Cinco consejos para cuidar tu presupuesto en la víspera de Navidad y de Fin de Año

Cinco consejos para cuidar tu presupuesto en la víspera de Navidad y de Fin de Año

En un abrir y cerrar de ojos ha llegado el último trimestre del año 2021. Es octubre y ya comenzamos a pensar en las fiestas de Navidad y Fin de Año; en las reuniones familiares y las cenas en una gran mesa con los seres amados; en los regalos y en las metas personales a cumplir para el nuevo año…

Sí, esta época del año es importante por el fuerte significado emotivo y familiar que le atribuimos, pero es precisamente por eso solemos descuidar y descuadrar las cuentas de nuestros presupuestos en estos tres últimos meses del año.

¿Qué hacer para evitar que el corazón le gane a la razón en estas épocas? Estos cinco consejos de educación financiera te ayudarán a cuidar tu presupuesto y comenzar un 2022 sin problemas financieros.

Elabora un presupuesto

La regla de oro para unas finanzas personales ordenadas está en el presupuesto. Apunta por escrito cuáles son tus ingresos actuales. En este punto es importante que solo tomes en cuenta aquellos ingresos seguros, por ejemplo, tu sueldo o el decimotercer sueldo.

Pero si, por ejemplo, alguien te debe dinero, pero no sabes cuándo te va a pagar, mejor no lo tomes en cuenta como un ingreso seguro.

Al monto de ingresos debes restar tus gastos fijos; es decir, aquellos gastos que no puedes dejar de pagar, por ejemplo, el arriendo de la casa, la planilla de servicios básicos, el internet. No olvides también restar las cuotas de la tarjeta de crédito o de los préstamos que debes pagar.

El monto sobrante es aquel que tienes disponible para ahorrar y para hacer frente a los gastos variables; es decir, aquellos que no son indispensables. Estos son los recursos que puedes usar para las festividades.

Las listas, tus aliadas para establecer prioridades

En esta época seguramente comenzarás a recibir invitaciones familiares, de amistades y compañeros de trabajo para que acudas a cenas o almuerzos, para intercambios de regalos de amigo secreto y otras actividades.

Elabora una lista en orden de prioridad, estableciendo cuáles son aquellas actividades a las que no puedes faltar y a cuáles podrías excusarte.

En tu lista también puedes establecer qué actividades demandarán que incurras en gastos como: pagar cuota y llevar regalo.

También es recomendable hacer listas de las compras que harás durante esta época. Trata de respetar al máximo lo que apuntas en la lista, así evitas comprar cosas imprevistas.

Recorta los gastos hormiga

Si quieres tener más espacio en tu presupuesto para destinarlo a estas festividades, pon una lupa sobre aquellos gastos pequeñitos y recurrentes a los que no sueles prestar atención: los cafecitos que te tomas luego de salir de la oficina o esas golosinas que siempre compras cuando pasas por la tienda de la esquina. Estos pequeños gastos se conocen como gastos hormiga y pueden sumar cantidades altas si no los controlas cada mes.

Haz compras con anticipación

Comprar a última hora puede derivar en que termines gastando más de lo previsto. Comprar con anticipación te permitirá hacer un sondeo previo de precios en varios locales, comparar e incluso, aprovechar ofertas previas a la temporada de mayor demanda.

Ten cuidado con el uso de la tarjeta de crédito

Recuerda que la tarjeta de crédito no es un “dinero adicional en tu cuenta”. La tarjeta de crédito es una línea que te otorga un préstamo y por ello debes ser responsable con su uso. Al usar tu tarjeta piensa en la vida útil de las cosas: Si lo que vas a pagar con tarjeta tiene una vida útil corta, entonces usa el pago corriente; en cambio, si lo que vas a comprar tiene una vida útil larga, puedes diferirlo en cuotas.

Cinco datos que demuestran que poner controles a las tasas genera menos acceso al microcrédito

Cinco datos que demuestran que poner controles a las tasas genera menos acceso al microcrédito

En los últimos 13 años, las tasas de interés para los créditos en el Ecuador se han visto influenciadas por diferentes modificaciones normativas y controles o techos máximos. Esto significa que las tasas de interés no han podido evolucionar conforme al comportamiento de la oferta y demanda de crédito y a la situación económica del país, como debería ser, en teoría.

La Red de Instituciones Financieras de Desarrollo (RFD) se encargó de analizar cuáles han sido los efectos del control a las tasas de interés en su más reciente estudio: Tasas de interés activas en el mercado crediticio ecuatoriano.

El informe concluye que las normativas actuales para la fijación de las tasas de interés activas efectivas máximas no han cumplido con su objetivo, que era incluir a más personas al sistema de crédito formal en el país en segmentos como el microcrédito.

Al contrario, la data analizada por RFD muestra que aunque el monto de crédito ha crecido en el microcrédito, las operaciones han disminuido; es decir, se han entregado más recursos, pero en menos manos.

“El desenvolvimiento del mercado de microcrédito y consumo ha demostrado que cada vez se entrega mayores montos de crédito y menos operaciones, lo que implica menos personas atendidas y por ende menos inclusión financiera”, sostiene la investigación.

Agosto es un mes clave para discutir sobre la metodología de tasas de interés, pues está previsto que hasta el lunes 30 se conozca cuál será la nueva metodología propuesta por el Banco Central del Ecuador.

Este estudio de RFD es un insumo de suma importancia para aportar datos al debate. Estos son los hallazgos principales del estudio:

  1. A medida que las tasas de interés de mercado se han ido reduciendo en el microcrédito, el número de operaciones cae de manera continua. En ninguno de los períodos previos a la pandemia se alcanza los niveles del 2008.
  2. Se evidencia cada vez un menor número de operaciones de montos bajos; es decir, en el subsegmento de crédito minorista (menos de USD 1.000) y un mayor número de operaciones de montos altos; es decir, en los subsegmentos de microcrédito de acumulación simple y ampliada (mayores a USD 1.000).
  3. A pesar de la caída en el número de operaciones, las entidades han incrementado el volumen desembolsado de su cartera, principalmente por el aumento de la participación de los subsegmentos que otorgan los mayores montos por operación, como son acumulación ampliada y simple, dejando de lado al subsegmento minorista, el cual casi tiende a desaparecer, con la consecuente afectación a los segmentos más bajos de la población que son los que buscan los créditos más pequeños.
  4. El monto promedio de microcrédito casi se ha cuadruplicado desde 2008. En ese año el crédito minorista tenía un monto promedio de USD 300 mientras que hoy supera los USD 1.000.  Lo señalado ratifica que la disminución de tasa de interés sin una metodología técnica atrás tiene efectos importantes en la profundización financiera y en este caso se evidencia una afectación a los segmentos más bajos de la población.
  5. El incremento de montos promedio de crédito ha hecho que los plazos promedios de pago también se extiendan, para que los beneficiarios puedan cumplir con sus obligaciones a tiempo. Los microcréditos de acumulación ampliada pasaron de un promedio de 30 meses en 2015 a un promedio de 53 meses.

En conclusión, el informe de RFD advierte que, si no se establece una metodología adecuada para la fijación de la tasa de interés, de manera que se incentive a la oferta de crédito en diferentes segmentos de la población, podría generarse una grave afectación a la inclusión financiera, haciendo que los segmentos más vulnerables de la población recurran a créditos informales que perjudican gravemente su bienestar financiero e incluso su integridad.

Revise el informe completo aquí: http://rfd.org.ec/docs/comunicacion/EstudiosTecnicos/Tasas-de-Interes-Activas-en-El-Mercado-Ecuatoriano.pdf

¿Por qué la gente está dispuesta a pagar 1.238% de interés al chulco? Hay una pieza que no está funcionando bien

¿Por qué la gente está dispuesta a pagar 1.238% de interés al chulco? Hay una pieza que no está funcionando bien

Hace un par de años viví en un popular barrio de Guayaquil, tenía una vecina a la que llamaré Lucy.

Lucy era madre soltera y aunque tres de sus hijos ya eran mayores de edad y trabajaban, ella todavía tenía alguien a quien cuidar: Juan Carlos, su hijo con una discapacidad física y mental, que parecía un niño pequeño, aunque tenía unos 30 años.

Su sustento era hacer recorridos escolares y vender maquillaje por catálogo, pero no bastaba. Una pareja solía visitar su puerta en una moto cada cierto tiempo, esa era su salida para completar las cuentas: el chulco.

Ya estamos acostumbrados a casos como este, a leer testimoniales en los medios, a ver páginas en redes sociales o panfletos en los postes de las calles, ofreciendo “préstamos fáciles y baratos”.

¿En realidad son préstamos baratos?

Quienes piden dinero al chulco terminan pagando solo en intereses un monto incluso mayor al capital que recibieron como préstamo. Y no solo eso, además deben pagar a diario la deuda. Una crónica de El Comercio relataba en marzo pasado la historia de una comerciante de 78 años, en Quito, que a diario vendía alrededor de USD 10 en verduras, de los cuales debía destinar USD 3 para pagar su deuda con un chulquero. Al chulquero también lo entrevistaron en la crónica, el hombre describía su negocio como “un servicio social”.

Un reciente estudio realizado por el analista económico David Castellanos, en colaboración con el buró de crédito Equifax, pone en números las historias como las de Lucy y la aquella mujer de 78 años que vende verduras.

 El estudio señala que el 53% de quienes han caído en manos del chulco en las principales ciudades del Ecuador son mujeres y también menciona que la tasa de interés promedio diario que cobran los chulqueros es 3,44%, lo que se traduce en un interés de  1.238% al año. Cuatro de cada diez entrevistados dijo que usaba el dinero para comprar mercadería.

Por ejemplo, si un comerciante necesita USD 230 para comprar mercadería a un plazo de 30 días, termina pagando USD 237 en intereses. Al final, esta persona tuvo que pagar USD 467 al chulquero.

Es urgente ir al fondo de un asunto. Y hay que hacerlo como cuando un aparato del hogar tiene un ruido raro que viene de adentro, algo no anda bien, pero no sabemos qué es. Entonces un técnico lo abre, lo revisa por dentro y encuentra que hay una pieza que está estropeando el funcionamiento del aparato.

Para el caso del acceso al crédito, una de las piezas que no está funcionando bien es la tasa de interés. Desde el año 2007 en Ecuador se implementaron techos o topes máximos a las tasas de interés que pueden cobrar las entidades del sector financiero formal, con la intención de ayudar a que más personas accedan a créditos formales con ‘tasas bajas’. Pero la realidad es que en Ecuador, igual que en otros países dónde se han aplicado controles, como en Chile, Bolivia y Japón, esta fórmula ha generado que más personas se queden sin acceso a crédito formal.

¿Y qué tienen que ver estos controles a la tasa de interés en el sector formal con el chulco?

Estas tres claves lo resumen de manera sencilla:

  • Los bancos deben incurrir en mayores costos para ofrecer crédito a los segmentos de la población que representan una mayor prima de riesgo (aquellas personas que representan más riesgo de caer en mora y no pagar la deuda). Cuando la tasa es impuesta por un Gobierno o por decreto, o tiene controles, esta no refleja el costo real de dar un crédito a estos segmentos, y por ende, los bancos no pueden ofrecer los préstamos a estas personas. Sencillamente la tasa no cubre el riesgo que implica prestar ese dinero.
  • Debido a que el dinero que está en los bancos pertenece a los clientes (en eso consiste el negocio del banco), la mayor prioridad es cuidarlo; por ello estas entidades deben ser prudentes otorgando créditos para no poner en riesgo el dinero de sus depositantes. 
  • Dado que la población de mayor riesgo queda fuera del acceso a un crédito formal y debidamente regulado, busca fuentes de financiamiento informales y peligrosas y termina pagando intereses de más del 1.000%.

Bajar las tasas de interés por ley o por decreto sin tomar en cuenta estos aspectos no ayudará a fomentar el acceso al crédito para más personas que lo necesitan, por el contrario, haría más complejo cubrir a aquellos sectores de más riesgo, como lo demuestran estadísticas internacionales que ubican al Ecuador entre los países con más bajos niveles de inclusión financiera en la región.

Para que la economía de todos los ecuatorianos se dinamice, lo ideal es que se puedan entregar préstamos a tasas de interés que se ajusten de la mejor manera al perfil de cada cliente, que es lo más adecuado desde el punto de vista técnico: Se cobra menos interés a aquel cliente que ha mostrado un mejor comportamiento en el pago de sus deudas y se cobra más a aquellos que tienen un perfil de más riesgo de caer en mora, pero no se lo excluye. En un mes en el que se espera conocer la nueva metodología para fijar las tasas de interés del crédito, que deberá presentar hasta el 30 de agosto el Banco Central del Ecuador, es clave tener en cuenta la realidad completa y recordar que es clave el buen funcionamiento de esta pieza.

¡Siete formas para comenzar a ahorrar ya!

¡Siete formas para comenzar a ahorrar ya!

Un relato de la Biblia cuenta en Génesis cómo el patriarca José gestionó en Egipto el ahorro de provisiones para que el pueblo pudiera hacer frente a una gran hambruna futura. El relato dice que un faraón tuvo un sueño en el que veía vacas flacas comerse a un grupo de vacas gordas y José interpretó que eso era un anuncio de épocas de escasez. De ahí viene el lema que invita a ahorrar para la época de “vacas flacas”.

Lamentablemente, no es común que a la gente se le revele en sueños cuando llegarán las vacas flacas; por ende, quienes ahorran lo hacen porque han cultivado un hábito de previsión, aunque no siempre se ahorra para eventos inesperados, también se ahorra para cumplir metas.  Cualquiera que fuera el caso, ahorrar siempre es una buena idea.

Los depósitos en la banca privada ayudan a ver cómo va el comportamiento de ahorro entre los ecuatorianos, y también reflejan la confianza que generan estas entidades. De acuerdo con los últimos datos de la Superintendencia de Bancos, a junio de 2021 los depósitos en la banca se ubicaron en USD 37.988 millones, es decir, crecieron de 13,3% con respecto al mismo mes del año anterior. El 64% de ese monto corresponde a depósitos de ahorro y a plazo.

Aunque el escenario de incertidumbre que configuró la pandemia pudo despertar conciencias e impulsar a muchos a ahorrar, el país y la región todavía enfrentan desafíos para que la cultura de ahorro se vuelva un hábito arraigado y no sea una decisión del momento.

Verónica Frisancho, economista e investigadora del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) menciona varias razones que podrían explicar por qué en América Latina ahorramos menos que en otros países. Entre las posibles causas menciona la baja alfabetización financiera, la falta de confianza en el sistema financiero; e incluso esboza que esto podría tener que ver con factores genéticos y hasta el uso del lenguaje.

Si está decidido a ahorrar, estas sugerencias le servirán:

Modelo 50-30-20

Este es uno de los métodos más conocidos y recomendados por los expertos en finanzas personales, pero requiere constancia y autoevaluación.

Si desea aplicarlo, el primer paso es hacer un presupuesto de ingresos y gastos. Anote sus ingresos y luego proceda a identificar sus gastos, es decir, separe los gastos fijos de los gastos variables o prescindibles.

El modelo indica que debe destinar máximo el 50% de los ingresos a los gastos fijos; es decir, a aquellas necesidades que no puede dejar de pagar, como el arriendo, el agua o la luz.

En tanto, el 30% de sus ingresos puede destinarlo a los gastos variables; es decir, a aquellas cosas que pueden calificarse como “gustos” o deseos. El 20% restante debe destinarlo al ahorro.

Si al hacer su presupuesto identifica que hay gastos que están excediendo estos porcentajes, busque espacios para optimizar el gasto, sobre todo los del rubro variable.

Principio Pareto o Ley 80-20

El principio de Pareto fue descrito por el economista Vilfredo Pareto en 1906. Este establece que el 20% del esfuerzo destinado a una tarea genera un 80% de los resultados. En finanzas personales, el principio ayuda a quienes tienen problemas identificando los tipos de gastos y quizás batallan al aplicar el método 50-30-20. Con el principio Pareto, la persona puede destinar el 80% de sus ingresos a cualquier gasto, solo debe recordar que un 20% de sus ingresos lo debe ahorrar.

Reto de 52 semanas

Este mecanismo le ayudará a ahorrar USD 1.378 en un año. Se conoce como el “reto de las 52 semanas” porque es el número de semanas que tiene un año. Puede empezar en cualquier fecha, pero recuerde, debe hacerlo durante las 52 semanas.

Comenzará este reto guardando USD 1 en la primera semana; en la semana 2 ahorrará USD 2; en la semana 3 tendrá que ahorrar USD 3, y así sucesivamente hasta la última semana, en la que tendrá que guardar USD 52. 

Método Kakebo

Es un método que tiene como objetivo llevar un registro de los gastos fijos y el control de las variables. La idea es anotar cada uno de sus gastos de forma minuciosa, para así fijar metas y lograr ahorrar dinero hasta en un 35%. Requiere disciplina para anotar hasta el más mínimo detalle de los gastos, además, conciencia para darnos cuenta en dónde es que se esconde el dinero o en dónde estamos gastando de más.

Ahorro programado

Recuerde que tener el dinero en la misma cuenta que usa en su día a día puede ser una tentación para gastar el dinero que quería ahorrar.

Una alternativa para usted es el servicio de ahorro programado que ofrecen los bancos del país, así el ente debitará cada mes el monto que usted decida y lo guardará por el tiempo que usted autorice.

Al optar por este mecanismo ganará una tasa de interés, de acuerdo al banco, e incluso puede acceder a premios que suelen ofrecer algunas entidades a manera de incentivo para sus clientes. En los portales web de los bancos encontrará simuladores para que comience a familiarizarse con la dinámica.

Los clásicos sobres

Este método es más útil para quienes están acostumbrados a manejar dinero en efectivo. Consiste en reunir todo el dinero de los ingresos y hacer un presupuesto de los gastos que se tendrán ese mes. Una vez que tenga claro cuánto debe gastar en cada rubro, busque varios sobres y marque cada uno con el gasto destinado a esa necesidad y meta el dinero en cada sobre. De esta manera sabrá cuánto dinero “sobra” fuera de los sobres, y con él que puede comenzar a ahorrar.

El Método Harv Eker

Este mecanismo fue ideado por Harv Eker en su libro ‘Los secretos de la mente millonaria’, en donde propone un sistema de racionalización del gasto con base en porcentajes prefijados de antemano:

  • Para los gastos imprescindibles, como la luz o la comida: 55%
  • Ahorro: 10%
  • Formación continua: 10%
  • Inversiones a largo plazo: 10%
  • Consumo y ocio: 10%
  • Donativos: 5%

No existe una receta perfecta para el ahorro, pues cada persona enfrenta desafíos propios a los que debe hacer frente con sus ingresos y no hay manera de adivinar cuando vendrán los imprevistos. Sin embargo, recuerde que cualquier método de ahorro puede ser eficaz si se compromete a realizarlo con constancia y compromiso.

El rol de la banca ecuatoriana durante la pandemia: desde lo importante hasta lo indispensable

El rol de la banca ecuatoriana durante la pandemia: desde lo importante hasta lo indispensable

-¡Juguemos al banquito!

– Tú eres la clienta ¿ya? Y yo soy la que trabaja en el banco.

Tomamos los billetes de nuestro juego de mesa (que era una buena imitación de Monopolio) y comenzamos. La una agarraba el bolso de mamá y se ponía sus tacos para entrar al banquito y la otra se hacía cargo del banquito. El banquito en ese entonces era la mesa de comedor sobre la que habíamos colocado los billetitos ordenados por denominación y unos papeles recortados para fungir como cheques.

Días de infancia y juegos con mi hermana. Era tan sencillo y divertido, pero hoy sabemos que en la vida real la labor de un banco no es un juego.

El rol de la banca es clave en la economía ecuatoriana y para las economías de todo el mundo. Los bancos tienen la labor de la intermediación financiera; es decir, son un puente que conecta a aquellas personas que tienen recursos disponibles con aquellas personas a quienes les faltan recursos y necesitan que alguien se los preste. Así, la banca paga un valor (tasa de interés pasiva) a quien deposita su dinero y cobra un valor (tasa de interés activa) a quien recibe ese dinero a través de un crédito.

Sin esta labor las economías serían más pequeñas. Cuántas empresas no hubieran podido tener recursos para comprar más maquinaria o insumos y hacer crecer sus negocios; cuántas familias no hubieran podido comprar casas…

¡Ni qué decir de la labor de resguardar el dinero! ¿Se imagina tener que andar a todos lados con todo su dinero arriesgándose a robos y pérdidas?

Pero no solo eso, los bancos también son importantes en nuestra economía porque facilitan la dinámica de pagos a través de servicios como las tarjetas de débito, las tarjetas de crédito, las transferencias bancarias e interbancarias, billeteras móviles, entre otros servicios.

En los días más duros de confinamiento y restricciones por la emergencia sanitaria en Ecuador durante 2020, el Gobierno identificó a aquellas industrias esenciales que no podían dejar de trabajar pese al voraz avance del nuevo coronavirus. Ahí estaba la industria alimenticia, la de la salud y las entidades financieras.

¿Qué hubiera pasado si los bancos paraban en ese escenario?

Para tranquilidad de casi 7 millones de clientes los bancos no pararon e hicieron su trabajo.

En cuanto a su rol de intermediación, otorgaron nuevos créditos por USD 31.334 millones desde marzo 2020, cuando comenzó la pandemia, hasta junio, de acuerdo con los últimos reportes del Banco Central del Ecuador. El 72% de ese monto fue para el sector productivo y 28% para el consumo.

En agosto de 2021, además, la cartera de crédito cumplió 12 meses consecutivos de crecimiento.

Y en cuanto a los servicios, los bancos demostraron estar preparados para lo inesperado e impredecible que fue todo el 2020.

Las entidades contaban con canales digitales listos para ofrecer a sus clientes la opción de hacer las transacciones más demandadas desde un dispositivo electrónico. Y también contaban con aliados que, desde tiendas de barrio, farmacias, bazares y otros pequeños negocios, ofrecieron la posibilidad de tener al banco a unos pocos pasos de casa.

Las transacciones bancarias digitales crecieron un 32% en 2020 frente a 2019. El número de corresponsales no bancarios creció 23% en el mismo período de comparación.

Entonces, queda claro que la intermediación que hacen bancos es importante, y por eso esta labor no ha desaparecido desde la época medieval. Sin embargo, en la pandemia por Covid-19, los bancos demostraron ser, además, indispensables.

Dilemas fiscales y el financiamiento post-pandemia

Dilemas fiscales y el financiamiento post-pandemia

La propuesta de focalizar programas sociales se vuelve imperativa ante un contexto donde los indicadores sociales se han visto afectados y hay mayor número de personas en necesidad de recibir ayudas. 

Por: Andrea Villarreal Ojeda, directora del Departamento Económico de Asobanca

América Latina fue la región más golpeada del mundo por la pandemia del COVID-19. La radiografía final del 2020 revela una contracción económica de -7%, más del doble de la contracción promedio alrededor del mundo, pero la crisis pudo ser peor sin los masivos estímulos fiscales que bordean alrededor de 4,6% del PIB regional (FMI; CEPAL, 2021).

 Ahora, la región enfrenta la necesidad de financiar la recuperación económica, para lo cual se ha puesto sobre la mesa la necesidad de alcanzar consensos sociales y enrumbar una transformación integral a través de cambios fiscales y programas eficaces. Es una crisis sin precedentes.

 El cierre de empresas, sobre todo pequeñas y medianas, llevó a la tasa de desempleo en 2020 al 10,7% que significa 2,6 puntos porcentuales más que en 2019 (CEPAL, 2020b), mientras que el nivel del PIB per cápita regional terminó en el mismo nivel de 2010, lo que pone a la región frente a una nueva década perdida en materia económica y social. Según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID, 2021), América Latina podría enfrentar tres escenarios de desempeño económico en 2021 y los próximos años.

El escenario base augura un crecimiento este año de 4,4% y 2,6% en los siguientes dos años, bajo el supuesto que los programas de vacunación avanzarán según lo planeado, que las economías se mantendrán abiertas, y que el mundo se recuperará de forma sostenida. El escenario pesimista considera menor crecimiento de la economía global por potenciales efectos financieros y retrasos en la vacunación, lo que causaría una desaceleración del crecimiento regional alcanzando tan solo 0,8% este año y tendrá una caída del -1,1% en 2022.

Por otro lado, en el escenario positivo se espera un crecimiento de 5,2% en 2021 y 3,9% para el próximo año con la perspectiva de una vacunación acelerada, sin nuevas olas de contagio ni cierres productivos. Dado que muchas economías de la región han regresado a restringir la libre circulación de manera total o parcial y no cuentan con planes de vacunación ágiles, lo probable es que algunos países se encuentren frente a desafíos para alcanzar un adecuado desempeño económico, lo que significaría una realidad más alineada al escenario pesimista. Según CEPAL (2021), la recuperación para la región no se alcanzará antes de 2023 en la mayor parte de países.

 En cualquiera de los escenarios planteados, la región tiene un reto adicional: financiar la recuperación. Para ello resulta imperativo que los gobiernos promuevan políticas estructurales que apoyen el crecimiento económico inclusivo y sostenible. Y para esto, los organismos internacionales coinciden en que la política fiscal desempeñará un papel preponderante para asegurar una reconstrucción regional que aborde las vulnerabilidades sociales que ya existían y se exacerbaron con la pandemia. Sin embargo, el impacto fiscal post-Covid supondrá un reto para los siguientes años.

Impacto fiscal (sin empresas y empleo no hay ingresos)

Según el último reporte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Centro Interamericano de Administraciones Tributarias (CIAT), el cierre masivo de empresas, los confinamientos y el aumento del desempleo provocaron que los ingresos tributarios totales de América Latina y el Caribe (ALC) cayeran un 11,2% en 2020 con respecto al 2019.

La reducción se evidencia principalmente en impuestos al consumo (-13,7%), impuestos a la renta (-9,9%) y el impuesto al valor agregado (-9,2%). La pandemia desmoronó los esfuerzos tributarios realizados por los países en las últimas décadas. Pese a los bajos niveles de recaudación tributaria, entre 1990 y 2019, la proporción entre la recaudación tributaria y el PIB se incrementó en 7 puntos porcentuales, pasando de 15,7% a 22,9%.

Los principales impulsores del aumento fueron los impuestos sobre el valor agregado y los impuestos sobre la renta, que aumentaron en 3,8 y 3 puntos porcentuales, respectivamente (OECD et al. 2021). En promedio, los países de América del Sur registraron el mayor crecimiento entre 1990 y 2019, con un aumento de 9,2 puntos porcentuales.

Ecuador, por ejemplo, pasó de 11,6% del PIB a 20,1% entre 1990 y 2019, lo cual demuestra un notable avance en materia tributaria. Y al cierre de 2020, según el Servicio de Rentas Internas, esta proporción se ubicó en 12% por la severidad de la pandemia deteriorando la posición fiscal para los siguientes años.

Reformas en la mira (Hacer más eficiente al estado y concentrarse en las ventajas)

Los primeros intentos de poner sobre la mesa reformas fiscales no han sido exitosos. Las propuestas en esta área representan un gran reto en materia de gobernabilidad ya que la emergencia sanitaria ha profundizado las brechas sociales.

Colombia es un ejemplo de un intento de reforma tributaria sin éxito que causó un fuerte descontento social y caos en el país y terminó en el retiro de la propuesta desde el Ejecutivo. Organismos como el FMI señalan que existe una oportunidad de ampliar el diálogo político y social en torno a las reformas necesarias, para lo cual se necesita impulsar un amplio frente social y productivo.

 Las propuestas de organismos multilaterales apuntan a reformas transformativas que saquen adelante iniciativas para que las finanzas públicas y los sistemas tributarios de la región sean más progresivos. Según el FMI (2021b), los cambios deberían enfocarse en recortar exenciones tributarias, así como disminuir evasión y elusión fiscal. Desde la óptica de este organismo, esta podría ser una oportunidad única para plantear acuerdos fiscales y abordar los problemas estructurales de larga data. Para ello plantea principalmente cuatro recomendaciones.

La primera de las propuestas, referente a una mayor progresividad de las finanzas públicas, ayudaría a reducir la desigualdad y generaría espacio fiscal para políticas favorables a grupos vulnerables y al crecimiento económico. El FMI (2021b) recomienda buscar el incremento de la progresividad de los impuestos sobre la renta de las personas físicas, centrándose en un recorte de las exenciones tributarias y buscar mayor eficiencia en la recaudación.

En el caso de Ecuador esto estaría contemplado dentro del plan de gobierno del presidente electo y buscaría no solo mejorar la progresividad y eficiencia del sistema tributario sino nutrir más su base al atraer capitales internacionales.

El segundo cambio que sugiere el FMI es combatir la elusión y evasión fiscal que acarrea la región. Esto se enfoca en revisar los actuales impuestos, sus contribuyentes y reenfocar los gastos tributarios hacia aquellos donde su impacto y efectividad esté debidamente evaluada.

 En un tercer punto, el organismo recomienda apostar por la diversificación económica que permita generar nuevas oportunidades y afianzarse en las ventajas comparativas de la región. Esta diversificación funcionaría de la mano con políticas que preparen a los trabajadores en los empleos del futuro, así como educación de calidad y accesible, acompañado de infraestructura y conectividad. Según el BID (2021), esto hará una diferencia importante en la recuperación económica y tendrá un efecto fiscal adecuado.

Finalmente, la propuesta de focalizar programas sociales se vuelve imperativa ante un contexto donde los indicadores sociales se han visto afectados y hay mayor número de personas en necesidad de recibir ayudas. Esta focalización será crucial y aunado a esto se deberá fijar una temporalidad a los programas para asegurar su sostenibilidad en el tiempo.

Además, medir el efecto que tienen sobre los objetivos que se persiguen será vital para generar ahorros fiscales y al mismo tiempo asegurar que las balas de plata sean efectivas y se enfoquen verdaderamente en obtener resultados.

América Latina se enfrenta a un reto enorme en los próximos años. Aunque el camino no será fácil, la crisis actual puede ser una oportunidad de alcanzar consensos que permitan solucionar los problemas estructurales que arrastra. Esto es un requisito fundamental para poner en marcha reformas transformativas y políticas que ubiquen a la región en un camino de recuperación social y económico sostenible.

En el caso de Ecuador, el reciente cambio de gobierno es una oportunidad de llegar a consensos y aplicar cambios que reduzcan las desigualdades, pero también nos impulsen económicamente mediante el fomento productivo y la competitividad. Estos factores aportarán a dinamizar el empleo y serán impulsores para una recuperación más ágil y que se mantenga en el largo plazo.

Referencias:

1. Banco Interamericano de Desarrollo – BID. (2021). Oportunidades para un mayor crecimiento sostenible tras la pandemia. Documento coordinado por Eduardo Cavallo y Andrew Powell.

2.Comisión Económica para América Latina y el Caribe – CEPAL. (2021). Panorama Fiscal de América Latina y el Caribe. (LC/PUB.2021/5-P), Santiago.

3.Comisión Económica para América Latina y el Caribe – CEPAL. (2020b). Balance Preliminar de las Economías de América Latina y el Caribe. (LC/PUB.2020/17-P/Rev.1, Santiago.

4.Fondo Monetario Internacional – FMI. (2021). World Economic Outlook: Managing Divergent Recoveries. Washington, DC, April.

 5.Fondo Monetario Internacional – FMI. (2021b). ¿Qué viene después del superciclo de las materias primas y la pandemia?. Por Antoinette Sayeh, Alejandro Werner, Ravi Balakrishnan and Frederik Toscani. Disponible en: https://blog-dialogoafondo. imf.org/?p=15547 6.OECD et al. (2021). Estadísticas tributarias en América Latina y el Caribe 2021. OECD Publishing, Paris, https://doi.org/10.1787/96ce5287-en-es