crecimiento profesional para las mujeres que trabajan en el sector bancario.

Siete errores comunes de las finanzas en pareja

Siete errores comunes de las finanzas en pareja

El manejo del dinero es un asunto sensible para las parejas; y de hecho, es uno de los temas que puede generar más asperezas cuando no se aborda de manera adecuada.

Uno de los problemas en torno a las finanzas en pareja es la falta de comunicación.  En 2019, la firma Mutual Northwstern y The Knot realizó una encuesta que mostró que solo el 37% de los encuestados hablaba con su pareja sobre finanzas una vez al mes. Evitar hablar del dinero es el camino más fácil que toman algunas parejas, sin embargo, es el más peligroso y puede derivar en problemas más grandes como separaciones, divorcios, e incluso violencia económica —afectando principalmente a las mujeres—.

 Un manejo saludable de las finanzas en pareja permitirá que alcancen con más facilidad sus metas comunes y personales; además, ayudará a mejorar la calidad de vida en el hogar.

Es importante identificar cuáles son los errores más comunes que se comenten para evitar caer en estos mismos problemas. Si está cometiendo uno de estos errores, tenga cuidado:

Evitar hablar del manejo del dinero

La conversación sobre el dinero es clave en una relación de pareja, no tiene que ser una conversación recurrente, pero sí es ideal que exista un espacio para que conversen sobre la situación financiera y lleguen a acuerdos cada cierto tiempo, o antes de tomar decisiones que afecten la economía del hogar. Para evitar que el tema se torne áspero, no aborde el tema si han discutido por otros asuntos recientemente o si alguno de los dos está de mal humor. Es mejor buscar espacios relajados para hablar del tema.

Esconder información

Compartir la vida junto a una persona implica que exista la confianza suficiente para conversar sobre los ingresos que tiene cada uno y de dónde provienen estos; así también, es importante ser transparente con respecto a las deudas que se arrastraban antes de que la pareja se conozca, de ser el caso.  Ocultar información a la pareja puede crear fisuras; y por el contrario, ser transparente ayudará a que, como equipo, tomen mejores decisiones y se apoyen.

Olvidar el presupuesto

Una herramienta fundamental para tener unas finanzas personales sanas es elaborar un presupuesto. La pareja debe aprender a identificar cuáles son los tipos de gastos en los que incurren (aquellos gastos compartidos y los que son particulares de cada uno, los gastos fijos y los gastos superfluos), registrarlos e ir ajustándolos en función de los ingresos. Hay parejas que también prefieren tener sus propios presupuestos para llevar registros de aquellos gastos particulares que no atañen a la pareja. No hay una sola receta, lo importante, es que se registren los ingresos y gastos del hogar, para identificar en dónde se pueden hacer ajustes y para dividir de manera adecuada las responsabilidades.

Dejar de lado el ahorro

Siempre existen imprevistos que sortear en la vida de pareja. Quizás uno de los dos pierde el empleo, o alguno enferma. Por eso es imprescindible que la pareja tenga ahorros sobre los cuales sostenerse en momentos difíciles. El ahorro, además, puede ayudar también a alcanzar metas en común: un viaje, ampliar el departamento, etc. A la hora de decidir cuánto ahorrar, no olviden revisar su presupuesto. Con base en eso podrán identificar cuál es el monto apropiado.

No conocer el perfil de tu pareja en cuanto a gastos

¿Sabe qué significa el dinero en la vida de su pareja? Es decir, ¿su pareja es una persona para quien el dinero es muy importante? ¿Es muy ahorradora o más bien gasta con ligereza? Estas diferencias son algunas de las que construyen el perfil o la personalidad financiera de una persona. Algunas personas son más propensas a gastar, otras son más propensas al ahorro y otras, a las inversiones. Conocer cuál es el perfil de su pareja le ayudará a ser más compresivo y a dialogar con más empatía.

La división de los gastos es inequitativa

Debido a que todavía existe una importante brecha de género en el aspecto económico, es posible que la mujer en la pareja gane menos dinero que el hombre. En Ecuador, en promedio, por cada dólar que gana el hombre, la mujer gana USD 0,84, de acuerdo con el Instituto Ecuatoriano de Estadística y Censos (INEC). De ahí que, la idea de que los dos aporten dinero en igual proporción podría ser inequitativa. Lo ideal es que cada miembro de la pareja aporte en función de sus ingresos.

Solo una persona maneja el dinero

Existen personas que se autodefinen “malas” para el manejo de las finanzas, porque son olvidadizas o despistadas, por lo que es muy probable que olviden pagar, por ejemplo, la factura del agua. No obstante, esto no debería ser una excusa para que solo un miembro de la pareja cargue con todas las responsabilidades financieras en el hogar. La constancia ayuda a construir hábitos. ¡No es imposible cambiar! Además, existen herramientas que pueden ayudar a las personas despistadas (apps, recordatorios en el celular, etc) a adoptar cambios. Si se desentiende del manejo de las finanzas, en caso de fallecimiento de la pareja o ruptura de la relación, le resultará muy complicado hacer frente a estas responsabilidades.

Cuidado con el phishing ¡No muerda el anzuelo!

Cuidado con el phishing ¡No muerda el anzuelo!

A sus 61 años, Tere nunca ha usado la banca electrónica, pero ahora, por la pandemia, quiere evitar salir al banco y ha decidido descargar la app y hacer transacciones desde su celular. Tere es mi mamá y me ha pedido a mí, su hija millenial, que la ayude.

Antes de hacerlo, le pregunté: Mami, ¿sabe qué es el phishing? Su respuesta inmediata fue: “Uy, ni idea”.

Entonces, antes de comenzar esta aventura con mi mamá, prometí explicarle qué es el phishing, a ella y a todos aquellos que no han usado la banca electrónica todavía y quieren comenzar a hacerlo para aprovechar la agilidad que brindan estas plataformas.

Pero sobre todo, lo explicaré a aquellos que ya usan su banca electrónica y no saben qué es el phishing y, por ende, se están exponiendo a peligros.

Según el sitio especializado We live Security, en 2021, el 36% de los ciberataques (robos y delitos a través de herramientas informáticas y dispositivos electrónicos) perpetrados en el mundo fueron a través de la modalidad phishing; esto representa un incremento de 11% de ataques frente a los registrados en 2020.

 Entonces, comencemos por ahí: el phishing es un tipo de robo. Para que no muerda el anzuelo, aquí respondemos las preguntas más frecuentes.

¿Cómo sucede el phishing?

Cualquier persona puede ser blanco de este ataque. El phishing consiste, generalmente, en el envío de correos electrónicos que a simple vista parecen venir de fuentes de confianza (como bancos, empresas de tarjetas de crédito, empresas de retail, personajes famosos o familiares) pero que en realidad son fraudulentos; es decir, los envían delincuentes que buscan concretar un robo.

Aunque el correo electrónico es el medio más usado por los ciberdelincuentes para este tipo de fraudes, el phishing puede utilizar otros medios, como los SMS, mensajes por Whatsapp, Facebook y otras redes sociales.

Por lo general, estos mensajes suelen contener links en los que se pide a las víctimas dar clic. Al dar clic en el link le pueden pedir llenar sus datos personales; llevarlo a descargar supuestos documentos adjuntos o incluso, pueden incluir links que lo lleven a concretar pagos virtuales.

En otros casos, los delincuentes pueden intentar entablar una relación de confianza con usted, para obtener la mayor cantidad de información a través de conversaciones y a través de lo que se conoce como ingeniería social.

¿Qué pueden robarme a través del phishing?

El phishing puede derivar en robo de sus datos personales e identidad, robo de cuentas de redes sociales, así como robo de dinero en cuentas y uso fraudulento de tarjetas de crédito.

¿Cómo puedo detectarlo?

La creatividad de los delincuentes es grande, pero hay patrones de mensajes que le ayudarán a percibir el fraude. Existen al menos cinco grandes tipos de mensajes:

Alerta del banco

Los bancos nunca escriben mensajes a sus clientes para solicitar su información personal, ni claves de cajero, ni contraseñas de acceso a banca virtual. Si recibe estos mensajes, elimínelo o márquelo como spam y alerte a su banco de inmediato.

Problemas de facturación

En el mensaje le dirán que algo que ha comprado en línea no se puede enviar por un problema en la factura. Al hacer clic, se le lleva a una página falsificada donde deberá introducir sus datos financieros, con lo que los delincuentes habrán concretado su fraude.

Las autoridades van a por usted

En este mensaje le harán creer que alguna autoridad o institución necesita su información. Al hacerle creer que es una orden de una autoridad que podría implicar penalizaciones, generarán presión. ¡No se deje convencer!

Se ha ganado un premio

Estos mensajes pueden ser variados. Pueden ofrecer un premio en efectivo, un viaje, criptomonedas y otras ofertas como la oportunidad de formar parte de un exitoso y rentable negocio sin mucho esfuerzo. Normalmente, estos mensajes suelen tener el factor de prisa; es decir, insisten en que, si no acepta el regalo en un determinado tiempo, lo perderá. Por más tentadora que suene la oferta, no preste atención.

Una súplica de ayuda

En estos casos, los delincuentes se hacen pasar por un amigo o familiar y le explican que están en una situación desesperada, por lo que le suplican ayuda económica.

¿Cómo evito ser víctima?

La educación financiera junto con la educación en temas digitales son pilares fundamentales que ayudan a los usuarios a aprovechar de mejor manera los beneficios que brindan las herramientas tecnológicas. Es importante que los usuarios pongan en práctica normas básicas de seguridad como: tener siempre actualizado el antivirus en el dispositivo en el que usan la banca virtual, evitar conectarse a Internet en redes de conexión públicas para hacer compras o pagos en línea y no compartir con terceros las contraseñas de la banca virtual ni anotarlas en papeles.

Cinco reglas básicas para ahorradores primerizos

Cinco reglas básicas para ahorradores primerizos

Enero es el mes de los nuevos comienzos. En el primer mes del año nos planteamos metas que a veces incluyen retomar cosas que dejamos a medias mientras transcurría el año anterior. 

Enero nos invita a hacer esa lista en la que nos planteamos, por ejemplo, volver a comer sano, retomar la rutina en el gimnasio o una de las más famosas: intentar ahorrar de nuevo.

¿Ya ha intentado ser una persona que ahorra y no lo ha logrado? Ahorrar es una meta importante que le permitirá mejorar su calidad de vida y no tiene por qué ser imposible. En Ecuador la mayoría de los ciudadanos no ahorra. De acuerdo con una encuesta realizada por el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) en mayo de 2021, seis de cada diez ecuatorianos no ahorran y tres de cada cinco no tienen una meta de ahorro. 

Si este 2022 quiere dejar de ser parte de estas estadísticas, tome en cuenta estas cinco claves básicas para todo ahorrador primerizo.

No irá a ningún lado sin una meta

Fije una meta para su ahorro. Es común fallar en el propósito de ahorrar cuando decidimos “ahorrar por ahorrar” sin ningún objetivo y sin establecer el tiempo en el que lo quiere lograr. Establezca metas de ahorro a corto plazo si es la primera vez que va a ahorrar. Por ejemplo, ahorre pequeños montos para comprar una nueva casita para su perro. Una vez que se haya habituado a cumplir las pequeñas metas podrá plantearse objetivos más a mediano y largo plazo, como reunir el dinero para ir al próximo mundial o para comprar la camioneta para su negocio.

Pasito a pasito

No sobreestime sus capacidades. Si nunca ha ahorrado y de pronto decide hacerlo comience siendo realista, es muy posible que no le resulte sencillo ahorrar grandes cantidades de dinero si nunca antes lo ha hecho.  Lo mejor es comenzar poco a poco con montos apropiados de acuerdo a sus ingresos.  

Haga un presupuesto

Registre sus ingresos y gastos por escrito mes a mes, a esto se le conoce como presupuesto. Identificar cuánto realmente ingresa a su bolsillo y cuánto y cómo gasta ese dinero es clave para saber cuánto podrá ahorrar. Identifique cuáles son sus gastos fijos y necesarios y aquellos que son superfluos y podrían recortarse. El dinero que queda luego de restar los gastos de los ingresos es aquel que podrá usar para su fondo de ahorro.

No se estrese con los porcentajes

Algunos expertos recomiendan ahorrar el 10% de los ingresos, otros sugieren el 20%. Tranquilo, el porcentaje ideal para ahorrar no existe. Incluso existen mecanismos de ahorro que no tienen que ver con un porcentaje, como por ejemplo el famoso reto de las 52 semanas (que es el número de semanas que tiene el año), que se logra ahorrando una cantidad de dinero que va en aumento cada semana. No importa la cantidad de dinero, importa que cree el hábito con constancia y compromiso.

Hágalo a su estilo, pero hágalo

Busque la forma que le resulte más práctica para ahorrar. Puede usar el clásico mecanismo de los sobres y alcancías o también puede abrir una cuenta de ahorros en un banco, distinta a la que usa para sus gastos del día a día, en donde deposite el monto destinado al ahorro. Si se considera olvidadizo, también puede contratar los servicios de ahorro programado que ofrecen los bancos para guardar automáticamente el dinero o descargar aplicaciones móviles que tienen recordatorios y otras opciones para gestionar su ahorro.

No olvide estas claves y este 2022 podrá ser un año distinto en el que cumpla sus metas, lo logrará si se compromete a respetar ese monto de ahorro, no se vale hacer trampa.

Los 10 mandamientos de la ciberseguridad no olvidarás

Los 10 mandamientos de la ciberseguridad no olvidarás

Gracias a la tecnología es cada día más fácil acceder y controlar nuestras cuentas bancarias con un par de clics.  Y, como ocurre en todo el mundo, delincuentes cibernéticos se esfuerzan cada vez más para buscar mecanismos y robar nuestra información personal y luego, nuestro dinero.

En un mundo cada vez más digital, no podemos estar desprevenidos. Según la firma de seguridad Kaspersky, en los primeros ocho meses de este año, los ciberataques aumentaron un 24% en América Latina.

¿Qué hacer ante este peligro? Tranquilo, no estamos solos, tenemos una aliada de nuestro lado: “la ciberseguridad”, que consiste en una serie de normas y principios que debemos seguir para no ser víctimas de los delitos informáticos.

Aquí te compartimos los 10 mandamientos de la ciberseguridad que no debes olvidar:

1 No facilitarás tus contraseñas

2 No darás tus datos personales (Si no tienes total seguridad de quien los va a recibir)

3 Usarás siempre conexiones seguras

4 Tendrás siempre actualizado el antivirus, sistema operativo y el navegador

5 Evitarás las redes de conexión públicas para hacer compras o facilitar datos personales

6 Emplearás siempre métodos seguros de pago

7 No instalarás programas que no procedan de una fuente fiable

8 No abrirás correos ni mensajes que parezcan sospechosos

9 Desconfiarás de los anuncios con precios exageradamente bajos

10 Ante cualquier duda te comunicarás con tu banco

Fuente: https://www.consumoresponde.es/art%C3%ADculos/recomendaciones_sobre_la_utilizacion_de_internet