El Club de Banca: ¡Cinco años y contando!

El Club de Banca: ¡Cinco años y contando!

Desde 2017, la Asociación de Bancos Privados (Asobanca) genera un espacio dinámico en el que jóvenes universitarios se reúnen para aprender sobre cómo funciona el sector bancario y financiero en lo teórico y lo práctico, sus desafíos y oportunidades, tendencias de innovación y banca digital, entre otros tópicos del sector financiero.

Se trata del Club de Banca de Asobanca, que el pasado 26 de noviembre de 2021 finalizó su novena edición.

En la última edición, que se realizó desde el 24 de septiembre de 2021, 150 estudiantes de seis universidades del país: la Escuela Superior Politécnica del Litoral (Espol), la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE), la Universidad de las Américas (UDLA), la Universidad de Especialidades Espíritu Santos (UEES), la Universidad San Francisco de Quito (USFQ) y la Escuela Superior Politécnica de Chimborazo (ESPOCH) participaron de las actividades de este importante Club.

¡Un encuentro después de mucho tiempo!

Una de las últimas actividades que realizó el Club en esta novena edición fue una charla y conversatorio con expertos del sector bancario, quienes expusieron sobre las fortalezas del sector financiero, su papel en la reactivación económica del país, así como los retos que enfrenta la banca en áreas como innovación, inclusión financiera y sostenibilidad.

Este evento se realizó en el marco de la Semana de la Economía que organizó la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE) el pasado 22 de noviembre de 2021, en el Auditorio Mayor del Centro Cultural de la PUCE.

Desde 2017, cuando comenzó el Club, las sesiones se habían venido desarrollando de manera presencial, sin embargo, por la pandemia, estas comenzaron a ser virtuales desde el año 2020. De ahí que el evento del pasado 22 de noviembre se convirtió en la primera actividad presencial que volvió a reunir a estos jóvenes para hablar del sector financiero y fortalecer la comunicación y camaradería entre compañeros, líderes estudiantiles y docentes.

Andrea Villarreal, directora del departamento económico de Asobanca dio la charla “Perspectivas del sistema financiero nacional: fortalezas, desafíos y horizontes de futuro».

Más tarde se realizó un conversatorio en el que Guillermo Poveda, Gerente Corporativo de Innovación de Grupo Pichincha habló sobre innovación y nuevas tendencias de la banca; Carolina Landín, asesora de Sostenibilidad y Responsabilidad Social de Produbanco habló sobre las nuevas tendencias en sostenibilidad y responsabilidad social de la banca y Rodrigo Andrade, Vicepresidente de Banco Guayaquil, expuso sus ideas sobre las nuevas tendencias enfocadas en tecnología y seguridad bancaria.

Un aplauso a los ganadores

Una de las fortalezas del Club de Banca es que permite a los estudiantes aprender a utilizar la herramienta de datos abiertos Datalab, un instrumento de inteligencia financiera que proporciona información y data técnica del sector. En la última sesión, los estudiantes participaron en un concurso en el que se evaluó su habilidad para utilizar la herramienta.

Los ganadores fueron:

Primer lugar: Pedro Rivadeneira -PUCE

Segundo lugar: Camila Marcayata -PUCE

Tercer lugar: Génesis Sagñay -ESPOCH

Cuarto lugar: Lesly Caicedo -ESPOCH

Quito lugar: Angie Aguilar -ESPOCH

Sexto lugar: Luis Bravo -ESPOCH

Además, en el concurso grupal, la universidad ganadora fue la Escuela Superior Politécnica del Litoral Espol, de Guayaquil.

¡Felicitaciones a todos!

¿Qué te pareció el Club de Banca?

Leslie Caicedo estudiante de la Espoch

“El Club me ha traído excelentes experiencias de aprendizaje, pude compartir ideas y conversaciones sobre el sector financiero no solo con mis compañeros de la Espoch, sino también con personas de otras universidades. Una de las cosas más importantes es que aprendimos a usar una herramienta tan completa como el Datalab”.

María Sol Vásquez, estudiante de la PUCE

“Me pareció una experiencia muy interesante, porque combina enseñanzas en lo teórico y en lo práctico. Nos permite reforzar además los conocimientos que adquirimos en las clases y nos da la oportunidad de escuchar y conversar con expertos del sector, con gerentes, con personas muy preparadas que fueron los expositores en las charlas”.

 Ismael Gálvez, estudiante de la Universidad San Francisco de Quito

“El Club de Banca nos permite compartir conocimiento, charlas y diálogos con otros líderes, es una excelente forma de hacer networking y a la vez, de aprender sobre temas tan interesantes del sector financiero”.

Ángel Castelo, docente Espoch

“El Club de Banca es muy oportuno para los estudiantes, porque necesitan estar cerca de la academia y la praxis, entonces estos espacios son muy valiosos para que los jóvenes se nutran y se preparen para la vida profesional”.

Andrea Villarreal, directora del Departamento Económico de Asobanca

“El Club busca conectar a los jóvenes con conceptos bancarios y financieros, permite a los participantes intercambiar conocimientos, desarrollar investigación; y es clave porque también los ayuda a aprender a manejar y analizar datos del sector, con lo que pueden promover iniciativas propias en sus universidades. Sabemos que han organizado seminarios, charlas, podcast, entre otras actividades que acompañan y refuerzan lo aprendido”.

Este 2022, en el Club de Banca estamos listos para comenzar nuevas sesiones de aprendizaje, conversaciones, debates y crecimiento.

Las ventas del sector privado apalancan la recuperación

Las ventas del sector privado apalancan la recuperación

Autores: Adriana Santillán y Juan Sebastián Vela. Departamento Económico Asobanca  

La pandemia global del COVID-19 provocó una crisis de salud pública sin precedentes que paralizó a la economía mundial. Sus efectos fueron devastadores no solo en términos de salud, reducciones en el ingreso o desempleo, sino que a nivel empresarial, se generaron disrupciones en la producción de bienes y servicios que afectaron directamente las operaciones y por ende, el nivel de ventas. Estos efectos se percibieron en todos los sectores de la economía ya que es complicado mantener la salud de un solo sector, si el resto de las actividades se encuentran afectadas.

De acuerdo con datos del Servicio de Rentas Internas (SRI), en 2019 el total de ventas y exportaciones del sector privado fue de USD 130.392 millones, mientras que para el año 2020 esta cifra descendió a USD 113.645 millones, lo que significa una disminución anual del -12,8%. Dado que el shock fue generalizado, la mayoría de las actividades económicas sufrieron una disminución en sus ventas en 2020. Tal es el caso de la construcción, sector que tuvo un nivel de ventas 31,5% inferior al de 2019.  Lo mismo ocurre con el comercio, la agricultura, las actividades financieras y de seguros y la enseñanza, las mismas que al 2020, poseen una tasa de variación anual en ventas del -12,4, -5,3%, -5,7% y -17,2%, respectivamente (Gráfico 1).

La caída de las ventas provoca consecuencias negativas en la rentabilidad de las empresas. Al no poder vender se reducen los ingresos y se afecta todo el negocio. La rentabilidad constituye un termómetro de la salud de las empresas. Así, una mayor rentabilidad significa que estas han sabido aprovechar sus recursos de una manera eficiente para generar ganancias, lo que a su vez se traduce en mayor inversión para entregar bienes y servicios y más fuentes de empleo. De tal modo, además de medir el beneficio derivado de la inversión de una empresa, la rentabilidad tiene que ver con la utilidad generada para la sociedad en general, no únicamente en términos económicos, sino que también en bienestar, calidad de vida, entre otros (Rogobete, A. 2021).

Al tomar el indicador de rendimiento sobre el patrimonio (ROE), se compara la rentabilidad entre diferentes empresas o sectores económicos (Medina y Mauricci, 2014). Es decir, mientras mayor sea este indicador, mayor será la capacidad que una empresa posee para generar utilidades con relación a sus recursos.

En el Gráfico 2 se observa la rentabilidad de las principales actividades económicas para el año 2019 y 2020[1]. Las actividades que presentan mayor afectación en el ROE 2020 en comparación con el de 2019 son: actividades profesionales con 25,3 puntos porcentuales (p.p.) de reducción; transporte y almacenamiento con una caída de 14,2 p.p; y banca privada con una reducción de 9,1 p.p.  

En el caso del sistema bancario ecuatoriano, en 2019 alcanzó un ROE de 13,9%, por debajo del promedio de América Latina según los datos de la Federación Latinoamericana de Bancos. Sin embargo, para el año 2020, este indicador fue de 4,8% lo cual evidencia la fuerte afectación tras la crisis sanitaria. Lo mismo sucede en el caso de las cooperativas de ahorro y crédito y las mutualistas, las cuales presenciaron en 2019 un ROE de 8,1% y 5,9%, respectivamente, pero para el 2020 estas cifras fueron de 3,6% y 1,4%. En conjunto, el sector financiero tuvo una afectación importante por la necesidad de hacer mayores provisiones dada la posibilidad de incurrir en mayor cartera vencida por falta de pagos, brindar atención ininterrumpida y asegurar que los canales de transaccionalidad se mantengan operativos y seguros.

En la época previa a la pandemia, las industrias en Ecuador con los mayores niveles de rentabilidad fueron: transporte y almacenamiento (ROE del 36,2%); actividades profesionales (ROE del 31,6%); y explotación de minas y canteras (ROE del 17,3%), según los datos reportados por las empresas a la Superintendencia de Compañías. Mientras que para el cierre del 2020, estas actividades fueron: transporte y almacenamiento; enseñanza; y explotación de minas y canteras, con un ROE de 22,0%, 12,8%, y 11,5%, respectivamente. Esto significa, por ejemplo, en 2019, por cada dólar de capital o patrimonio que una empresa de transporte o almacenamiento invirtió, ganó 0,36 centavos de utilidad.

La caída en las ventas y por tanto, el golpe ocasionado en la rentabilidad de los distintos sectores económicos, limitan la capacidad de generación de aportes al Estado mediante impuestos. Según el SRI, en 2020 la recaudación tributaria efectiva fue de USD 11.748 millones, mientras que en el año 2019, esta cifra fue de USD 13.480 millones, lo que representa una disminución del 12,9%, corroborando la desaceleración económica.

En el Gráfico 3 se observa la participación de las diferentes actividades económicas en la recaudación tributaria total. La actividad que más contribuye a la recaudación de impuestos es el comercio al por mayor y menor (30%), seguida de las actividades financieras y de seguros (18%) y la explotación de minas y canteras (5%).

Al realizar un análisis más minucioso de las actividades financieras y de seguros (mismas que representan el 18% de la recaudación total a diciembre de 2020), se observa que, de estas, el sistema bancario, cooperativo y de mutualistas, representan el 87% de la recaudación total a diciembre de 2020 (Gráfico 4).

Asimismo, la recaudación del impuesto a la renta presenció una caída. En 2019, esta cifra sumó USD 4.769 millones, mientras que en 2020 descendió a USD 4.406 millones, con un decrecimiento del 7,6%. En el Gráfico 5, se plasma lo recaudado en impuesto a la renta en relación con la utilidad neta obtenida de las principales actividades económicas.

Las actividades que más contribuyeron en la recaudación del impuesto a la renta con respecto a su utilidad neta en 2019 fueron mutualistas; cooperativas; comercio y construcción. Mientras que, para el año 2020, estas actividades fueron mutualistas; enseñanza; cooperativas y bancos privados.

La magnitud desproporcionada de la pandemia afectó a todas las actividades económicas del Ecuador, dejando secuelas en sus operaciones, niveles de ventas y, por ende, la rentabilidad y su posibilidad de aportar con mayores impuestos. La recuperación económica depende en gran medida de la capacidad de las empresas de volver a generar ventas y una adecuada rentabilidad, lo cual no solo es bueno para la salud de los negocios, sino para toda la economía en su conjunto ya que esto se traduce en más empleos, mayor consumo, más aportes mediante impuestos y finalmente, dinamización económica que encaminará al país a la recuperación sostenida. Resulta imprescindible entonces, reconocer la importancia de todas las actividades que conforman la economía ecuatoriana, pues así, los resultados positivos de cada una de estas generarán bienestar a la sociedad en general. 

Referencias:

Servicio de Rentas Internas (2021). Consulta en Saikua 7 de octubre de 2021

Federación Latinoamericana de Bancos (2020)

Superintendencia de Compañías, Valores y Seguros (2021), Consulta de balances de compañías 5 de octubre de 2021

 Superintendencia de Bancos (2021)

Superintendencia de Economía Popular y Solidaria (2021)

Medina, C., & Mauricci, G. (2014). Factores que influyen en la rentabilidad por línea de negocio en la clínica Sanchez Ferrer en el periodo 2009-2013. Universidad Privada Antenor Orrego. Retrieved from http://repositorio.upao.edu.pe/bitstream/upaorep/325/1/MEDINA_CARLOS_FACTORES_RENTABILIDAD_NEGOCIO.pdf

Rogobete, A. (2021). Ethical business is good for society and for profit. Recuperado de: https://theceme.org/andrei-rogobete-ethical-business-is-good-for-society-and-for-profit/


[1] El ROE se calcula como la utilidad neta sobre el patrimonio para las empresas reportadas a SUPERCIAS así como para las entidades financieras. Cálculo: autores.

¡Cuidado con los sacapintas! Sigue esta guía básica

¡Cuidado con los sacapintas! Sigue esta guía básica

Este delito no es exclusivo del territorio ecuatoriano. En Perú, a quienes lo comenten se los conoce como “marcas”; en Colombia, como “fleteros” y en Ecuador los conocemos como “sacapintas”.

Más allá del nombre con el que los identifiquemos, estos delincuentes actúan bajo una modalidad que ya conocemos: identifican a víctimas que acostumbran a manejar altas cantidades de efectivo para hacer transacciones o pagos, estudian y siguen sus movimientos hasta robarles el dinero. Los delincuentes atacan por lo general cuando las víctimas están fuera de las entidades financieras.

Uno de los factores que hace más propensos a los ecuatorianos a ser víctimas de este delito es que — pese a la disponibilidad de medios para transacciones electrónicas en la banca privada— todavía existe una alta predilección por el uso de efectivo.

En Ecuador, cerca del 90% de los servicios bancarios más usados están disponibles en canales digitales, que son más ágiles y seguros.

Es un hecho que durante la pandemia las transacciones digitales se incrementaron, según los últimos datos recopilados por Asobanca en 2020 las transacciones bancarias en banca digital crecieron 32% con relación al año 2019; sin embargo, muchos ecuatorianos todavía prefieren usar efectivo, pese a los riesgos.

Estos consejos le ayudarán a protegerse de los sacapintas:

1. Evite mantener rutinas repetitivas cuando maneja efectivo. Los delincuentes suelen hacer trabajos de inteligencia para identificar cuando una persona repite constantemente el mismo hábito. Evite, por ejemplo, ir a depositar o retirar dinero el mismo día, en la misma agencia.

2. Use preferentemente los canales electrónicos de su banco, le tomará pocos minutos hacer una transacción y evitará hacer filas o exponerse con altas cantidades de efectivo en la calle. Las entidades bancarias ofrecen a sus clientes herramientas muy útiles como banca virtual, aplicativos para celular, billeteras móviles, servicios a través de SMS, chatbots, entre otros.

3. Utilice medios diferentes al efectivo cuando tenga que hacer pagos, sobre todo en épocas como diciembre, cuando se hacen compras navideñas. Recuerde que la tarjeta de débito es mucho más segura para hacer compras, y en esencia, usar este plástico es básicamente igual usar el efectivo. En el país cada vez hay más locales que aceptan tarjetas de débito.

4. Si no existe otra alternativa y requiere usar altas cantidades de efectivo en sus transacciones, no olvide que los bancos ofrecen el servicio de transporte de valores. Contacte a su banco con anticipación para conocer cómo funciona la contratación de este servicio.

5. No olvide que la Policía Nacional también ofrece el servicio de custodia durante el traslado de valores a entidades financieras. Se trata de un servicio gratuito al que puede acceder cualquier ciudadano haciendo una solicitud a esta entidad.

La digitalización y la inclusión financiera

La digitalización y la inclusión financiera

Por: Marco Antonio Rodríguez, vicepresidente ejecutivo de la Asociación de Bancos Privados del Ecuador

Es casi seguro que, alguna vez en nuestra vida, hayamos dicho o escuchado esta frase o alguna similar: “¡Qué cantidad de papeles me ha pedido el banco para darme el crédito! ¡Solo me faltó llevar la fe de bautismo de mi garante!”. Y sí, la cantidad de documentación que en ocasiones debemos presentar a las instituciones bancarias en el proceso de solicitar un crédito o abrir una cuenta puede llegar a ser agobiante.

Las instituciones bancarias quisieran que ello no fuera así. No tendría sentido alguno que todas las mañanas nuestro ejecutivo de cuenta se dé a la tarea de pensar cómo hace más complicada nuestra relación con el Banco o cómo logra desanimarnos en la tarea de obtener un crédito para financiar nuestra casa, negocio o simplemente aquel viaje que hemos venido planificando.

La Banca en el Ecuador es el único –sí, el único– sector que reporta balances diariamente a su organismo de control, el único que publica periódicamente tales balances y estados financieros, que publica la calificación de riesgo que terceros independientes –llamados auditoras– le otorgan. Reporta diariamente estructuras de información a la Unidad de Análisis Financiero, al Servicio de Rentas Internas, al Banco Central del Ecuador, entrega información de cada uno de los clientes del sistema financiero a su organismo de control, tan pronto empieza su relación con el banco hasta cuando esa relación termina. La banca genera más de 50 estructuras de información de manera mensual, sin contar con la información que, de manera eventual o con mayor periodicidad, debe entregar a la propia Superintendencia, a la Función Judicial, UAFE, SRI u otras entidades con competencia para requerir información. Y esto, en concepto, no está mal: el sector bancario es y debe ser regulado.

El cumplimiento de la gran cantidad de datos que genera la Banca requiere del acopio de la información a través de los clientes. Por ejemplo, ¿por qué le piden la copia de su cédula de identidad? Porque así lo ordena el anexo de la Resolución SB-2020-0550. Otro ejemplo: ¿por qué le piden una y más veces su rol de pagos o declaración de impuestos y copia de estos documentos? Porque así lo ordena el artículo 7, de la sección III, del capítulo I, del capítulo II, del libro I de la Codificación de normas de la Superintendencia de Bancos. Ambos documentos, señalados a manera de ejemplo, no son una idea del ejecutivo de cuenta: son requerimientos normativos que solo se cumplen agregándolos en copia en la carpeta del cliente. Estos serán evaluados, en el momento menos esperado, por un auditor del organismo de control.

En general, podemos dedicar la revista entera a detallar, documento por documento, la razón por la cual es solicitado en los procesos de apertura de una cuenta o en el otorgamiento de un crédito. El punto es que ningún documento o procedimiento en el sector bancario es implementado arbitrariamente por la institución. Regularmente responde a requerimientos expresos normativos, a la necesidad de efectuar un proceso de debida diligencia o para respaldar la información que verbalmente ha sido otorgada por un cliente.

No contar con los documentos de respaldo genera lo que técnicamente se conoce como riesgo operativo y específicamente, en ocasiones, riesgo legal, y la inadecuada gestión de estos riesgos puede devenir en multas o sanciones más graves. De allí que existan procedimientos que deben cumplirse forzosamente para mitigarlos.

¿Lo anteriormente dicho implica que la Banca está destinada a complicar la existencia de toda persona que requiere un crédito o simplemente abrir una cuenta? No. Y de hecho, el sector bancario viene trabajando arduamente para facilitar la vida de sus clientes a través de procesos de digitalización e innovación de sus procedimientos. Sin embargo, la normativa no ha cambiado y, aún más, la cultura tan arraigada del afecto hacia el papel o la documentación física aletarga cualquier esfuerzo de digitalización. Al punto que en el sector bancario, cosas tan pequeñas como validar la identidad de una persona mediante el acceso a las bases de datos públicas o contrastar los ingresos de una persona con esas mismas bases, ya sería un avance sustancial, un pequeño pero gran paso.

La pandemia fue un desafío para todos los sectores de la economía. Según datos del Banco Central del Ecuador, en el documento Evolución de los medios de pago del Ecuador en el contexto de pandemia COVID-19 se dice que, en los primeros meses de la pandemia, el uso de transferencias electrónicas por el Sistema de Pagos Interbancario (SPI) se redujo hasta su punto más bajo en abril con 2,5 millones de transferencias (18% respecto a abril 2019). Posteriormente, desde mayo 2020 se produjo un mayor uso del SPI por parte de los clientes del sector financiero privado, incrementando en un 35% el número de trasferencias electrónicas desde mayo a septiembre 2020, lo que representó un incremento de 28% respecto al 2019 durante el mismo periodo.

La vocación del sistema financiero privado de acercar más los servicios bancarios a sus clientes se evidencia también en las cifras que muestra la Asociación de Bancos Privados en su Boletín de Servicios Financieros, publicado en julio de 2021, con datos a abril de 2021. Éste señala:

  • El número de tarjetas de débito fue de 8,7 millones, con aumento anual de 9,5% (757 000 tarjetas). Del total de tarjetas de débito, se registraron 6,4 millones de transacciones lo que representó un crecimiento anual de 132,8%, es decir, 3,7 millones de transacciones adicionales.
  • El número de Corresponsales No Bancarios fue de 35 974, un aumento anual de 27,0%, es decir 7653 corresponsales no bancarios adicionales, mientras que, en el mismo periodo, tanto los cajeros automáticos como las oficinas registraron 4711 y 1459 unidades funcionales respectivamente a nivel nacional, con una variación anual de 3,4% en cajeros automáticos y -2,1% en oficinas.
  • Del total de transacciones con tarjeta de crédito 13,9% fueron transacciones por internet, alcanzando 2,14 millones, lo que resulta en un crecimiento mensual de 22,2%.

Todas estas cifras se alcanzaron a pesar de que, como antes se señaló, la normativa local no ha venido acompañando al proceso sostenido de innovación del sector bancario.

El Ecuador es un país con importantes retos en materia de inclusión financiera. De allí que las reformas normativas que faciliten el acceso a servicios financieros son una tarea urgente, impostergable, especialmente el acceso a créditos formales que permitan sacar a las personas de la usura en donde, según recientes datos de la empresa Equifax, llegan a pagar hasta 1300% anual de tasa de interés.

¿Qué podría implementarse de manera rápida para aligerar los procesos de acceso a servicios financieros y disminuir en algo la pesada tramitología que supone acceder a un crédito? Sugiero tres acciones que pudieran abordarse de manera inmediata:

  1. Hacer efectiva una política pública de open data. Es urgente que la información que hoy reposa en bases de datos como el Servicio de Rentas Internas, Registro Civil, Registros de la Propiedad y Mercantiles, se ponga a disposición de los agentes económicos formales, obviamente respetando y cumpliendo las disposiciones de protección de datos personales. Es inaudito que estos datos no puedan ser usados para la rápida y segura evaluación del riesgo de crédito de una persona y se continúe obligando a contar con copias de documentos físicos.
  2. Permitir el acceso y uso de datos alternativos a la información de riesgo crediticio. Si una persona nunca ha estado bancarizada, en consecuencia, no ha tenido un crédito ni siquiera en el sector comercial, ¿cómo se pretende que pueda ser evaluada y tener acceso a créditos en el sector financiero con mecanismos tradicionales? Si no se permite el uso de datos alternativos como, por ejemplo, el historial de pago de servicios públicos, de pensiones educativas, en general, de actos que revelen el carácter de pago y cumplimiento de obligaciones de una persona, sencillamente nunca podrá incluirse a ésta en el sistema financiero, menos con políticas poco técnicas para la asignación del riesgo en la tasa de interés como ocurre actualmente.
  3. Eliminar los arbitrajes regulatorios. Sobre este tema, la Federación Latinoamericana de Bancos señala: “Un análisis sobre el arbitraje regulatorio hecho por la Facultad de Leyes de la Universidad de Oxford muestra que el arbitraje regulatorio resulta ser más nocivo aun en un ambiente de integración financiera y económica. Los agentes económicos buscaran entonces ubicarse en aquella jurisdicción donde los negocios son tratados con más laxitud o simplemente no son supervisados. Esto puede dar origen a burbujas especulativas, entidades que acumulan riesgos financieros sin la debida mitigación y administración”. Si en realidad se quiere fortalecer y dar seguridad a procesos de mayor digitalización e innovación, este tema debe abordarse de manera prioritaria.

Si queremos resultados diferentes a los que hemos venido obteniendo en bancarización y acceso a servicios financieros, debemos emprender acciones diferentes a las que hemos venido aplicando. Las herramientas tecnológicas están allí, la voluntad del sistema financiero de usar esas herramientas también. ¿Qué hace falta? Entre otras cosas, reformas normativas que acompañen a la innovación en el sector bancario y no que la entorpezcan. La implementación de la cultura del consumer centricity en el desarrollo normativo es una tarea pendiente y quizá nunca discutida.

Artículo publicado en revista Perspectiva: https://perspectiva.ide.edu.ec/investiga/2021/10/19/la-digitalizacion-y-la-inclusion-financiera/#respond

Cinco consejos para cuidar tu presupuesto en la víspera de Navidad y de Fin de Año

Cinco consejos para cuidar tu presupuesto en la víspera de Navidad y de Fin de Año

En un abrir y cerrar de ojos ha llegado el último trimestre del año 2021. Es octubre y ya comenzamos a pensar en las fiestas de Navidad y Fin de Año; en las reuniones familiares y las cenas en una gran mesa con los seres amados; en los regalos y en las metas personales a cumplir para el nuevo año…

Sí, esta época del año es importante por el fuerte significado emotivo y familiar que le atribuimos, pero es precisamente por eso solemos descuidar y descuadrar las cuentas de nuestros presupuestos en estos tres últimos meses del año.

¿Qué hacer para evitar que el corazón le gane a la razón en estas épocas? Estos cinco consejos de educación financiera te ayudarán a cuidar tu presupuesto y comenzar un 2022 sin problemas financieros.

Elabora un presupuesto

La regla de oro para unas finanzas personales ordenadas está en el presupuesto. Apunta por escrito cuáles son tus ingresos actuales. En este punto es importante que solo tomes en cuenta aquellos ingresos seguros, por ejemplo, tu sueldo o el decimotercer sueldo.

Pero si, por ejemplo, alguien te debe dinero, pero no sabes cuándo te va a pagar, mejor no lo tomes en cuenta como un ingreso seguro.

Al monto de ingresos debes restar tus gastos fijos; es decir, aquellos gastos que no puedes dejar de pagar, por ejemplo, el arriendo de la casa, la planilla de servicios básicos, el internet. No olvides también restar las cuotas de la tarjeta de crédito o de los préstamos que debes pagar.

El monto sobrante es aquel que tienes disponible para ahorrar y para hacer frente a los gastos variables; es decir, aquellos que no son indispensables. Estos son los recursos que puedes usar para las festividades.

Las listas, tus aliadas para establecer prioridades

En esta época seguramente comenzarás a recibir invitaciones familiares, de amistades y compañeros de trabajo para que acudas a cenas o almuerzos, para intercambios de regalos de amigo secreto y otras actividades.

Elabora una lista en orden de prioridad, estableciendo cuáles son aquellas actividades a las que no puedes faltar y a cuáles podrías excusarte.

En tu lista también puedes establecer qué actividades demandarán que incurras en gastos como: pagar cuota y llevar regalo.

También es recomendable hacer listas de las compras que harás durante esta época. Trata de respetar al máximo lo que apuntas en la lista, así evitas comprar cosas imprevistas.

Recorta los gastos hormiga

Si quieres tener más espacio en tu presupuesto para destinarlo a estas festividades, pon una lupa sobre aquellos gastos pequeñitos y recurrentes a los que no sueles prestar atención: los cafecitos que te tomas luego de salir de la oficina o esas golosinas que siempre compras cuando pasas por la tienda de la esquina. Estos pequeños gastos se conocen como gastos hormiga y pueden sumar cantidades altas si no los controlas cada mes.

Haz compras con anticipación

Comprar a última hora puede derivar en que termines gastando más de lo previsto. Comprar con anticipación te permitirá hacer un sondeo previo de precios en varios locales, comparar e incluso, aprovechar ofertas previas a la temporada de mayor demanda.

Ten cuidado con el uso de la tarjeta de crédito

Recuerda que la tarjeta de crédito no es un “dinero adicional en tu cuenta”. La tarjeta de crédito es una línea que te otorga un préstamo y por ello debes ser responsable con su uso. Al usar tu tarjeta piensa en la vida útil de las cosas: Si lo que vas a pagar con tarjeta tiene una vida útil corta, entonces usa el pago corriente; en cambio, si lo que vas a comprar tiene una vida útil larga, puedes diferirlo en cuotas.

Cinco datos que demuestran que poner controles a las tasas genera menos acceso al microcrédito

Cinco datos que demuestran que poner controles a las tasas genera menos acceso al microcrédito

En los últimos 13 años, las tasas de interés para los créditos en el Ecuador se han visto influenciadas por diferentes modificaciones normativas y controles o techos máximos. Esto significa que las tasas de interés no han podido evolucionar conforme al comportamiento de la oferta y demanda de crédito y a la situación económica del país, como debería ser, en teoría.

La Red de Instituciones Financieras de Desarrollo (RFD) se encargó de analizar cuáles han sido los efectos del control a las tasas de interés en su más reciente estudio: Tasas de interés activas en el mercado crediticio ecuatoriano.

El informe concluye que las normativas actuales para la fijación de las tasas de interés activas efectivas máximas no han cumplido con su objetivo, que era incluir a más personas al sistema de crédito formal en el país en segmentos como el microcrédito.

Al contrario, la data analizada por RFD muestra que aunque el monto de crédito ha crecido en el microcrédito, las operaciones han disminuido; es decir, se han entregado más recursos, pero en menos manos.

“El desenvolvimiento del mercado de microcrédito y consumo ha demostrado que cada vez se entrega mayores montos de crédito y menos operaciones, lo que implica menos personas atendidas y por ende menos inclusión financiera”, sostiene la investigación.

Agosto es un mes clave para discutir sobre la metodología de tasas de interés, pues está previsto que hasta el lunes 30 se conozca cuál será la nueva metodología propuesta por el Banco Central del Ecuador.

Este estudio de RFD es un insumo de suma importancia para aportar datos al debate. Estos son los hallazgos principales del estudio:

  1. A medida que las tasas de interés de mercado se han ido reduciendo en el microcrédito, el número de operaciones cae de manera continua. En ninguno de los períodos previos a la pandemia se alcanza los niveles del 2008.
  2. Se evidencia cada vez un menor número de operaciones de montos bajos; es decir, en el subsegmento de crédito minorista (menos de USD 1.000) y un mayor número de operaciones de montos altos; es decir, en los subsegmentos de microcrédito de acumulación simple y ampliada (mayores a USD 1.000).
  3. A pesar de la caída en el número de operaciones, las entidades han incrementado el volumen desembolsado de su cartera, principalmente por el aumento de la participación de los subsegmentos que otorgan los mayores montos por operación, como son acumulación ampliada y simple, dejando de lado al subsegmento minorista, el cual casi tiende a desaparecer, con la consecuente afectación a los segmentos más bajos de la población que son los que buscan los créditos más pequeños.
  4. El monto promedio de microcrédito casi se ha cuadruplicado desde 2008. En ese año el crédito minorista tenía un monto promedio de USD 300 mientras que hoy supera los USD 1.000.  Lo señalado ratifica que la disminución de tasa de interés sin una metodología técnica atrás tiene efectos importantes en la profundización financiera y en este caso se evidencia una afectación a los segmentos más bajos de la población.
  5. El incremento de montos promedio de crédito ha hecho que los plazos promedios de pago también se extiendan, para que los beneficiarios puedan cumplir con sus obligaciones a tiempo. Los microcréditos de acumulación ampliada pasaron de un promedio de 30 meses en 2015 a un promedio de 53 meses.

En conclusión, el informe de RFD advierte que, si no se establece una metodología adecuada para la fijación de la tasa de interés, de manera que se incentive a la oferta de crédito en diferentes segmentos de la población, podría generarse una grave afectación a la inclusión financiera, haciendo que los segmentos más vulnerables de la población recurran a créditos informales que perjudican gravemente su bienestar financiero e incluso su integridad.

Revise el informe completo aquí: http://rfd.org.ec/docs/comunicacion/EstudiosTecnicos/Tasas-de-Interes-Activas-en-El-Mercado-Ecuatoriano.pdf