Remesas representan 3,8% del PIB y llegan principalmente por canales bancarios

Remesas representan 3,8% del PIB y llegan principalmente por canales bancarios

Por: Andrea Villarreal y Nicolás Estrella
Departamento Económico Asobanca

El comportamiento de las remesas en Ecuador alcanzó un desempeño récord. De acuerdo con los datos del Banco Central del Ecuador (BCE), las remesas recibidas entre abril y junio de este 2021 alcanzaron los USD 1.088 millones, cifra superior en 61% comparado con el mismo periodo de 2020. De este flujo, el 50,2% de remesas se canalizaron a través de la banca privada. El crecimiento de remesas se da por la recuperación de las economías avanzadas y en particular, por los estímulos que Estados Unidos entregó en el contexto de la pandemia.

Según diversos estudios, las divisas que envían los inmigrantes desde el exterior a sus países de origen actúan como un mecanismo de financiamiento especialmente para los estratos socio económicos vulnerables al aumentar su nivel de ingresos y permitir a las familias hacer frente a las crisis (Ratha, 2013). Asimismo, las remesas son una herramienta contra cíclica para que las familias enfrenten shocks externos que pueden afectar su bienestar (UNDP, 2011). 

En un contexto de dolarización, el ingreso de estas divisas fortalece el consumo, la liquidez y, por tanto, incide en el desempeño del Producto Interno Bruto. El arribo de divisas no solo facilitó que en el segundo trimestre del año (abril-junio), el consumo de las familias se incremente 10,5% frente al mismo periodo de 2020, sino que, además, en términos anuales (últimos cuatro trimestres consecutivos), la participación de las remesas representó para el país el 3,8% del PIB alcanzando los USD 3.947 millones.

Al analizar las remesas recibidas por continente de origen, en el segundo trimestre del año, América obtuvo el 70,4% de participación dentro del total, seguido de Europa y el resto del mundo con el 29,3% y 0,4%, respectivamente. Dentro de los principales países de origen de las remesas, destaca Estados Unidos que contribuyó con el 63% del total de remesas recibidas, al sumar USD 688 millones. Por su parte, España obtuvo una participación del 21% en el segundo trimestre, al sumar USD 233 millones; e Italia en tercer lugar con el 4,3% de participación.

Según Mundaca (2009), la repercusión de las remesas en el crecimiento económico de los países depende principalmente de la existencia de una importante intermediación financiera. En el caso de Ecuador para junio 2021, el 50,2% de las remesas recibidas fueron canalizadas por la banca privada. Esta mayor participación se apalanca en el incremento del uso de medios de pago electrónicos por parte de los usuarios del sistema financiero. De acuerdo con los datos del BCE para el año 2010, los pagos por medios electrónicos representaban apenas el 46% del PIB nacional. Sin embargo, para el año 2020 estos crecieron 89 puntos porcentuales, alcanzando una participación del 135% del PIB (BCE, 2020). La prominente digitalización e innovación del sistema financiero permite incrementar los servicios financieros de la banca, además de contribuir con la inclusión financiera.

Por otro lado, entre el primer y segundo trimestre de 2021, las remesas recibidas llegaron principalmente a la Sierra ecuatoriana, al sumar USD 654 millones, con un crecimiento anual del 68%. Asimismo, el 37% del total de las remesas que ingresaron al país en este periodo, tuvieron como destino la región Costa, cifra que alcanzó los USD 399 millones, con un crecimiento anual del 49%. A nivel de provincias, Guayas contribuye con el 27,6% (USD 300 millones), seguido por Azuay con el 21,9% (USD 238 millones) y Pichincha con el 16,5% (USD 180 millones). 

Remesas enviadas

Las remesas que son enviadas desde Ecuador hacia el resto del mundo también muestran un desempeño creciente. Al cierre del segundo trimestre de 2021, las remesas enviadas sumaron un total de USD 160 millones, con una variación anual del 69%. Entre los principales países receptores están: Colombia (59%), México (15%) y Perú (9%). Desde la Sierra ecuatoriana se enviaron USD 99 millones (62%), seguida por la región Costa con una cifra cercana a los USD 50 millones (32%) y la Amazonía con un total de USD 10 millones (6%). 

El crecimiento del flujo de las remesas hacia y desde Ecuador está marcado por la recuperación económica del mundo post pandemia. En este sentido, el sistema financiero nacional ha jugado un rol fundamental en la facilitación de transacciones físicas y digitales aún en los momentos de mayor confinamiento. Esto incluye el ingreso y salida de remesas de forma ágil y segura. La banca se ha mostrado resiliente y abierta a una transformación digital que permita proveer una mayor cantidad de servicios para los usuarios, como en el caso de las remesas. Sin embargo, la economía nacional atraviesa una serie de retos económicos para los próximos años que podrían mermar los efectos positivos de las remesas en el incremento de la producción nacional, por lo cual, resulta imperativo la ejecución de planes económicos que permitan aprovechar el ingreso de divisas en el fortalecimiento de la economía nacional y de su sistema financiero.

Bibliografía:

BCE. (2020). Documento Estadístico de los Medios de Pago Electrónicos en Ecuador. Obtenido de Banco Central del Ecuador: https://contenido.bce.fin.ec/documentos/Administracion/snp-estadistica-1.pdf

Mundaca, G. (2009). Remittances, Financial Market Development, and Economic Growth: The Case of Latin America and the Caribbean. Review of Development Economics, 288-303.

Ratha, D. (Septiembre de 2013). The impact of remittances on economic growth and poverty reduction. Obtenido de Migration Policy Institute: https://saxafimedia.com/wp-content/uploads/2019/08/Remittances-PovertyReduction.pdf

UNDP. (2011). The Stability and Countercyclicality of Remittances in the Context of External Economic Shocks . En U. N. Programme, Towards Human Resilience: Sustaining MDG progress in an age of economic uncertainty (págs. 129-136). New York: UNDP.

Los 10 mandamientos de la ciberseguridad no olvidarás

Los 10 mandamientos de la ciberseguridad no olvidarás

Gracias a la tecnología es cada día más fácil acceder y controlar nuestras cuentas bancarias con un par de clics.  Y, como ocurre en todo el mundo, delincuentes cibernéticos se esfuerzan cada vez más para buscar mecanismos y robar nuestra información personal y luego, nuestro dinero.

En un mundo cada vez más digital, no podemos estar desprevenidos. Según la firma de seguridad Kaspersky, en los primeros ocho meses de este año, los ciberataques aumentaron un 24% en América Latina.

¿Qué hacer ante este peligro? Tranquilo, no estamos solos, tenemos una aliada de nuestro lado: “la ciberseguridad”, que consiste en una serie de normas y principios que debemos seguir para no ser víctimas de los delitos informáticos.

Aquí te compartimos los 10 mandamientos de la ciberseguridad que no debes olvidar:

1 No facilitarás tus contraseñas

2 No darás tus datos personales (Si no tienes total seguridad de quien los va a recibir)

3 Usarás siempre conexiones seguras

4 Tendrás siempre actualizado el antivirus, sistema operativo y el navegador

5 Evitarás las redes de conexión públicas para hacer compras o facilitar datos personales

6 Emplearás siempre métodos seguros de pago

7 No instalarás programas que no procedan de una fuente fiable

8 No abrirás correos ni mensajes que parezcan sospechosos

9 Desconfiarás de los anuncios con precios exageradamente bajos

10 Ante cualquier duda te comunicarás con tu banco

Fuente: https://www.consumoresponde.es/art%C3%ADculos/recomendaciones_sobre_la_utilizacion_de_internet

El Club de Banca: ¡Cinco años y contando!

El Club de Banca: ¡Cinco años y contando!

Desde 2017, la Asociación de Bancos Privados (Asobanca) genera un espacio dinámico en el que jóvenes universitarios se reúnen para aprender sobre cómo funciona el sector bancario y financiero en lo teórico y lo práctico, sus desafíos y oportunidades, tendencias de innovación y banca digital, entre otros tópicos del sector financiero.

Se trata del Club de Banca de Asobanca, que el pasado 26 de noviembre de 2021 finalizó su novena edición.

En la última edición, que se realizó desde el 24 de septiembre de 2021, 150 estudiantes de seis universidades del país: la Escuela Superior Politécnica del Litoral (Espol), la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE), la Universidad de las Américas (UDLA), la Universidad de Especialidades Espíritu Santos (UEES), la Universidad San Francisco de Quito (USFQ) y la Escuela Superior Politécnica de Chimborazo (ESPOCH) participaron de las actividades de este importante Club.

¡Un encuentro después de mucho tiempo!

Una de las últimas actividades que realizó el Club en esta novena edición fue una charla y conversatorio con expertos del sector bancario, quienes expusieron sobre las fortalezas del sector financiero, su papel en la reactivación económica del país, así como los retos que enfrenta la banca en áreas como innovación, inclusión financiera y sostenibilidad.

Este evento se realizó en el marco de la Semana de la Economía que organizó la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE) el pasado 22 de noviembre de 2021, en el Auditorio Mayor del Centro Cultural de la PUCE.

Desde 2017, cuando comenzó el Club, las sesiones se habían venido desarrollando de manera presencial, sin embargo, por la pandemia, estas comenzaron a ser virtuales desde el año 2020. De ahí que el evento del pasado 22 de noviembre se convirtió en la primera actividad presencial que volvió a reunir a estos jóvenes para hablar del sector financiero y fortalecer la comunicación y camaradería entre compañeros, líderes estudiantiles y docentes.

Andrea Villarreal, directora del departamento económico de Asobanca dio la charla “Perspectivas del sistema financiero nacional: fortalezas, desafíos y horizontes de futuro».

Más tarde se realizó un conversatorio en el que Guillermo Poveda, Gerente Corporativo de Innovación de Grupo Pichincha habló sobre innovación y nuevas tendencias de la banca; Carolina Landín, asesora de Sostenibilidad y Responsabilidad Social de Produbanco habló sobre las nuevas tendencias en sostenibilidad y responsabilidad social de la banca y Rodrigo Andrade, Vicepresidente de Banco Guayaquil, expuso sus ideas sobre las nuevas tendencias enfocadas en tecnología y seguridad bancaria.

Un aplauso a los ganadores

Una de las fortalezas del Club de Banca es que permite a los estudiantes aprender a utilizar la herramienta de datos abiertos Datalab, un instrumento de inteligencia financiera que proporciona información y data técnica del sector. En la última sesión, los estudiantes participaron en un concurso en el que se evaluó su habilidad para utilizar la herramienta.

Los ganadores fueron:

Primer lugar: Pedro Rivadeneira -PUCE

Segundo lugar: Camila Marcayata -PUCE

Tercer lugar: Génesis Sagñay -ESPOCH

Cuarto lugar: Lesly Caicedo -ESPOCH

Quito lugar: Angie Aguilar -ESPOCH

Sexto lugar: Luis Bravo -ESPOCH

Además, en el concurso grupal, la universidad ganadora fue la Escuela Superior Politécnica del Litoral Espol, de Guayaquil.

¡Felicitaciones a todos!

¿Qué te pareció el Club de Banca?

Leslie Caicedo estudiante de la Espoch

“El Club me ha traído excelentes experiencias de aprendizaje, pude compartir ideas y conversaciones sobre el sector financiero no solo con mis compañeros de la Espoch, sino también con personas de otras universidades. Una de las cosas más importantes es que aprendimos a usar una herramienta tan completa como el Datalab”.

María Sol Vásquez, estudiante de la PUCE

“Me pareció una experiencia muy interesante, porque combina enseñanzas en lo teórico y en lo práctico. Nos permite reforzar además los conocimientos que adquirimos en las clases y nos da la oportunidad de escuchar y conversar con expertos del sector, con gerentes, con personas muy preparadas que fueron los expositores en las charlas”.

 Ismael Gálvez, estudiante de la Universidad San Francisco de Quito

“El Club de Banca nos permite compartir conocimiento, charlas y diálogos con otros líderes, es una excelente forma de hacer networking y a la vez, de aprender sobre temas tan interesantes del sector financiero”.

Ángel Castelo, docente Espoch

“El Club de Banca es muy oportuno para los estudiantes, porque necesitan estar cerca de la academia y la praxis, entonces estos espacios son muy valiosos para que los jóvenes se nutran y se preparen para la vida profesional”.

Andrea Villarreal, directora del Departamento Económico de Asobanca

“El Club busca conectar a los jóvenes con conceptos bancarios y financieros, permite a los participantes intercambiar conocimientos, desarrollar investigación; y es clave porque también los ayuda a aprender a manejar y analizar datos del sector, con lo que pueden promover iniciativas propias en sus universidades. Sabemos que han organizado seminarios, charlas, podcast, entre otras actividades que acompañan y refuerzan lo aprendido”.

Este 2022, en el Club de Banca estamos listos para comenzar nuevas sesiones de aprendizaje, conversaciones, debates y crecimiento.

Las ventas del sector privado apalancan la recuperación

Las ventas del sector privado apalancan la recuperación

Autores: Adriana Santillán y Juan Sebastián Vela. Departamento Económico Asobanca  

La pandemia global del COVID-19 provocó una crisis de salud pública sin precedentes que paralizó a la economía mundial. Sus efectos fueron devastadores no solo en términos de salud, reducciones en el ingreso o desempleo, sino que a nivel empresarial, se generaron disrupciones en la producción de bienes y servicios que afectaron directamente las operaciones y por ende, el nivel de ventas. Estos efectos se percibieron en todos los sectores de la economía ya que es complicado mantener la salud de un solo sector, si el resto de las actividades se encuentran afectadas.

De acuerdo con datos del Servicio de Rentas Internas (SRI), en 2019 el total de ventas y exportaciones del sector privado fue de USD 130.392 millones, mientras que para el año 2020 esta cifra descendió a USD 113.645 millones, lo que significa una disminución anual del -12,8%. Dado que el shock fue generalizado, la mayoría de las actividades económicas sufrieron una disminución en sus ventas en 2020. Tal es el caso de la construcción, sector que tuvo un nivel de ventas 31,5% inferior al de 2019.  Lo mismo ocurre con el comercio, la agricultura, las actividades financieras y de seguros y la enseñanza, las mismas que al 2020, poseen una tasa de variación anual en ventas del -12,4, -5,3%, -5,7% y -17,2%, respectivamente (Gráfico 1).

La caída de las ventas provoca consecuencias negativas en la rentabilidad de las empresas. Al no poder vender se reducen los ingresos y se afecta todo el negocio. La rentabilidad constituye un termómetro de la salud de las empresas. Así, una mayor rentabilidad significa que estas han sabido aprovechar sus recursos de una manera eficiente para generar ganancias, lo que a su vez se traduce en mayor inversión para entregar bienes y servicios y más fuentes de empleo. De tal modo, además de medir el beneficio derivado de la inversión de una empresa, la rentabilidad tiene que ver con la utilidad generada para la sociedad en general, no únicamente en términos económicos, sino que también en bienestar, calidad de vida, entre otros (Rogobete, A. 2021).

Al tomar el indicador de rendimiento sobre el patrimonio (ROE), se compara la rentabilidad entre diferentes empresas o sectores económicos (Medina y Mauricci, 2014). Es decir, mientras mayor sea este indicador, mayor será la capacidad que una empresa posee para generar utilidades con relación a sus recursos.

En el Gráfico 2 se observa la rentabilidad de las principales actividades económicas para el año 2019 y 2020[1]. Las actividades que presentan mayor afectación en el ROE 2020 en comparación con el de 2019 son: actividades profesionales con 25,3 puntos porcentuales (p.p.) de reducción; transporte y almacenamiento con una caída de 14,2 p.p; y banca privada con una reducción de 9,1 p.p.  

En el caso del sistema bancario ecuatoriano, en 2019 alcanzó un ROE de 13,9%, por debajo del promedio de América Latina según los datos de la Federación Latinoamericana de Bancos. Sin embargo, para el año 2020, este indicador fue de 4,8% lo cual evidencia la fuerte afectación tras la crisis sanitaria. Lo mismo sucede en el caso de las cooperativas de ahorro y crédito y las mutualistas, las cuales presenciaron en 2019 un ROE de 8,1% y 5,9%, respectivamente, pero para el 2020 estas cifras fueron de 3,6% y 1,4%. En conjunto, el sector financiero tuvo una afectación importante por la necesidad de hacer mayores provisiones dada la posibilidad de incurrir en mayor cartera vencida por falta de pagos, brindar atención ininterrumpida y asegurar que los canales de transaccionalidad se mantengan operativos y seguros.

En la época previa a la pandemia, las industrias en Ecuador con los mayores niveles de rentabilidad fueron: transporte y almacenamiento (ROE del 36,2%); actividades profesionales (ROE del 31,6%); y explotación de minas y canteras (ROE del 17,3%), según los datos reportados por las empresas a la Superintendencia de Compañías. Mientras que para el cierre del 2020, estas actividades fueron: transporte y almacenamiento; enseñanza; y explotación de minas y canteras, con un ROE de 22,0%, 12,8%, y 11,5%, respectivamente. Esto significa, por ejemplo, en 2019, por cada dólar de capital o patrimonio que una empresa de transporte o almacenamiento invirtió, ganó 0,36 centavos de utilidad.

La caída en las ventas y por tanto, el golpe ocasionado en la rentabilidad de los distintos sectores económicos, limitan la capacidad de generación de aportes al Estado mediante impuestos. Según el SRI, en 2020 la recaudación tributaria efectiva fue de USD 11.748 millones, mientras que en el año 2019, esta cifra fue de USD 13.480 millones, lo que representa una disminución del 12,9%, corroborando la desaceleración económica.

En el Gráfico 3 se observa la participación de las diferentes actividades económicas en la recaudación tributaria total. La actividad que más contribuye a la recaudación de impuestos es el comercio al por mayor y menor (30%), seguida de las actividades financieras y de seguros (18%) y la explotación de minas y canteras (5%).

Al realizar un análisis más minucioso de las actividades financieras y de seguros (mismas que representan el 18% de la recaudación total a diciembre de 2020), se observa que, de estas, el sistema bancario, cooperativo y de mutualistas, representan el 87% de la recaudación total a diciembre de 2020 (Gráfico 4).

Asimismo, la recaudación del impuesto a la renta presenció una caída. En 2019, esta cifra sumó USD 4.769 millones, mientras que en 2020 descendió a USD 4.406 millones, con un decrecimiento del 7,6%. En el Gráfico 5, se plasma lo recaudado en impuesto a la renta en relación con la utilidad neta obtenida de las principales actividades económicas.

Las actividades que más contribuyeron en la recaudación del impuesto a la renta con respecto a su utilidad neta en 2019 fueron mutualistas; cooperativas; comercio y construcción. Mientras que, para el año 2020, estas actividades fueron mutualistas; enseñanza; cooperativas y bancos privados.

La magnitud desproporcionada de la pandemia afectó a todas las actividades económicas del Ecuador, dejando secuelas en sus operaciones, niveles de ventas y, por ende, la rentabilidad y su posibilidad de aportar con mayores impuestos. La recuperación económica depende en gran medida de la capacidad de las empresas de volver a generar ventas y una adecuada rentabilidad, lo cual no solo es bueno para la salud de los negocios, sino para toda la economía en su conjunto ya que esto se traduce en más empleos, mayor consumo, más aportes mediante impuestos y finalmente, dinamización económica que encaminará al país a la recuperación sostenida. Resulta imprescindible entonces, reconocer la importancia de todas las actividades que conforman la economía ecuatoriana, pues así, los resultados positivos de cada una de estas generarán bienestar a la sociedad en general. 

Referencias:

Servicio de Rentas Internas (2021). Consulta en Saikua 7 de octubre de 2021

Federación Latinoamericana de Bancos (2020)

Superintendencia de Compañías, Valores y Seguros (2021), Consulta de balances de compañías 5 de octubre de 2021

 Superintendencia de Bancos (2021)

Superintendencia de Economía Popular y Solidaria (2021)

Medina, C., & Mauricci, G. (2014). Factores que influyen en la rentabilidad por línea de negocio en la clínica Sanchez Ferrer en el periodo 2009-2013. Universidad Privada Antenor Orrego. Retrieved from http://repositorio.upao.edu.pe/bitstream/upaorep/325/1/MEDINA_CARLOS_FACTORES_RENTABILIDAD_NEGOCIO.pdf

Rogobete, A. (2021). Ethical business is good for society and for profit. Recuperado de: https://theceme.org/andrei-rogobete-ethical-business-is-good-for-society-and-for-profit/


[1] El ROE se calcula como la utilidad neta sobre el patrimonio para las empresas reportadas a SUPERCIAS así como para las entidades financieras. Cálculo: autores.

¡Cuidado con los sacapintas! Sigue esta guía básica

¡Cuidado con los sacapintas! Sigue esta guía básica

Este delito no es exclusivo del territorio ecuatoriano. En Perú, a quienes lo comenten se los conoce como “marcas”; en Colombia, como “fleteros” y en Ecuador los conocemos como “sacapintas”.

Más allá del nombre con el que los identifiquemos, estos delincuentes actúan bajo una modalidad que ya conocemos: identifican a víctimas que acostumbran a manejar altas cantidades de efectivo para hacer transacciones o pagos, estudian y siguen sus movimientos hasta robarles el dinero. Los delincuentes atacan por lo general cuando las víctimas están fuera de las entidades financieras.

Uno de los factores que hace más propensos a los ecuatorianos a ser víctimas de este delito es que — pese a la disponibilidad de medios para transacciones electrónicas en la banca privada— todavía existe una alta predilección por el uso de efectivo.

En Ecuador, cerca del 90% de los servicios bancarios más usados están disponibles en canales digitales, que son más ágiles y seguros.

Es un hecho que durante la pandemia las transacciones digitales se incrementaron, según los últimos datos recopilados por Asobanca en 2020 las transacciones bancarias en banca digital crecieron 32% con relación al año 2019; sin embargo, muchos ecuatorianos todavía prefieren usar efectivo, pese a los riesgos.

Estos consejos le ayudarán a protegerse de los sacapintas:

1. Evite mantener rutinas repetitivas cuando maneja efectivo. Los delincuentes suelen hacer trabajos de inteligencia para identificar cuando una persona repite constantemente el mismo hábito. Evite, por ejemplo, ir a depositar o retirar dinero el mismo día, en la misma agencia.

2. Use preferentemente los canales electrónicos de su banco, le tomará pocos minutos hacer una transacción y evitará hacer filas o exponerse con altas cantidades de efectivo en la calle. Las entidades bancarias ofrecen a sus clientes herramientas muy útiles como banca virtual, aplicativos para celular, billeteras móviles, servicios a través de SMS, chatbots, entre otros.

3. Utilice medios diferentes al efectivo cuando tenga que hacer pagos, sobre todo en épocas como diciembre, cuando se hacen compras navideñas. Recuerde que la tarjeta de débito es mucho más segura para hacer compras, y en esencia, usar este plástico es básicamente igual usar el efectivo. En el país cada vez hay más locales que aceptan tarjetas de débito.

4. Si no existe otra alternativa y requiere usar altas cantidades de efectivo en sus transacciones, no olvide que los bancos ofrecen el servicio de transporte de valores. Contacte a su banco con anticipación para conocer cómo funciona la contratación de este servicio.

5. No olvide que la Policía Nacional también ofrece el servicio de custodia durante el traslado de valores a entidades financieras. Se trata de un servicio gratuito al que puede acceder cualquier ciudadano haciendo una solicitud a esta entidad.

La digitalización y la inclusión financiera

La digitalización y la inclusión financiera

Por: Marco Antonio Rodríguez, vicepresidente ejecutivo de la Asociación de Bancos Privados del Ecuador

Es casi seguro que, alguna vez en nuestra vida, hayamos dicho o escuchado esta frase o alguna similar: “¡Qué cantidad de papeles me ha pedido el banco para darme el crédito! ¡Solo me faltó llevar la fe de bautismo de mi garante!”. Y sí, la cantidad de documentación que en ocasiones debemos presentar a las instituciones bancarias en el proceso de solicitar un crédito o abrir una cuenta puede llegar a ser agobiante.

Las instituciones bancarias quisieran que ello no fuera así. No tendría sentido alguno que todas las mañanas nuestro ejecutivo de cuenta se dé a la tarea de pensar cómo hace más complicada nuestra relación con el Banco o cómo logra desanimarnos en la tarea de obtener un crédito para financiar nuestra casa, negocio o simplemente aquel viaje que hemos venido planificando.

La Banca en el Ecuador es el único –sí, el único– sector que reporta balances diariamente a su organismo de control, el único que publica periódicamente tales balances y estados financieros, que publica la calificación de riesgo que terceros independientes –llamados auditoras– le otorgan. Reporta diariamente estructuras de información a la Unidad de Análisis Financiero, al Servicio de Rentas Internas, al Banco Central del Ecuador, entrega información de cada uno de los clientes del sistema financiero a su organismo de control, tan pronto empieza su relación con el banco hasta cuando esa relación termina. La banca genera más de 50 estructuras de información de manera mensual, sin contar con la información que, de manera eventual o con mayor periodicidad, debe entregar a la propia Superintendencia, a la Función Judicial, UAFE, SRI u otras entidades con competencia para requerir información. Y esto, en concepto, no está mal: el sector bancario es y debe ser regulado.

El cumplimiento de la gran cantidad de datos que genera la Banca requiere del acopio de la información a través de los clientes. Por ejemplo, ¿por qué le piden la copia de su cédula de identidad? Porque así lo ordena el anexo de la Resolución SB-2020-0550. Otro ejemplo: ¿por qué le piden una y más veces su rol de pagos o declaración de impuestos y copia de estos documentos? Porque así lo ordena el artículo 7, de la sección III, del capítulo I, del capítulo II, del libro I de la Codificación de normas de la Superintendencia de Bancos. Ambos documentos, señalados a manera de ejemplo, no son una idea del ejecutivo de cuenta: son requerimientos normativos que solo se cumplen agregándolos en copia en la carpeta del cliente. Estos serán evaluados, en el momento menos esperado, por un auditor del organismo de control.

En general, podemos dedicar la revista entera a detallar, documento por documento, la razón por la cual es solicitado en los procesos de apertura de una cuenta o en el otorgamiento de un crédito. El punto es que ningún documento o procedimiento en el sector bancario es implementado arbitrariamente por la institución. Regularmente responde a requerimientos expresos normativos, a la necesidad de efectuar un proceso de debida diligencia o para respaldar la información que verbalmente ha sido otorgada por un cliente.

No contar con los documentos de respaldo genera lo que técnicamente se conoce como riesgo operativo y específicamente, en ocasiones, riesgo legal, y la inadecuada gestión de estos riesgos puede devenir en multas o sanciones más graves. De allí que existan procedimientos que deben cumplirse forzosamente para mitigarlos.

¿Lo anteriormente dicho implica que la Banca está destinada a complicar la existencia de toda persona que requiere un crédito o simplemente abrir una cuenta? No. Y de hecho, el sector bancario viene trabajando arduamente para facilitar la vida de sus clientes a través de procesos de digitalización e innovación de sus procedimientos. Sin embargo, la normativa no ha cambiado y, aún más, la cultura tan arraigada del afecto hacia el papel o la documentación física aletarga cualquier esfuerzo de digitalización. Al punto que en el sector bancario, cosas tan pequeñas como validar la identidad de una persona mediante el acceso a las bases de datos públicas o contrastar los ingresos de una persona con esas mismas bases, ya sería un avance sustancial, un pequeño pero gran paso.

La pandemia fue un desafío para todos los sectores de la economía. Según datos del Banco Central del Ecuador, en el documento Evolución de los medios de pago del Ecuador en el contexto de pandemia COVID-19 se dice que, en los primeros meses de la pandemia, el uso de transferencias electrónicas por el Sistema de Pagos Interbancario (SPI) se redujo hasta su punto más bajo en abril con 2,5 millones de transferencias (18% respecto a abril 2019). Posteriormente, desde mayo 2020 se produjo un mayor uso del SPI por parte de los clientes del sector financiero privado, incrementando en un 35% el número de trasferencias electrónicas desde mayo a septiembre 2020, lo que representó un incremento de 28% respecto al 2019 durante el mismo periodo.

La vocación del sistema financiero privado de acercar más los servicios bancarios a sus clientes se evidencia también en las cifras que muestra la Asociación de Bancos Privados en su Boletín de Servicios Financieros, publicado en julio de 2021, con datos a abril de 2021. Éste señala:

  • El número de tarjetas de débito fue de 8,7 millones, con aumento anual de 9,5% (757 000 tarjetas). Del total de tarjetas de débito, se registraron 6,4 millones de transacciones lo que representó un crecimiento anual de 132,8%, es decir, 3,7 millones de transacciones adicionales.
  • El número de Corresponsales No Bancarios fue de 35 974, un aumento anual de 27,0%, es decir 7653 corresponsales no bancarios adicionales, mientras que, en el mismo periodo, tanto los cajeros automáticos como las oficinas registraron 4711 y 1459 unidades funcionales respectivamente a nivel nacional, con una variación anual de 3,4% en cajeros automáticos y -2,1% en oficinas.
  • Del total de transacciones con tarjeta de crédito 13,9% fueron transacciones por internet, alcanzando 2,14 millones, lo que resulta en un crecimiento mensual de 22,2%.

Todas estas cifras se alcanzaron a pesar de que, como antes se señaló, la normativa local no ha venido acompañando al proceso sostenido de innovación del sector bancario.

El Ecuador es un país con importantes retos en materia de inclusión financiera. De allí que las reformas normativas que faciliten el acceso a servicios financieros son una tarea urgente, impostergable, especialmente el acceso a créditos formales que permitan sacar a las personas de la usura en donde, según recientes datos de la empresa Equifax, llegan a pagar hasta 1300% anual de tasa de interés.

¿Qué podría implementarse de manera rápida para aligerar los procesos de acceso a servicios financieros y disminuir en algo la pesada tramitología que supone acceder a un crédito? Sugiero tres acciones que pudieran abordarse de manera inmediata:

  1. Hacer efectiva una política pública de open data. Es urgente que la información que hoy reposa en bases de datos como el Servicio de Rentas Internas, Registro Civil, Registros de la Propiedad y Mercantiles, se ponga a disposición de los agentes económicos formales, obviamente respetando y cumpliendo las disposiciones de protección de datos personales. Es inaudito que estos datos no puedan ser usados para la rápida y segura evaluación del riesgo de crédito de una persona y se continúe obligando a contar con copias de documentos físicos.
  2. Permitir el acceso y uso de datos alternativos a la información de riesgo crediticio. Si una persona nunca ha estado bancarizada, en consecuencia, no ha tenido un crédito ni siquiera en el sector comercial, ¿cómo se pretende que pueda ser evaluada y tener acceso a créditos en el sector financiero con mecanismos tradicionales? Si no se permite el uso de datos alternativos como, por ejemplo, el historial de pago de servicios públicos, de pensiones educativas, en general, de actos que revelen el carácter de pago y cumplimiento de obligaciones de una persona, sencillamente nunca podrá incluirse a ésta en el sistema financiero, menos con políticas poco técnicas para la asignación del riesgo en la tasa de interés como ocurre actualmente.
  3. Eliminar los arbitrajes regulatorios. Sobre este tema, la Federación Latinoamericana de Bancos señala: “Un análisis sobre el arbitraje regulatorio hecho por la Facultad de Leyes de la Universidad de Oxford muestra que el arbitraje regulatorio resulta ser más nocivo aun en un ambiente de integración financiera y económica. Los agentes económicos buscaran entonces ubicarse en aquella jurisdicción donde los negocios son tratados con más laxitud o simplemente no son supervisados. Esto puede dar origen a burbujas especulativas, entidades que acumulan riesgos financieros sin la debida mitigación y administración”. Si en realidad se quiere fortalecer y dar seguridad a procesos de mayor digitalización e innovación, este tema debe abordarse de manera prioritaria.

Si queremos resultados diferentes a los que hemos venido obteniendo en bancarización y acceso a servicios financieros, debemos emprender acciones diferentes a las que hemos venido aplicando. Las herramientas tecnológicas están allí, la voluntad del sistema financiero de usar esas herramientas también. ¿Qué hace falta? Entre otras cosas, reformas normativas que acompañen a la innovación en el sector bancario y no que la entorpezcan. La implementación de la cultura del consumer centricity en el desarrollo normativo es una tarea pendiente y quizá nunca discutida.

Artículo publicado en revista Perspectiva: https://perspectiva.ide.edu.ec/investiga/2021/10/19/la-digitalizacion-y-la-inclusion-financiera/#respond